Grapple Dog

10 de febrero de 2022
PC, Switch
Medallion Games / Super Rare Originals

Los juegos de plataformas son lo mejor. Es solo una opinión, sin más, pero tiene una base que la fundamenta. Los juegos de plataformas son accesibles y tienen una inmediatez que hacen que sean campos de experimentación ideales, tan abiertos a las nuevas ideas y a las excentricidades como quieran sus responsables. Los juegos de plataformas han sido de siempre la mejor puerta de entrada a esta bonita afición, por la abundancia de referentes mainstream y por la variedad de ambientaciones, tonos, estilos artísticos y mutaciones que pueden encontrarse; hay juegos de plataformas en los que no mueves al personaje que salta, y otros en los que ni siquiera hay plataformas. Son la forma más pura del juego de acción. Te mueves, hay un agujero en el suelo y tienes que superarlo de un salto. A partir de ahí, las posibilidades son infinitas.

Puedes, por ejemplo, meter un gancho que complemente al salto; ¡qué recurso tan agradecido! Es justo lo que hace Grapple Dog, el vistoso nuevo juego de Joseph Gribbin, ex Nitrome que de un tiempo a esta parte se ha lanzado al desarrollo independiente, probando suerte primero con los puzzles y ahora con los plataformas. En Grapple Dog eres Pablo, un perrete que, poco después de liberar a Nul, un villano que amenaza con dominar o destruir el mundo, se encuentra con un útil gancho; armado con su nueva herramienta, Pablo se pone manos a la obra para detener a Nul y evitar un oscuro final.

En su camino para detener a Nul, Pablo debe recorrer una serie de islas repartidas a lo largo de seis mundos. Siguiendo esa forma de diseñar juegos de plataformas que es difícil no asociar a Nintendo (por la enorme influencia de los títulos que la popularizaron, pero también por venir de Nintendo la mayoría de juegos mainstream que la trabajan), Grapple Dog convierte cada isla/nivel en pequeño ensayo sobre una mecánica o un tipo de obstáculo específico, presentándolo y desarrollándolo con gran diligencia; Gribbin propone ideas y las explora con gran ingenio, siempre con el salto y el gancho como base, y cuando termina el nivel las pone en barbecho, archivadas hasta que sus servicios se requieren más adelante. Lo que en un nivel es la idea central en otro posterior puede ser simplemente un recurso, un motivo que vuelve como un eco que acaba dando cohesión y forma a la aventura de Pablo.

Es una fórmula muy efectiva y que aquí se despliega con elegancia e inteligencia; es una fórmula, eso sí, así que cuesta no compararlo con otros, aunque Grapple Dog se esfuerza por tener una personalidad única. Primero a los mandos, con un Pablo que corre a una velocidad muy específica, en ocasiones sorprendentemente lenta pero que consigue hacer un buen contraste con el gancho, de usos limitados (solo puedes engancharlo en algunas superficies, un punto fundamental en el diseño del juego) pero que amplía mucho la expresividad del movimiento: aunque de manera natural tiende a lo vertical, a aprovecha el movimiento para alcanzar plataformas elevadas o colarse en huecos superiores, de vez en cuando el juego te permite experimentar con usos más horizontales. Aprovechando el impulso y soltando el gancho en el momento correcto, Pablo sale disparado hacia delante a gran velocidad. No es una técnica que se explore mucho en los niveles principales, aunque de vez en cuando sí hay algún diamante (el principal coleccionable del juego; es imprescindible conseguir un número determinado para desbloquear el acceso a los jefes de cada mundo) que te pide usarla y sí resulta muy útil en las contrarrelojes, un modo opcional pero muy recomendable. Los gráficos y la música, por otro lado, también ponen de su parte para hacer que Grapple Dog destaque: el pixel art es perfecto, y cada sprite está animado con una gracia que efectivamente remite a Nitrome, y la banda sonora es un melocotonazo de miedo, simple y llanamente.

A la larga, a Grapple Dog quizá le podría haber ido bien un ritmo algo más ágil, un poco más de velocidad, un peso más ligero; los niveles tienen una extensión muy apropiada, pero tengo la sensación de el paso al que los explora Pablo hace que se perciban más densos o pesados de lo que son en realidad. Es uno de esos juegos en los que resulta muy molesto dejarse un único coleccionable sin recoger, sobre todo por la sombra de la obligación que tienen estos diamantes sobre ellos: apetece encontrarlos todos, porque la mayoría están escondidos con muy buen gusto, pero necesitarlos para abrir la última puerta de cada mundo los coloca en una posición incómoda en la que o te hacen realmente falta para seguir adelante o los puedes ignorar por completo porque tienes más que de sobra. Pero los juegos de plataformas, como el alcalde, son necesarios, y sus particularidades o incluso sus tropiezos son al final contingentes. Grapple Dog puede enarbolar con orgullo la bandera de los juegos de plataformas: su propuesta es accesible e interesante, lleno de mimo y atención al detalle, y está desarrollada con suficiente gusto e inteligencia como para saber que si vemos otra vez a Pablo seguro que habrá aprendido suficientes trucos nuevos como para que queramos volver a pasar un tiempo con él.

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  1. Dela

    Hace no tantos años el género estaba pasando por sus horas más bajas; y ahora no hay estudio -grande o pequeño- que se resista en lanzar un plataformas.

    Y yo que lo celebro

    .

  2. Bertt

    Se nota la esencia de Nitrome, quiero un nuevo Bomb Chicken!!

    Pd: No esperaba ese rollazo Jazz Jackrabbit en la bso

    1. Mominito

      @berto
      Que grande Nitrome, viniendo del flash gratis online a salvar un género en consolas de consumo.

      Anda que no le metí fuerte a algunos de sus juegos flash xD

  3. FISH

    Tengo que probarlo solo por ser de quien es y de donde viene. En cualquier caso me parece una propuesta interesante y la banda sonora… Decir que no he escuchado algunos temas mientras leia este texto sería mentir como un bellaco.

    Por cierto, tiene un «qué» a Wario Land 4 que solo hace que me guste aún más.

  4. Mallendary

    Imposible ignorarlo si tiene cualquier parecido con las Nitromovidas.

    Y la música :’)