Un análisis de Venba

Arroz con guandules y plátano frito

La narrativa de Venba encuentra en la comida y la cocina el acompañamiento ideal para una historia emotiva, potente y relevante, con el tiempo de cocción justo para que el resultado final nos caliente el corazón.

Venba es un juego con una estética colorida en el que la gastronomía es un pilar principal del argumento y cuya protagonista es una madre migrante en Canadá. Con estas tres pinceladas se podría describir el debut de Visai Games, pero ninguna enumeración de ingredientes hace justicia a la maravillosa obra que tenemos entre manos. Venba no necesita mucho tiempo para contar su historia, pero tampoco poco: dura exactamente lo que debe para que su relato mantenga una potencia magnífica y para exhibir un gusto en lo narrativo que consigue que el juego sea imprescindible.

Entrante
Un juego de cocina

La historia de Venba sigue a una mujer india a lo largo de su vida en Canadá, desde que descubre que va a ser madre hasta un punto concreto que no tiene sentido revelar en esta parte del texto. Cada pieza argumental está sustentada en una parte jugable en la que deberemos preparar uno o varios platos mediante distintos minijuegos gastronómicos. De una forma aparentemente sencilla, Venba consigue que cada receta sea un reto muy real: en ningún momento parece un videojuego frío, donde podemos ver el código que hace que todo funcione; no nos limitamos a seguir los pasos para completar un objetivo, ¡ni mucho menos! En cuanto estamos ante los ingredientes y utensilios, con una radio aportando un fondo musical muy concreto y el objetivo de preparar un plato concreto, realmente nos disponemos a cocinar.

A construir esta sensación, cada vez más presente y grabada a fuego en nuestro interior, contribuye tanto el apartado visual como el sonoro. Sin necesidad de grandes alardes, cocinar resulta de lo más satisfactorio porque nuestras acciones tienen una respuesta ideal. Añadir cierto ingrediente al aceite caliente inicia un repicoteo familiar en multitud de gastronomías; tirarse de los pelos y repetir y repetir hasta que damos con la fórmula exacta para que una masa sea exitosa es algo por lo que muchas manos inexpertas habremos pasado. El sonido de cada elemento que entra en acción, el cambio de color cuando se comienza a dorar lo que hemos añadido a la cazuela —el orden es fundamental—, cada detalle de diseño combina tan bien con el resto que el resultado consigue que el aroma atraviese la pantalla.

Los distintos platos que elaboramos a lo largo de Venba pertenecen a la gastronomía india. La protagonista cuenta con un recetario heredado de su madre, un objeto que, como la cocina en sí, atraviesa la historia de principio a fin. En una decisión bastante acertada, Visai Games pone a nuestra disposición un recetario incompleto: al libro le faltan pedazos de papel, algunas instrucciones se han emborronado y casi ninguna receta de las que debemos realizar aparece completa. Tiene sentido dentro de la historia que este objeto se haya ido deteriorando con el paso del tiempo, pero además permite que quien juegue a Venba se encuentre con un reto tan interesante como estimulante, uno que nunca llega a frustrar pero sí consigue que nos remanguemos, nos atemos el delantal y tratemos de hacer el mejor plato.

El ajado libro simboliza una conexión con las raíces de la protagonista, una ventana a las enseñanzas de su madre y la posibilidad de recrear sabores, aromas y experiencias que les hagan reconectar con su país natal. También una herramienta ideal para que Kavin, su hijo, conozca uno de los pilares fundamentales de su cultura, aunque no el único presente en el juego. Como decíamos hace un momento, el recetario está presente durante todo el juego y tiene una dualidad muy bien pensada. En la recta final de Venba —pequeño spoiler— controlamos a otro personaje y, de nuevo, tenemos que cocinar siguiendo una de las recetas de este libro. Dentro de la diégesis de esta historia nos encontramos con dos cambios sustanciales: Venba ha reparado las hojas rotas, reescrito las partes emborronadas y completado todas y cada una de las recetas. ¿Cómo hacer entonces que quien juegue encuentre un reto de cara al último cocinado?

