Algo tienen los cuentos de hadas que logra que se conviertan en historias que se graban a fuego en lo más profundo de nuestro recuerdo; relatos breves, con pocos personajes involucrados y, para qué negarlo, cierta intención educativa, si entendemos por educativa afianzar ciertos valores y/o costumbres. Esta parte es quizá la más notable en las versiones cinematográficas que durante décadas ha producido Disney, pero por suerte cada vez hay más obras culturales que, sin renunciar al mensaje, logran trasladarnos a un mundo de fantasía capaz de hacerse un hueco en nuestra memoria para siempre. Tanta es la personalidad del último juego publicado por Critical Reflex: Carimara: Beneath the Forlorn Limbs.
El juego de Bastinus Rex nos pone en la piel de la criatura que da nombre al juego, un duende saltarín que llega a una cabaña en el bosque dispuesto a ayudar a una mujer que necesita que cierto espíritu se marche de su sótano. Pese a que no podemos hablar, sí lograremos hacernos con varias cartas con las que entablar conversación con los distintos personajes del juego; para conseguir cada carta solo tendremos que hacer clic al ver un objeto o personaje que aparezca con cierto brillo alrededor, aunque mucho ojo, que algunas cartas están más ocultas que los secretos que el juego quiere que descubramos. Es importante ampliar la baraja, ya que cada carta nos permitirá ampliar la conversación con las pocas criaturas de este cuento y es entre las líneas de texto donde se esconde la verdad que nos permitirá poner fin a esta historia.

No tardaremos en descubrir que Carimara: Beneath the Forlorn Limbs es también un juego detectivesco. El espíritu del sótano nos pide que encontremos la respuesta a tres cuestiones para así poder resolver aquello que lo mantiene ligado a este plano de la existencia y esta respuesta descansa en tres de las cartas que podemos conseguir. Pequeño spoiler, aviso: el fantasma que habita la cueva a los pies de la cabaña necesita que descubramos quién fue, quién acabó con su vida y con qué lo hizo. Una vez sepamos esto podremos disfrutar de uno de los finales más bonitos del año, como poco.
Carimara: Beneath the Forlorn Limbs es un juego repleto de secretos, inteligentemente diseñado para premiar la curiosidad de quien busque qué más aguarda entre los túneles del sótano o en lo alto de cierta torre. Si recorremos su pequeño mundo imitando la forma de moverse del protagonista en la cinemática inicial no tardaremos en descubrir que ir dando brincos puede llevarnos muy lejos, pero también nos permitirá adelantarnos al propio juego y conseguir ciertas cartas muy útiles, de estas que abren puertas, casi literalmente. Resulta muy satisfactorio que todo esté a nuestro alcance desde el comienzo y no surjan barreras invisibles que intenten guiar nuestro progreso; todo avance está motivado por nuestra curiosidad y atención al detalle, fundamental para juntar las piezas de este fabuloso puzzle.
La atmósfera de Carimara: Beneath the Forlorn Limbs es mágica. Puede que desde lejos parezca terrorífica por el predominio de los tonos oscuros o el aspecto de ciertas criaturas, pero basta con acercarse a él para sentir cómo su calidez invade nuestro cuerpo —lo dice alguien cuya relación con los videojuegos de terror se asemeja a la del agua con el aceite—. Los gráficos claiscotes le sientan de lujo, sobre todo porque el uso del color está muy bien medido, lo que permite que la legibilidad no se resienta, y la iluminación termina de redondear la propuesta a nivel visual para que toda nuestra investigación fluya, algo esencial para evitar la frustración; suficiente tenemos con tratar de averiguar qué fue lo que le pasó al fantasma del sótano, qué hace ese grupo de anfibios aguardando a dios-sabe-quién o si la lechuza se animará a acabar con nosotros o no.
Aunque la muerte aceche, cada error, descuido o, incluso, descubrimiento puede llevarnos al punto de partida: el despertar. Podemos fallar y de hecho fallaremos mucho en nuestro intento de resolver el entuerto que asola a la habitante de la cabaña, pero cada día supone una nueva oportunidad de descubrir algo útil para ayudar a esta mujer o algo inútil para el caso, pero no por ello menos curioso: quién me iba a decir que este cuento jugable sería otro ejemplo del músculo creativo que tienen nuestros vecinos del norte, menuda sorpresa fue descubrir que el idioma en el que nos habla la señora es el francés más retorcido que se ha escuchado nunca. Este hallazgo puede parecer baladí, pero todo lo que nos aporta el diseño sonoro del juego está lejos de serlo. Carimara: Beneath the Forlorn Limbs es de esos juegos que se beneficia de que nuestra partida se dé en unas condiciones óptimas, un contexto que permita que su atmósfera sonora logre hipnotizarnos cual canto de sirena, tan firme es su embrujo como inquietante la sensación que nos genera.
