Widerspruch

¿Videojuegos apolíticos?: Una pequeña reflexión

Tras incontables polémicas acerca del contenido político de los videojuegos, Javier Pastor reflexiona sobre todo lo que hay detrás de las principales posturas al respecto dentro de la industria y la posibilidad de la existencia de títulos carentes política.

«De todo esto es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el humano es por naturaleza un animal social, y que el insocial por naturaleza y no por azar es o un ser inferior o un ser superior al humano»

– Aristóteles

A unos meses del lanzamiento de Cyberpunk 2077, hemos sido testigos de la reactivación del ya cíclico —y aparentemente irresoluble— debate sobre el contenido político en la industria del videojuego. Concretamente, Pawel Sasko —jefe de diseño de misiones de la obra— hizo unas declaraciones tras haber sido preguntado por posibles modificaciones en el título en relación a los acontecimientos sucedidos en los últimos meses a raíz del asesinato de George Floyd y el movimiento Black Lives Matters. Ante la pregunta, el diseñador respondió que no habían realizado ninguna modificación. Además, Sasko aseguró con rotundidad que el esperado título no sería una declaración política. Tras las palabras del desarrollador polaco, el huracán de interacciones en forma de discusión se fue haciendo más notable en foros especializados, así como en las redes sociales más populares. A muchas personas les parecía llamativa la idea de que, en un videojuego ambientado en un mundo concebido para criticar la voracidad del sistema capitalista, se tratara de omitir de manera tan explícita el contenido político de la misma. Por otro lado, podían verse alabanzas y vítores de aquellos que repiten constantemente la necesidad de alejar la política de los videojuegos y que éstos vuelvan a ser un medio alejado de los problemas de nuestro mundo. 

En lo personal, considero que las declaraciones de Pawel Sasko no fueron más que una estrategia de control de daños. Es evidente, dado el género, que el juego estará impregnado de reflexiones y críticas hacia numerosas problemáticas vigentes en la actualidad. Sin embargo, pienso que estamos ante una postura verdaderamente equidistante. Ésta, quizá, pueda deberse a las limitaciones que envuelven el desarrollo y el marketing de un juego AAA, pero no deja de chocar frontalmente con la puesta en marcha de un proyecto con temática ciberpunk. Esto no es más que la consecuencia de la notable polarización política que el mundo occidental está sufriendo. Ejemplo de ello es que títulos como The Last of Us Parte II, Assassin’s Creed Origins o Battlefield V han generado estruendosas polémicas por el mero hecho de tener personajes femeninos con un alto grado de protagonismo. 

Pero entonces; ¿Cyberpunk 2077 y los títulos mencionados podrían ser considerados videojuegos abiertamente políticos? Para responder a esta pregunta, por una cuestión de rigor, acudiremos a términos y definiciones básicas de la politología. La acepción más recurrente dentro de dicha disciplina es aquella que concibe la política como un concepto tridimensional, dividido en política entendida como estructura (polity), como proceso (politic) o como resultado (policy). Dentro de esta definición clásica, nos centraremos en la política como proceso —definida como el juego político entre todos los actores de una sociedad, quienes buscan satisfacer sus necesidades— para ahondar en esta cuestión. También, hemos de tener en cuenta los distintos aportes realizados desde la filosofía por las escuelas gramscianas acerca de la hegemonía y la ideología. Estas, concretamente, concebían la política como la acción consciente de una reivindicación en contra de las ideas hegemónicas de una sociedad. En conjunción, ambos enfoques son útiles para discernir lo que es político de lo que no. Utilizándolos, podemos concluir de forma relativamente sencilla que, aquello que abiertamente no pretenda llevar a cabo un cambio de la realidad existente, no podría considerarse político. De hecho, y volviendo a términos politológicos, lo más correcto sería usar el término «ideológico». 

