
La primavera comienza con multitud de actividades culturales relacionadas con los videojuegos en España. Sin querer pecar de madrileñocentrismo, sobre todo teniendo tan cercano un evento como Atlantic Games Conference, la asociación Espacio Intermedio es quien goza ahora del foco gracias a la coincidencia de dos actividades realmente interesantes: una nueva sesión de su club de videojuegos, dedicada en esta ocasión a Slay the Princess, y la celebración de la ManualJam, una gamejam muy particular ya que en vez de crear videojuegos sus participantes crearán los manuales de instrucciones de los juegos.
Espacio Intermedio es «una asociación horizontal y sociocultural centrada en el mundo de los videojuegos, así como en su relación con el espacio físico y la política social»; así la definen las siete personas que forman esta asociación: Jorge García, Enrique Costa, Jorge Bello, Paula García, Hugo Sardiña, Carlos Vila y Marina V. Artiaga.Esta asociación surgió como club de juego en octubre de 2025, después de que el equipo de Espacio Intermedio se conociera en la sesión de Foco Ludens —un club de videojuegos digital hispanoparlante— dedicada a Consume Me; la conversación posterior a esta sesión les hizo darse cuenta de la ausencia de clubes de videojuegos presenciales en Madrid y a finales de año ya habían organizado su primera reunión para hablar sobre «la experiencia de Madrid a través del videojuego» —un tema que también tratamos por aquí por esas fechas gracias a A TODAS LAS PALOMAS DE MADRID LES FALTAN DEDOS.

El principal objetivo de Espacio Intermedio es «acercar a las personas e invitarlas a dialogar y a existir en un lugar físico y seguro, sin pagos ni tasas, donde cualquier identidad o disidencia se sienta cómoda experimentando la cultura de una manera más cercana y comunitaria». Un objetivo tan loable como necesario, ya que durante estos años no fueron pocas las veces que en espacios similares como el Club de joc de Barcelona —sobre el que hablamos cuando arrancó con Marta Trivi hace unos años— quienes acudíamos desde la capital echábamos en falta lugares con una atmósfera así de propicia para dialogar sobre videojuegos, un contexto idóneo para disfrutar de estas obras culturales en compañía y con la conversación como vehículo.
A finales de 2025, en una sesión del Club de joc de Barcelona, surgió el tema de la falta de terceros espacios al hablar de despelote, una observación sobre cómo el diseño urbanístico y el sistema turboconsumidor que habitamos reduce los lugares que habitamos al trabajo, el hogar y aquellos establecimientos en los que consumir. En las grandes ciudades es algo bastante palpable, por eso resulta incluso natural que surjan iniciativas como Espacio Intermedio, que propone una actividad cultural sin tener que «pasar por caja», o Al Parque, que incorpora el punto extra de reunir a sus participantes en zonas verdes como puede ser el Retiro —uno de los pocos pulmones que sobreviven a la jungla de asfalto madrileña— y que también inició su andadura en 2025, unos meses antes de la creación de Espacio Intermedio.
Siguiendo la estela del procedimiento de «otros clubes de juego como Cotxeres», Espacio Intermedio publicó al comenzar 2026 una encuesta para que tanto administradores como miembros de la asociación propusieran juegos y/o temáticas para las futuras sesiones. Tras la votación los juegos elegidos para las tres primeras sesiones fueron Discopup, Slay the Princess —cuyas dos sesiones tendrán lugar el 9 y 11 de abril— y Lunacid. Entre las reuniones dedicadas a videojuegos Espacio Intermedio intercala «sesiones temáticas», como la que tuvo lugar a principios de marzo centrada en «terror y los videojuegos».
Al principio, Espacio Intermedio celebraba una única sesión, pero tras ver la acogida que tuvo la iniciativa, logrando que las plazas se llenaran «en menos de una hora», optaron por sumar la sesión matinal de los domingos a la vespertina de los viernes. «Hay mucha gente en Madrid que quiere participar en este tipo de actividades y muy poca oferta, por lo que pronto decidimos ampliar los días para poder llegar a más personas. Los domingos por la mañana no viene tanta gente, pero aun así la sesión es muy animada y da pie a otro tipo de debate, es fenomenal».
Estas sesiones se celebran en la biblioteca Iván de Vargas, situada en el centro de Madrid. Desde la biblioteca se han mostrado muy colaborativos con esta iniciativa, tanto por facilitar el espacio para las reuniones del club de videojuegos como por el suministro de material, desde un ordenador hasta un proyector. El apoyo de la biblioteca continúa, ya que se han volcado con el último proyecto de Espacio Intermedio, la ManualJam, a través de publicidad en redes sociales, la impresión de cartelería o la búsqueda de patrocinadores —justo ayer se anunció uno de ellos, la revista Loop.
Desde Espacio Intermedio se percataron de cierta tendencia en «el mundo anglosajón de internet», un movimiento cultural relacionado con «la creación de elementos que acompañarían al videojuego, pero sin crear el videojuego en sí». Esto nos lleva a pensar irremediablemente en My Famicase Exhibition, sobre todo tras su paso por la BCN Game Fest en octubre; por aquí hablamos de ello hace no tanto por cómo celebró su vigésimo aniversario con su primer desembarco en Europa —para quien no conozca esta iniciativa, nada mejor que leer esta página sobre Las leyendas del tiempo, creado por Monotagari LTD.
En Espacio Intermedio sentían auténtica «fascinación» por estas creaciones y se les ocurrió realizar una jam «con la ayuda de Manuel Jamiro», el simpático personaje que aparece al principio del texto y que desde la asociación denominan como su pana.
El hecho de que estos videojuegos no existan abre un abanico de posibilidades increíble, a lo que hay que sumar que se trata de una iniciativa realmente original, al menos en España. Desde Espacio Intermedio se muestras realmente ilusionados con esta primera edición de la ManualJam y esperan que se expanda y replique en otras ciudades españolas.

Continúan brotando y creciendo las iniciativas que posibilitan la creación de espacios en los que poner el videojuego en el centro sin la prisa habitual del medio, lugares en los que conversar y tratar estas creaciones que tanto nos apasionan como las obras culturales que son, pero sobre todo hacerlo en compañía, poniendo en común diferentes perspectivas para enriquecer aún más toda lectura que surja alrededor de aquello a lo que jugamos. Aquí en España tenemos cada vez más ejemplos de estos clubes de lectura sobre videojuegos, también se han creado en ciertas esferas independientes de Estados Unidos y seguro que habrá más y más por todas partes. Existe una pulsión que nos lleva a querer compartir nuestras pasiones y anda que no hay juegos que suscitan conversaciones de lo más interesante.
Es una buena noticia que en tan poco tiempo lo singular se haya vuelto plural, que el Club de Joc que inició Marta Trivi en Cotxeres ahora esté ligado a otros clubes dirigidos por participantes del que aún se celebra en Sants, a iniciativas virtuales como Foco Ludens o a las madrileñas Al Parque y Espacio Intermedio. Ojalá de aquí a unos años la lista que nos salga de memoria sea mucho más larga. Que la conversación no cese.
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¡Bravo!
Mientras la industria se cae a pedazos, es necesario que surjan este tipo de iniciativas para generar pensamiento y comunidad.