Aunque el juego pueda terminar relativamente rápido, el mimo que desprende cada uno de sus rincones es un auténtico regalo para quien dedique más tiempo a recorrerlos. De alguna forma esta cabaña digital y sus alrededores logran desprenderse de su aspecto virtual, permitiendo que más que jugar a Carimara: Beneath the Forlorn Limbs seamos Carimara y entre brinco y brinco descubramos el destino de aquel cervatillo luminoso, la presencia de una o más tumbas, un árbol parlante o un pasadizo por el que quizá no deberíamos habernos adentrado. Sea cual sea nuestro nivel de curiosidad, el juego está pensado para terminar en una o dos horas, pero como si de un cuento se tratara habrá quien se anime a volver a jugarlo para deleitarse una vez más con todo lo que tiene por contar este relato o para tratar de superarlo en el menor tiempo posible —un speedrun puede durar menos que uno de los relatos audiovisuales más breves y espeluznantes que recuerdo: The Cat with Hands.




Las alusiones a la brevedad del juego no son en ningún momento algo negativo, de hecho todo lo contrario. Además, Carimara: Beneath the Forlorn Limbs demuestra que una única sesión de juego es más que suficiente si la obra es así de potente para generar multitud de hilos de los que tirar. Algunos de ellos se adentran en los fangosos terrenos de los spoilers, pero podemos intentar pasar sobre ellos y hablar, por ejemplo, de brujas, prejuicios y la relación de la belleza canónica con la maldad o la ausencia de ella. Cómo no vamos a pensar que estamos entrando en la boca del lobo si una señora que vive sola en una cabaña de aspecto inquietante nos recibe, cómo no asumir que se trata de una bruja que en algún momento acabará con nosotros, cómo no vamos a culpar incluso a la pobre mujer de la muerte que da sentido al juego. Bastinus Rex es consciente de que tendemos a juzgar un libro por su portada y hay un trofeo que lo evidencia; uno que, una vez concluida la historia, se vuelve realmente amargo.
La señora que ha solicitado ayuda puede resultar intimidante, pero si analizamos sus actos y no nos dejamos guiar por nuestros prejuicios veremos que cada vez que nos ocurre algo es quien nos cuida hasta que podemos seguir con nuestra tarea. Hace unas semanas en una charla que tuvo lugar en Divulgacine, un evento alicantino centrado en el audiovisual, Alba Lafarga y Estela Ortiz pusieron el foco en cómo catalogamos como peligrosas a las criaturas que se salen de lo que entendemos por bello y cómo Nausicaä del Valle del Viento o La llegada demostraban la soberbia humana al dar por sentada la intención de una criatura en función de si nos parece bonita o no. Una de las muchas lecciones que nos regala este cuento.
Antes de escribir «fin» en este texto quiero hacer una última parada. Carimara: Beneath the Forlorn Limbs transita la fina línea de lo inquietante y cuenta con algún que otro momento capaz de detenerte el corazón —cuando recorráis cierto pasadizo por enésima vez y notéis que algo ha cambiado, os recomiendo que ignoréis a vuestro sentido común y os giréis a ver qué ha provocado ese cambio—, lo que me permite relacionarlo con otras obras que bordean el género del terror, el mal rollo o el miedo absoluto; al final la relación entre emisor y receptor aquí también tiene un peso importante —por eso hay quien pasea por Bloodborne como si Yharnam fuera el patio de su casa y yo no puedo dar dos pasos sin que se me hiele la sangre—. Me refiero a películas como Get Out, Midsommar, La bruja, Weapons o The Babadook, el único cine de terror que puedo ver sin pasarlo mal. Me imagino que Carimara: Beneath the Forlorn Limbs se puede incluir en una categoría similar, uno de esos relatos que no convencerá a los true fans de lo espeluznante, pero con un encanto arrollador que permite que el juego atraviese las barreras del género y conquiste a propios y ajenos. Ahora sí: colorín, colorado, este fantástico cuento se ha acabado y el asunto con el fantasma se ha solucionado.
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Este año he jugado dos pendientes de Critical Reflex del año pasado (Mouthwashing y Threshold) y parece que para el siguiente me quedan otros tres: este, Not i m not human y Eclipsium, que por lo visto este último está también bien guapo.
Sé que el tiempo es finito, como bien comentaste en la prórroga, pero se me hace especialmente raro que el «not i’m not human» no lo hayáis comentado, ya que dijisteis que teníais ganazas hace ya unos cuantos meses
@rules
No he podido jugarlo aún, me temo…