Night City

Con ideológico entendemos el germen de cosmovisiones que cualquier persona pueda poseer y que, de una forma u otra, le son legado en los procesos de socialización secundaria. Además, gracias a la extensa bibliografía existente sobre el origen de las ideologías, no es descabellado afirmar que es la infraestructura (sistema productivo, organización social en forma de Estado-nación, etc) sobre la que se asientan nuestras sociedades. Partiendo de esta distinción, podríamos establecer que la mayoría de títulos que salen a la venta (especialmente AAA) no tienen carácter político. Así, juegos como BioShock, Disco Elysium o Papers, Please podrían ser perfectos ejemplos de la definición de política que estamos utilizando. Sin embargo, es palpable que la acepción de política más empleada dentro de la comunidad de los videojuego no se corresponde con la que acabamos de utilizar, sino que concibe como política aquella expresión, reivindicativa o no, de cualquier aspecto ideológico. Así, como ya esbozábamos al principio, muchos han llegado a considerar un acto político la inclusión de un personaje LGBT, personas racializadas o mujeres. Aceptando entonces pulpo como animal de compañía y, por tanto, asumiendo esta concepción de la expresión política en los videojuegos —así como en otros productos de ficción— cabría entonces plantearse: ¿existen los videojuegos sin ningún tipo de política? 

Seguramente, al hablar de juegos despolitizados vengan a nuestra cabeza una serie de títulos aparentemente naif que van desde aquellas obras lanzadas en los albores de los videojuegos como forma de entretenimiento, a nuevas IPs que surgen todos los años que dicen estar hechas para el más puro entretenimiento desenfadado. El hecho de pensar que un videojuego como el Mario Bros. original o Fall Guys pudieran guardar un contenido político reseñable puede llegar a resultar ridículo. No obstante, el diseño de cualquier forma de entretenimiento no es más que una manera de plasmar la concepción del mismo que tiene la persona que lo lleva a cabo. Autores como Tristan Tzara (padre del dadaísmo) o Zîzek han hablado sobre la ideología en los procesos de producción cultural como parte de la materia prima de la misma. Es decir, el desarrollo de un videojuego trae consigo la materialización de una visión particular de las personas a cargo del proyecto. Y esta visión no solo encierra dentro de sí los aspectos más destacables y fáciles de deducir de cualquier desarrollo, sino una cosmovisión particular y concreta. De esta manera, y siguiendo en la línea de lo expuesto, considero pertinente afirmar que aspectos tan básicos como los diseños de un nivel de plataformas sin ningún tipo de pretensión puede reflejar perfectamente cuál es la concepción de las diseñadoras y diseñadores sobre diversas cuestiones.

Tristan Tzara

Parándonos en este ejemplo para hacer una exposición más detallada de estas ideas, así como enlazando con el ya mencionado Mario, cabe destacar que la decantación por un juego con una temática colorida, protagonizado por un fontanero que ha de rescatar a una princesa en apuros, contiene una infinidad de elementos con lectura política. Sin embargo, no solo aquellos que salten más a la vista (cliché de princesa en apuros, protagonista masculino, etc), sino la mera creencia en que la mejor manera de transmitir unas emociones en particular utilizando el videojuego es mediante la construcción de una serie de niveles que superar, los cuales están infestados de enemigos a abatir.  Esta paradigmática elección creativa a la hora de imaginar niveles esconde tras sí los valores de la superación, la necesidad de acabar con aquello que nos aleja de nuestros objetivos, implantando así un estándar (uno de muchos) que a día de hoy sigue vigente. Y sí, soy plenamente consciente de lo disparatado que puede resultar el hecho de pensar que algo tan simple como la creación de unos niveles aparentemente sencillos pueda tener una lectura de estas características. Sin embargo, una reacción así no sería más que una nueva muestra de cómo hemos interiorizado esta forma de entender los videojuegos, puesto que coincide a la perfección con los valores de socialización imperantes en las sociedades construidas sobre un sistema capitalista ya asentado. 