La respuesta es bastante natural y, curiosamente, sorprendente. Ha estado delante de nuestras narices durante todo el juego. La barrera con la que nos topamos al final es otro de los aspectos culturales que refleja Venba: el idioma.

Plato principal
Historia de una (segunda) generación

En Venba encontramos un equilibrio bien construido entre la parte jugable que representa la cocina y las cinemáticas. Es cierto que el juego presenta un buen puñado de diálogos en los que podemos elegir entre dos opciones, aunque nuestra decisión no parece cambiar mucho el desarrollo de los acontecimientos. En esta parte del juego, en la que abandonamos la cocina y la primera persona para contemplar el hogar de la familia protagonista, ocupamos un papel más pasivo, pero no por ello menos involucrado con lo que sucede.

Tras un par de recetas exitosas, conocemos a Kavin y el juego introduce un cambio en la apariencia de los cuadros de diálogo. Por el contexto, por lo que comentan los tres personajes, tardamos poco en saber qué ocurre: Kavin prefiere hablar en un idioma distinto al que utilizan sus padres en casa. Aunque los textos estén en inglés, Venba habla tamil y cuando su hijo opta por usar la lengua local —no se aclara si es inglés o francés, pero no es relevante en este caso— ella tiene ciertas dificultades para comprenderlo. Esta situación se refleja con un cambio en el color de las letras y con bocadillos manchados que ocultan parte del mensaje; un recurso que dota de sentido a ciertos momentos de la historia como el que tiene lugar durante el único capítulo en el que la gastronomía queda al margen.

Antes mencionamos que cada pieza argumental se sustentaba en una parte jugable en la que cocinábamos uno o varios platos. Esto es cierto, ¡no tenemos intención alguna de mentiros! Pero sí existe una pequeña excepción. Cuando Kavin aún era un niño, su padre tarda demasiado en volver del trabajo. Es él quien debe llamar para preguntar, ya que puede comunicarse mejor. Lo que sucede es un golpe de realidad contundente, un toque de amargor que enriquece la paleta de sabores de Venba. Una muestra de que la historia de este juego está cargada de verdad.

El ataque de odio por ser diferente que sufre el padre de Kavin hace que éste se aleje aún más de sus raíces. Antes de ese momento ya optaba por hablar la lengua local para no destacar y mezclarse sin problema con sus compañeros de clase, pero también había manifestado sus ganas de utilizar otro nombre más común en tierras angloparlantes —Kevin en vez de Kavin—, comer otro tipo de platos con aromas menos exóticos y, en definitiva, seguir las prácticas culturales canadienses para adaptarse e integrarse. Esto es algo que destroza a su madre, pero es algo bastante habitual para la población migrante; la asimilación cultural como medida de supervivencia.

Abrazar la cultura hegemónica local para no destacar es la forma más sencilla de evitar problemas, de no ser señalado por ser diferente. Una medida en muchas ocasiones, por desgracia, necesaria. Escribir estas pocas palabras ha resultado más doloroso de lo que quizá refleje mi tono. Estamos hablando de algo muy triste, de un niño que renuncia a su propio nombre con tal de ponerle las cosas fáciles a sus compañeros y así lograr integrarse, porque exigir a los miembros de la cultura dominante un mínimo esfuerzo por abrirse a aquellas minoritarias parece que está siempre fuera de la conversación. Ojo, esto no es una crítica a Venba, ¡todo lo contrario! El juego de Visai Games hace un trabajo sobresaliente reflejando esta realidad.

