Golpe de partida
Análisis de Mario Tennis Fever
Mario Tennis Fever insiste, a veces, en mostrar su peor cara, aunque siempre se intuya de fondo el brillo de un arcade de tenis divertido y bien diseñado.
Mario Tennis Fever insiste, a veces, en mostrar su peor cara, aunque siempre se intuya de fondo el brillo de un arcade de tenis divertido y bien diseñado.
La venerable serie de Capcom mueve ficha con una entrega en la que se encuentran y mezclan su pasado, su presente y su posible futuro, más vivo (o revivido) que nunca.
Grasshopper Manufacture vuelve con un juego explosivamente psicodélico, un resumen de sus virtudes que hace doblete como alegato en favor de lo sobrenatural del espíritu humano.
El estudio sudafricano Nyamakop regresa con un juego de atracos pero también de reparación, en el que la preparación del golpe es tan importante como devolver el arte robado a su tierra natal.
Edmund McMillen y Tyler Glaiel firman uno de esos roguelikes faraónicos y excesivos que salen una vez cada mucho tiempo, infinitamente profundo y siempre impredecible.
The Game Bakers firma su juego de madurez, en el que convierten la escalada en una experiencia inmersiva, memorable y narrativamente vibrante.
Douze Dixièmes estrena 2026 con un metroidvania que suple sus carencias con gusto y cariño, y un mundo diseñado de manera excelente.
The Outer Zone fusiona cartas, soulslikes, combate táctico y narrativa fuerte con una audacia que resulta en un juego memorable y singular, duro pero que sabe dejar poso.
Un incremental game en el que tendremos que curar al pequeño grupo de héroes que pretende acabar con lo que sea que está atacando la base de su civilización.
Un roguelike deck builder en el que fusionar a los perretes que acuden al pipicán hasta conseguir al rey del parque. Una fórmula sencilla, horas y horas de caos y diversión.