Una sencilla forma de poder comprender y ahondar mejor en esta cuestión planteada es hacer un pequeño ejercicio de imaginación en el que, hipotéticamente, ideáramos cómo habría sido el inicio de la industria del videojuego si ésta hubiera comenzado en zonas geográficas muy distintas a los ejes Europa-Norteamérica/Japón-Corea. Haciéndolo, llegaríamos a la conclusión de que la industria es producto del nivel de desarrollo económico de los Estados en los que se generó inicialmente. Aun con ello, también saldría a flote la clara conclusión de que éstos, en sus principios fundacionales y bases, serían radicalmente distintos a los que hoy día poseemos.

Continuando con esta evidente relación entre valores estructurales de una sociedad y las producciones culturales que nacen de las mismas, también podemos hacer mención a una de las actuales tendencia en la industria del videojuegos: la inmensa cantidad de micropagos, la existencia de DLCs vacíos que se venden a precio de oro y, entre otros ejemplos, el vertiginoso ritmo de consumo que hace que seamos incapaces de recordar los títulos que jugamos hace 3 meses. A partir de todo esto, resulta sencillo llegar a la conclusión de que estas prácticas son, en efecto, producto de una política empresarial concreta producida por la gran popularización de los videojuegos en la última década. También hemos de tener en cuenta que asistimos a un momento histórico en el que todo se ha acelerado. Deseamos la rapidez en todo lo que hacemos y nuestros trabajos han pasado de tener un horario estricto a la variabilidad más impredecible. Por ello, nuestras relaciones interpersonales también pasan a tener un ritmo más rápido, tornándose efímeras en más de una ocasión. Esto, según Sennett, es el denominado «capitalismo flexible», que, para sorpresa de nadie, también hace su aparición en la industria.

Richard Sennett

Tanto de forma consciente como inconsciente, los nuevos valores sociales son también incorporados a los estándares que, constantemente, están dando forma al mundo de los videojuegos y produciendo los fenómenos y modas que hemos mencionado antes.  Todas estas afirmaciones, aún pudiendo parecer de perogrullo, han de estar bastante presentes a la hora de analizar y percibir la industria y el mundo que nos rodea. Principalmente, debido a que desligar la política para explicar cualquiera de nuestras más básicas nociones —morales o no— es bastante contraproducente en la búsqueda del porqué de nuestros comportamientos. Siguiendo este razonamiento, a la pregunta de si existen los videojuegos apolíticos, la respuesta es bastante predecible: no. Y no solo es que no existan, sino que jamás podrán existir.

La aplicación de los valores que nos forman como personas políticas están dentro de nosotros en nuestro ADN social. Si bien detesto con todo mi ser las asunciones biologicistas y esencialistas sobre el ser humano, la única que me atrevería a subrayar es que somos un ser que vive en sociedad y, como tal, la política es parte indispensable de nosotros. Creo conveniente puntualizar que es necesaria una reivindicación de lo político dentro de los videojuegos. En especial, porque al entender el origen de las decisiones creativas que puedan existir en un videojuego, abrimos la puerta a una comprensión más madura de los sentimientos y sensibilidades de la industria, así como de los colectivos y sociedades de los que formamos parte. Por ello, aquellas posturas que hacen hincapié en la necesidad de erradicar el componente político de los videojuegos no sólo son conceptualmente imposibles, sino que también suponen una barrera a la hora de construir un diálogo empático.

Por suerte, los videojuegos —como producto cultural que son— pueden ser el vehículo perfecto para comenzar un proceso de entendimiento de nuestra sociedad. Así, el reconocimiento explícito de la existencia de política en los videojuegos no solo no sería una manera de polarizar rabiosamente a la comunidad, sino que podría suponer el inicio de un verdadero diálogo con finalidad constructiva. En definitiva, si queremos una comunidad abierta al debate, responsable y, en esencia, más humana, no nos queda otra que empezar a conocernos como sociedad, lo que implica irremediablemente encontrarnos con la política.