Yo, como Kavin, también tengo una madre migrante. No ha tenido el problema con el idioma que encontramos en Venba, pero ambos somos leídos como personas «de fuera», como ocurre con la familia protagonista. En mi caso, como Kavin, comparto idioma, referentes, historias y un sinfín de elementos culturales con mis compañeros que he tenido a lo largo de mi vida estudiantil. Sin embargo, ninguno de ellos ha visto cómo se ponía en duda su nivel educativo el primer día de clase debido al color de su piel. Cuando intentas ser uno más, no ayuda que una figura de autoridad evidencie que no lo eres, porque tras un hecho así habrá un eco. Nadie es más consciente que Kavin de sus diferencias con el resto, pero trata de minimizarlas para poder gozar de la misma experiencia que el resto.

Venba ofrece un relato de la experiencia migrante muy completo. Más allá de los esfuerzos de Kavin, la protagonista es un reflejo idóneo de la tremenda carga que soportan algunas personas. Muchos años peleando por un puesto laboral adecuado con su formación, la necesidad de exprimir cada céntimo para mandar todo el dinero posible a casa, las quejas de la familia por no estar presente en los momentos importantes, la inmisericorde distancia… mucha responsabilidad encima, tanto la que viene de tu lugar de procedencia como la que tiene que ver con la vida que intentas construir en otro país. La resistencia que exhibe la protagonista es admirable; una parte clave en esta historia tan particular y, a la vez, tan universal. Puede que no todo el mundo conozca historias como la de Venba; habrá quien no pueda empatizar al instante con un relato que tiene a la población migrante en el centro, pero a mí me ha atravesado el corazón de principio a fin.

Postre
Rica y relevante cultura

En menos de dos horas Venba consigue proponer muchos escenarios en los que narrar con éxito muchas situaciones. Años de cocción a fuego lento han permitido que el desarrollo del juego fuera justo el necesario para construir una historia redonda, en la que cada elemento esté justo en el lugar que corresponde; no sobra ni falta nada. Tras años alejándose —por necesidad— de sus raíces y, a su vez, de su madre y su cultura, Kavin consigue valorar tanto los esfuerzos como el amor que siempre le ha dado su madre en el mismo momento en el que se aproxima sin prejuicios a su herencia cultural. La distancia que se genera cuando comienza su etapa universitaria desaparece cuando se entrega a la magia de la gastronomía: ese baile de recuerdos ligados a los aromas de las recetas familiares, esa conexión con las escenas que componen el trasfondo de su memoria: la música que sonaba mientras su madre preparaba unos idlis, su padre ajeno a la conversación e hipnotizado por el suculento manjar que tenía en el plato o el olor que dominaba su hogar cuando Venba hacía biriyani.

Tiene mucho mérito alcanzar un equilibrio tan sólido al transmitir una historia con tantas capas. La relación madre-hijo es quizá la parte más potente y emotiva, la que consiguió que tuviera que dejar de secarme las lágrimas en un par de ocasiones por el tremendo golpe en el pecho que consigue conectar Visai Games; el dominio del ritmo y el pulso narrativo en la recta final del juego es magnífico, además de haber creado una de las escenas más desgarradoras que he vivido en un videojuego —con la comida como vehículo narrativo, presente en todo momento—. La lucha de Venba por sacar todo adelante y la forma de adaptarse de Kavin componen un relato esencial, muy necesario para muchas naciones en las que las segundas y terceras generaciones todavía tenemos que sufrir los sinsentidos del odio al diferente.

La pasión y el respeto por todo lo que encierra la cocina es el tercer ingrediente de esta receta sobresaliente. Cuánta verdad, cuánto valor y cuánta cultura hay en la gastronomía. Detrás de la elaboración de un plato encontramos sabores, texturas y olores, pero también abrimos la puerta a reunirse en torno a una mesa para celebrar mediante la comida, al acto ritual que supone esta congregación, a las costumbres vinculadas con este proceso, al legado detrás de cada elaboración y a la herencia cultural en forma de ingredientes, utensilios y técnicas. El libro de recetas de Venba refleja ese saber transmitido de generación en generación, pero también genera la oportunidad para que Kavin reconecte con sus raíces y le demuestre a su madre el mismo cariño que recibió él. Cariño y respeto por la cultura de Venba, por tanto por su identidad y por quién es.

