Dream, dream, dream
Análisis de Among the Sleep
Hay algo en casa, merodeando; algo que acelera el pulso y deja un rastro de barro; algo abominable, malévolo y hambriento de tiernos muslitos de bebé.
Hay algo en casa, merodeando; algo que acelera el pulso y deja un rastro de barro; algo abominable, malévolo y hambriento de tiernos muslitos de bebé.
Supergiant Games mantiene y mejora su estilo con Transistor; se nota que lo han hecho los de Bastion, pero sobre todo que lo han hecho después.
Una fábula sobre las zonas grises de la moral, sobre las relaciones humanas y sobre una verdad tan real como inasumible: que es imposible vivir sin hacer daño a nadie.
RedLynx tiene el raro privilegio de poder permitirse abarcar más de la cuenta, Fusion es un claro ejemplo de que a veces es mejor apretar poco pero con firmeza.
The Last Tinker, con su jugabilidad algo dócil y apocada, pierde la oportunidad de compararse con más dignidad a los clásicos del género al que homenajea.
A Wolfenstein: The New Order hay que darle las gracias por ser el tipo de buen shooter del que hablamos cuando hablamos de un buen shooter de toda la vida.
Se demuestra que esta temporada va sobre los personajes: In Harm’s Way despunta violencia, pero también en la intensidad con que retrata las relaciones.
El esperado gun and run de Capy puede no ser tan brillante como lo mejor de Treasure, pero lo borda en la forma de jugar con el tiempo.
Nintendo pone todo boca abajo con una cuidadosa mezcla de familiaridad y cambio, con una nueva entrega que da un paso irreversible en la dirección correcta.
Retrowave indonesio de terror con el ojo puesto en Japón, el survival horror de fin de siglo que sabe hacer de su humildad uno de sus puntos fuertes.