Colaborador

Casi licenciado en Ciencias Políticas y Sociología con la constante tarea de conocer los porqués de nuestra manera de producir y consumir cultura. Análisis crítico sobre las ideas que subyacen a nuestra pasión compartida: los videojuegos

  1. Sinve

    Por favor, aqui venimos a mover naves con el mando y a hacer piñu piñu piñu! La politica al fondo a la derecha

  2. basiclis

    Para cuando un monografico de la perspectiva existencial del videojuego bajo la mirada de Emil Cioran?

  3. Torcuat0

    Si bien detesto con todo mi ser las asunciones biologicistas y esencialistas sobre el ser humano

    De que asunciones hablamos?

    Bravo por el articulo.

  4. MarcGràcia

    En lo personal, me sigue flipando esa «miopía» de sólo analizar lo ficticio y dejar fuera de todo debate (y de toda reacción) la realidad capitalista que construye esos cacharros (hola Foxconn). Que en parte me parece derivado de la mirada fílmica (los marcos de la pantalla de cine también son las fronteras de lo que queremos cambiar o hasta donde estamos dispuestos a llegar). En ese sentido, la ficción por encima de todo, no puedo evitar pensar en eso como una droga. Somos adictos a eso porqué esas dosis de activismo nos hacen creer que «podemos cambiar el mundo» a la vez que no cambiamos nada y el status quo se mantiene (los esclavos siguen esclavizados).

  5. landman

    Los que se niegan a ver política o ideología en cualquier producto cultural son, directamente, unos acomplejados.

    1. Sinve

      @landman
      Politica e idiologia la que quieras, pero yo cuando juego a un videojuego lo hago para jugar, es como si me pongo a jugar a futbol y alguien para el partido para contarme un rollo sobre el capitalismo.

      Apreto el start bien fuerte para pasar la escena o en ek caso del futbol balonazo a la cara.

      1. landman

        @sinve
        El deporte en sí tiene su origen en la política, los «Juegos» que se hacían cada año hace milenios, de los que solo rememoramos los «olímpicos», eran competiciones no bélicas, cada deporte era una acción de guerra, correr, lanzar una jabalina, etc

        Hoy día hasta podríamos valorarlos como «pan y circo» (también los videojuegos), o lo que es lo mismo, deja que el pueblo «juegue» o «vea futbol» para que no piense en política (aka: ya pensamos nosotros por ellos).

        NEXT!

        Editado por última vez 28 octubre 2020 | 10:51
      2. Sinve

        @landman
        Estaba hablando de jugar a futbol, no de ver millonarios jugando al futbol por la tele. De todas formas dependera de como te lo tomes, si yo juego al futbol con amigos te aseguro que de politica tiene 0, mientras que una eurocopa tiene mucha. Me interesa una de las 2, la otra nada.

        Editado por última vez 28 octubre 2020 | 11:55
      3. landman

        @sinve
        Y yo te he dicho que el deporte es una representación pacífica de una batalla, y eso incluye al futbol, y al ajedrez. Si la guerra no es política qué es? xD

      4. Sinve

        @landman
        Joder pero esto es llevar muy la extremo las cosas, si nos ponemos asi una partida al mario party es politica y una guerra nuclear

        Editado por última vez 28 octubre 2020 | 12:24
      5. landman

        @sinve
        Mario party es un monopoli donde compites por conseguir el mayor número de estrellas, que puedes comprar con monedas. No quieres ver política porque no quieres xD

      6. Orlando Furioso

        @sinve
        había escrito un mensaje sobre eso precisamente: esa percepción de la política es muy estrecha.

      7. Torcuat0

        @sinve
        Traduccion> dame mi SOMA y callate.

      8. Gordobellavista

        @sinve
        En la próxima Eurocopa recuerda apretar el start bien fuerte cuando suenen los himnos.