Ser hijo de migrantes que son leídos como extranjeros te sitúa en un limbo curioso: naces en un sitio, pero no se te considera «de aquí», pero tiendes a desconectarte de la herencia cultural de aquel lugar del que la gente sí cree que eres, lo que te sitúa en tierra de nadie, buscando cómo asimilar las costumbres locales para no destacar, pese a que sabes que siempre vas a hacerlo. Por suerte, incluso quienes hemos dado la espalda a esta riquísima aportación cultural, acabamos valorando su importancia. Kavin consigue reconectar con su madre a través de la cocina y para mí es imposible no pensar en mi madre y su gastronomía transoceánica; en la herencia transmitida generación tras generación que esconde la cocción del arroz, el acompañamiento de un guiso o la forma de machacar un plátano; en la presión constante por mandar dinero a su familia, al igual que el resto de migrantes que desde hace décadas acuden a los locutorios para arrimar el hombro pese a la distancia; en los mensajes diarios a su hijo deseándole lo mejor, aunque éste se crea por encima de todo y no sepa valorar todo lo que significa ese «buenos días».

Venba es un juego redondo, en el que la parte jugable colabora con la narrativa para construir una historia capaz de dejar huella. Merece la pena disfrutar del recorrido por cada elemento de esta rica composición; cada parte goza de una intensidad rabiosa y a su vez del espacio suficiente para brillar con luz propia sin invisibilizar al resto: un argumento bien construido que aúna la representación de la cultura india con la realidad de una familia migrante y la situación de su descendencia, el respeto absoluto al componente social y cultural de la gastronomía, la necesidad de desarrollar un juego pulido que nos conecte con todo lo que sucede desde el primer instante y una pasión creativa que permite que la historia que se quiere que contar nos llegue con tanta calidez como el abrazo de una madre. Está a la altura de las expectativas que muchos aficionados del panorama indie habían depositado en el proyecto de Visai Games. Una obra capaz de disipar cualquier discusión —todavía hay quien lo pone en duda— sobre si el videojuego es o no cultura; lo es de la misma forma que Venba es uno de los mejores juegos del año.

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Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la universidad de lo de Cifuentes, Juan es una de las voces de NAT Moderada y ha colaborado en medios como BreakFast, Desayuno Continental y Cocinando Fandoms. Observador nato, le encantan los gatos y si algún día ves que te mira intensamente es porque quiere grabar un podcast contigo.

  1. Tocomiototimido

    Me ha llamado tanto la atención el texto que me ha incitado a crearme usuario para comentar después de años siendo del patreon. Me ha encantado y me lo has vendido, voy a ponerlo en mi lista para pillarlo en cuanto pueda

    1. JT'Salas

      @tocomiototimido
      Menudo honor, ¡muchísimas gracias!

  2. jotagesaurus

    Sin palabras. Un texto increíble que me ha dejado con unas ganas incontenibles de jugar y reflexionar sobre todo lo que cuentas Juan. Ya me veo con lágrimas en los ojos yo también.

    Un par de dudas, solo por curiosidad.
    Primero, cómo juego de cocina, ¿Es de esos que te acaban dejando con ganas de meterle el diente a lo que vez en pantalla? Creo que no hacen falta los platos foto realistas de un FFXV para lograr eso y me queda la curiosidad respecto a este.

    Y ligado a lo anterior. ¿Que tan «realistas» son las recetas del juego? ¿Es posible aventurarse solo con ellas a prepararlas por tu cuenta en casa?

    1. JT'Salas

      @julian6732
      Siempre es un placer leerte, Jota. Muchísimas gracias por tus palabras.

      – A mí sí me dio ganas de catar cada plato, también de intentar emular las recetas. No es hiperrealista, pero el apartado gráfico colabora en la construcción de una imagen suculenta. El sonido, curiosamente, es clave en esto.