      9. Sinve

        @gordobellavista
        Yo esque no soy mucho de ver futbol por la tele pero te aseguro que no pondria mucha atencion a los himnos

      10. Caveleira

        @sinve dijo:
        @landman
        Politica e idiologia la que quieras, pero yo cuando juego a un videojuego lo hago para jugar, es como si me pongo a jugar a futbol y alguien para el partido para contarme un rollo sobre el capitalismo.Apreto el start bien fuerte para pasar la escena o en ek caso del futbol balonazo a la cara.

        Dejando a un lado donde poner la linea en lo que se está dispuesto a tolerar a cambio de la diversión…

        Mi hija cuando ve dibujos animados solo quiere entretenerse, pero por ejemplo bob esponja paso de que lo vea… unos dibujos que parece que ligan la felicidad individual a la estupidez del individuo, donde el protagonista es un cándido iluso dispuesto a desvivirse por el ruin y mezquino de su jefe.

      11. Sinve

        @caveleira
        Estoy seguro de que si tu hija no ve bob esponja sera una mujer de exito

      12. Caveleira

        @sinve
        ¿Qué tiene que ver el éxito con la ideología?

      13. Sinve

        @caveleira
        Que idiologia? La de bob esponja? O la de padre que no deja ver bob esponja a su hija?

      14. Caveleira

        @sinve
        Independientemente de la ideología, lo importante es que se sirva bien y sin un mensaje que perjudique al receptor. Si conoces una serie de ideología opuesta y que tmb sea tóxica la usaré de ejemplo a partir de ahora.

        Criar es nutrir y enseñar, parece que lo confundes con imponer, y eso no es criar, es domesticar.

      15. JoePerkins

        @sinve
        Vuelve a leerte el artículo porque no te has enterado de nada.

    2. codenar

      @landman
      Y bastante inmaduros.

    3. basiclis

      @landman
      Camarada, que juegos son un «producto cultural»? todos?
      Saludos tovarishch.

      1. Torcuat0

        @basiclis
        Cuales no lo son?

      2. basiclis

        @torcuat0
        si todos lo son, tenemos que especificar cual de ellos tienen ideologia / mensaje politico? o tienen la que le ponemos nosotros encima.

      3. landman

        @basiclis
        Todo creador tiene una ideología, y todo consumidor tiene la suya, así que uno pondrá su ideología en su creación, intencionadamente o no, y los otros verán ese producto desde su propia ideología, intencionadamente o no. Tu te niegas a verla, pues ok.

      4. Torcuat0

        @basiclis
        Ein? Como producto cultural, tiene una ideologia (que no mensaje politico) asociada desde su misma concepcion.

      5. Freddy_Hardest

        @basiclis dijo:
        @landman
        Camarada, que juegos son un «producto cultural»? todos?
        Saludos tovarishch.

        Bueno, ya sabes como va esto. Primero desterramos el concepto de «entretenimiento» por «cultura», porque ya se sabe que mola mucho más estilista que peluquera, y arquitecto de interiores que decorador. Así, ya nadie es periodista de entretenimiento o de videojuegos, ahora todos son «periodistas culturales», que es lo suyo.
        Una vez hecho esto, ya que todo producto es cultura porque sí, ya sea una exposición de Goya, un concierto de Taburete, un documental de la 2, Mujeres y Hombres y Viceversa o una llave inglesa, todo producto cultural tiene, faltaría más sus intenciones políticas inherentes y por supuesto las mil lecturas políticas que haga su receptor.
        Por eso, te vas a encontrar a mucha gente que puede escribirte miles de lineas sobre que el Tetris es tan político como La República de Platón o El Príncipe de Maquiavelo.
        Al final, el que decide si algo es un producto cultural eres tú.

        Editado por última vez 28 octubre 2020 | 17:03
      6. El Jugador Medio

        @basiclis
        @freddy_hardest

        Por supuesto que una llave inglesa es cultura. Si una herramienta no es cultura, menudo jaleo. Creo que confundís «cultura» con «arte».

  6. Gordobellavista

    Cuando Pawel Sasko dice que el juego «no será una declaración política», lo hace, obviamente, para no ahuyentar clientes. Pero lo que dice es estrictamente cierto. Porque aunque el juego estará cargado de posicionamiento político (como todo juego que represente a una sociedad y más una cyberpunk), no es ese su razón de ser.

    (Creo que hay una confusión en el artículo y cuando cita al AC: Origins, en realidad se refiere al Odyssey).

    1. albertaker

      @gordobellavista
      El Witcher 3 no tenía una premisa de declaración política pero luego todo lo que pasa y haces en ese mundo estaba cargado de política. De hecho el personaje intenta ser «neutro» o «equidistante» pero al final es profundamente político (porque el mundo es así, y porque realmente sabe que no puede ser neutro en según qué cosas).

      1. Gordobellavista

        @albertaker
        Es lo que digo, que el juego tendrá unos posicionamientos políticos, pero eso no lo convierte en una declaración política y no debe ser juzgado como tal.
        No hace falta irse a El manifiesto comunista, por supuesto. «Barrio» puede asumirse como una película política. Pero «La isla mínima» no, pese a tener su carga política, por supuesto, como toda peli. Creo que se ve la diferencia.
        Ciberpunk será tan declaración política como lo fué RDR2.

      2. KZhar

        @gordobellavista
        Ostia, me sorprende que justo elijas «La isla mínima» (peliculón, por cierto), que tiene una carga política absolutamente brutal.

      3. Gordobellavista

        @kzhar
        Precisamente por eso.

      4. Howard Moon

        @albertaker dijo:
        De hecho el personaje intenta ser «neutro» o «equidistante» pero al final es profundamente político (porque el mundo es así, y porque realmente sabe que no puede ser neutro en según qué cosas).

        En las novelas pasa exactamente igual.

      5. albertaker

        @telvanni
        Si, pongo el ejemplo del videojuego por tratar de la misma gente pero uno de los grandes aciertos de dicho juego es haber trasladado esos aspectos de las novelas de una manera tan brillante (aunque luego lo tengan que revestir de «juego con estándares triple A»). Y tengo la esperanza de que con saiberpank pase lo mismo, que todas las declaraciones van hacia un lado «convencional» y que luego el juego vaya por otros lados mucho más interesantes.

  7. KZhar

    No se si hay alguna otra disciplina artística o cultural cuya historia no se empiece a contar desde su concepción primitiva, si no desde sus primeros éxitos comerciales por parte de compañías que, pese a ser el paradigma del capitalismo liberal se esforzaban intensamente en ocultar la autoría de las obras que comercializaban. Un antipersonalismo que desdibuja al individuo en la colectividad empresarial.
    Una disciplina, por cierto, de las que menos nos cuesta referirnos a ella como industria, y en la que vemos reflejado el tesón del capitalismo liberal en contra de la propiedad privada tratando de convertir a la inmensa mayoría de la población en meros usufructuarios de servicios en lugar de propietarios.
    Creo que la política está completamente fusionada en la propia esencia del videojuego.

    1. Torcuat0

      @kzhar

      @kzhar dijo:
      Creo que la política está completamente fusionada en la propia esencia del videojuego.

      En la propia esencia de la vida, diria yo. Desde que empezamos a sembrar y criar animales en vez de recolectar/cazar.

      Lo que pasa es que la mayoria de gente «apolitica» creen que politica es lo que pasa en el congreso o en la tv. Y claro, asi estamos.

  8. Howard Moon

    Yo solo vengo a decir 3 cosas:

    1- ¿La soberbia es política? De ser así muchos de los que aquí comentaron están fuertemente politizados.

    2- Como todo en la vida siempre es una cuestión de grados. La sobreinterpretación de las cosas bebe de la cultura filosófica francesa ( y, ay, no solo filosófica) atravesada de manera fatal por la magufada del psicoanálisis.

    3- Zîzek es un pomposo bufón. Demasiado Lacan en sangre.