      – No he probado las recetas, pero creo que son extrapolables a la vida real. Conozco a alguien que frecuenta este tipo de sabores, aromas, ingredientes y demás y quiero que juegue para saber qué opina. Seguiremos informando.

  3. Xandru

    Ostras, vaya pedazo de texto y qué pintaza el juego.
    Se nota que te toca de cerca, Juan, y se ve lo mucho que te ha llegado el juego leyendo el texto.
    En mi caso mi mujer es la migrante, y veo en ella esa necesidad de recordar a nuestros hijos su legado cultural y gastronómico para que no pierdan esa herencia… Voy a entrar de cabeza a esto y luego se lo voy a enseñar

    1. JT'Salas

      @xandru
      Espero que te (os) guste. No esperaba conectar tantísimo con este juego, de hecho mi idea era jugarlo a poquitos, pero me atrapó completamente. Gracias por el comentario.

  4. Nanaki

    Enhorabuena por el pedazo de texto!! Llevo mucho tiempo esperando este juego, mi mujer es de origen indio y algunos de estos platos los hemos comido en casa y tenemos muchisimas ganas de jugarlo juntos. Solo espero que venda bien y saquen una versión colecionista con el recetario en físico.

    1. JT'Salas

      @nanaki
      ¡Muchísimas gracias! Sería una noticia fantástica que Venba funcionara bien. Ojalá os guste cuando lo juguéis.

  5. RVerakai

    Estoy intentando reconectar con la lectura análisis y me alegro mucho que este haya sido el primero. Un texto fantástico para un juego fantástico. Espero tener la oportunidad de jugarlo antes de que termine el año.

    1. JT'Salas

      @rverakai
      Me alegra muchísimo que cuando hayas optado por retomar la lectura de análisis hayas dado con uno que te haya funcionado. Lo bueno es que en Anait encontrarás muchos que te funcionarán también ^^. Eso sí, mucha ilusión leer esto, ¡gracias!

  6. Javier Ricote

    Muchas gracias, Juan.
    A puntito estuve de perderme la experiencia.
    Jugué un par de minutos y el primer libro de recetas, al ser en inglés y faltarle parte me echó para atrás.
    Pero después de leerte le entré con ganas y me ha encantado, hasta he hecho alguna llamadita a raíz de lo que te deja en el corasonsito.

    1. JT'Salas

      @javier_ricote
      Es curioso, porque la demo no me convenció tanto como puede extraerse del texto. Poder jugarlo todo del tirón (y jugar una vez la familia crece) hace que la sensación sea mucho mejor.

      ¡Muchas gracias a ti!

  7. Elena Cortés Alonso

    Este es uno de los mejores análisis/comentarios que he leído sobre Venba. Enhorabuena, Juan, por tu evolución, por tus palabras tan cálidas y cuidadas, y por compartir con todas nosotras cada momento en el que un juego te atraviesa.
    <3

    1. JT'Salas

      @elena-cortes-alonso
      ¡Muchas gracias por el apoyo desde los primeros pasos hasta ahora, co! <3

  8. el_adri2020

    Gracias Juan. Por recomendar tan efusivamente un juego como este del que no había oído hablar y sobretodo por un texto como. Enhorabuena!

    PD: A los que aún no lo habéis jugado, no esperéis más, si os ha gustado el texto os encantará el juego y te lo acabas en un rato.

    1. JT'Salas

      @el_adri2020
      ¡Muchas gracias por el comentario (disculpa la tardanza)!

  9. raidoku117

    Gran análisis, uno de tus mejores textos a mi consideración.

    1. Juan Salas

      @raidoku117
      Muchas, muchas, muchas gracias

  10. flabernardez

    Juaaaaan! Desde que escuché que te había gustado tanto Venba, tenía ganas de probarlo. Al fin pude hacerme con la prueba de 3 meses de GamePass que tengo por un diapositivo, y mira… me lo pimplé de seguido acordándome de ti y de marta. Pero es que tu análisis está a la altura del juego. Precioso