    Editado por última vez 28 octubre 2020 | 16:55
    1. NahuelViedma

      @telvanni
      Y ese beef al psicoanálisis de dónde viene? Dar luz a la dimensión política de las cosas creo que le excede totalmente a la escuela de Freud y sus chiques, se plantea en toda disciplina casi.

  9. Poseidon

    La política es inhenrente al ser humano, desde que salió de la cueva y empezó a medrar en este mundo….aquí empezamos a pulsar el enter… .y aún seguimos echando monedas para seguir jugando…

    buen artículo…

  10. Odiseo

    Este comentario es política.

    Da igual que no vayas a cambiar tu opinión, ni tu forma de ver el mundo con este comentario.

    Este comentario es política.

    Editado por última vez 28 octubre 2020 | 17:08
  11. Chuelchi

    Otros medios como libros, películas o series, tienen muchas críticas hacia ciertos aspectos de la sociedad, o incluso frente a ideales políticos, y los videojuegos no iban a ser menos. Pero tampoco se les puede exigir que por algún acontecimiento, por muy importante que sea, se tenga que introducir algunas novedades o ideas que los programadores no tenían en mente cuando estaban creando el videojuego; además, en un libro puede ser más fácil meter algo de «relleno», pero en un videojuego creo que puede hacer varias muchas cosas, máxime cuando hay mucha más gente metida que en un libro, cuando únicamente suele haber un autor.

    Me viene a la mente lo que pasó con MGS2 y el atentado de las Torres Gemelas, donde se eliminaron algunas escenas.

  12. FISH

    Bravo por el artículo, me ha encantado.

  13. Aristóteles

    «Si bien detesto con todo mi ser las asunciones biologicistas».

    Buf, madre mía, jajajajaja.

  14. Coredump

    Ejemplo de ello es que títulos como The Last of Us Parte II, Assassin’s Creed Origins Odyssey o Battlefield V han generado estruendosas [por ser amplificadas por ciertas personas] polémicas por el mero hecho de tener personajes femeninos con un alto grado de protagonismo.

    Falso. Véase Horizon Zero Dawn, Tomb Raider, Bayonetta, Control…

    Si bien detesto con todo mi ser las asunciones biologicistas

    Los terraplanistas detestan con todo su ser las esferan y no les queda otra que vivir en una.

    1. El Jugador Medio

      @coredump

      No, has puesto ejemplos en los que hay protas femeninas y no ha habido polémica, pero no demuestras que la afirmación: «títulos como The Last of Us Parte II, Assassin’s Creed Origins Odyssey o Battlefield V han generado estruendosas [por ser amplificadas por ciertas personas] polémicas por el mero hecho de tener personajes femeninos con un alto grado de protagonismo» sea falsa.

      Editado por última vez 2 noviembre 2020 | 14:46
  15. Sei_Ishimaru

    Lo de intentar explicar que pueden existir videojuegos apolíticos lo doy por perdido porque hay gente que nunca aceptarán que su discurso se rompa, aunque haya casos suficientes como para demostrarlo, justamente ser corto de miras es negar realidades que ya han existido.

    Luego entraríamos en si tenemos o no madurez como sociedad para aceptar, ver o jugar productos de entretenimiento que vayan en contra de nuestras ideologías o lo que esta hipócrita sociedad considera políticament correcto. Se ha hecho en el cine, TV, teatro, literatura y arte en general, pero curiosamente los videojuegos tienen sus propias normas,… Será que algunos saben de la influencia que estos tienen actualmente en los jóvenes y no les interesa que se promueva un mensaje que no casa con sus ideologías. Eso señores SI es política.

  16. Ernest Rodés González

    Un artículo realmente interesante. Es apreciable que ha sido escrito por alguien con bastante conocimiento en este campo, y realmente me ha entretenido aprender más elementos sobre a industria de los videojuegos en general, y la imposibilidad de desarrollar videojuegos apolíticos en particular.