Catherine vs. El resto

El rato que llevo con Catherine, algo menos de diez horas, es de los más interesantes, conflictivos, complejos, raros, entretenidos y turbadores que he pasado en toda mi vida como jugador. Decir esto es decir mucho, pero también lo es decir que Catherine es un juego sobre la fidelidad, el matrimonio, la confianza, la paternidad o la comunicación; no va de asesinatos misteriosos ni es un juego erótico, ni es necesariamente la última extravagancia japonesa que tenemos el disgusto de ver en nuestras consolas. Me gusta Catherine porque nos pone a prueba como jugadores, pero también como personas; porque trata algunos asuntos que ya han explorado, en menor o mayor profundidad, otros juegos, especialmente indies, pero que no se camufla, embellece o esconde en metáforas para plantárnoslos en los morros. Esta es su principal virtud: te agarra de las solapas y te dice hey, despierta, vamos a pasar un rato tú y yo, a ver cómo te quedas después. Te quedas raro.
El juego comienza con una conversación entre Vincent, nuestro fabuloso protagonista, y Katherine, su novia desde hace años. Katherine es una mujer fantástica, guapa, centrada en su carrera y en llevar una vida ordenada; una de esas que te coge y te endereza. Vincent es un guiñapo, un pusilánime, un treintañero inmaduro y que no sabe llevar correctamente las riendas de su vida; su rutina consiste básicamente en trabajar en algo por lo que no demuestra ningún interés, quedar de vez en cuando con Katherine y beber cada noche con sus amigos en el Stray Sheep, su lynchiano bar de confianza. Pero volvamos a la conversación: en ella, Katherine saca el tema del matrimonio, de afianzar la relación con el sagrado vínculo, de sus padres; no está muy convencida, pero se nota que sabe que es lo correcto, lo que hay que hacer. A Vincent le da vértigo.Unas horas después, Vincent saca el tema en el bar con sus amigos, y ahí se confirman sus dudas y miedos sobre su relación con Katherine. Sus dudas y sus miedos somos nosotros: cuando Vincent tiene que decidir algo, nosotros somos los que tomamos esas decisiones y de ellas dependen ciertos acontecimientos del argumento. Que Vincent sea un personaje tan fácil de adoptar como avatar ayuda: las inseguridades de Vincent son las nuestras, y desde el minuto uno vemos que la forma de abordar asuntos tan cotidianos y significativos de la vida es todo lo directa que puede; el juego sabe evitar la ambigüedad cuando tiene que hacerlo, y lo hace bien. Me lío de nuevo: los amigos de Vincent acaban yéndose del bar pero él se queda un rato más a tomar una última copa, y entonces, como salida de la nada, llega ella: Catherine.
Su nombre se diferencia sólo por la primera letra, pero no pueden ser más distintas: donde Katherine actúa porque tiene que ser así, Catherine lo hace porque ella lo quiere así; donde Katherine vive preocupada, Catherine se preocupa por vivir. A Catherine le apetece Vincent, y simplemente va y lo coge; Vincent, sabemos luego que según él por culpa del alcohol, se deja coger, y le es infiel a la otra Katherine. A partir de aquí comienza la montaña rusa: el juego entre realidad y sueño se desata, y es ahí donde Catherine, como juego, se vuelve una de las experiencias más emocionalmente complejas que ha dado el videojuego en toda su historia. Gente de corazón sensible, atención: esto puede resultar peligroso.

En su particularmente poco profunda reseña, Tom Bissell lanza un mensaje clave: «Juega este juego con tu novia al lado, como yo hice, y prepárate para muchas conversaciones largas e interesantes.» En Catherine no hay enemigos, antagonistas, demonios, fuerzas sobrenaturales o seres del más allá con los que estemos enfrentados para salvar a la humanidad de ninguna amenaza imparable. En Catherine somos un tipo que le pone los cuernos a su novia y se siente fatal, pero no se siente fatal, pero se siente fatal, pero no se siente fatal, pero no sabe muy bien cómo se siente; mientras tanto, y ahí está esa pizca de especia japonesa que no podía faltar en un juego tan rematadamente nipón, una serie de misteriosas muertes se suceden y nadie tiene ni idea de qué puede estar causándolas. Al mismo tiempo, Vincent tiene unas pesadillas muy extrañas y que se repiten cada noche en las que tiene que subir una serie de torres formadas por cubos y en las que habla con un montón de ovejas bípedas que parecen estar en una situación extrañamente similar a la suya; esta es la parte más puramente jugable de Catherine, los puzzles, que se sostienen por sí mismos (como juego de puzzles es muy bueno, y uno de los más difíciles que he jugado últimamente) pero que el Persona Team, hasta ahora desconocidos para mí, oh, bendita ignorancia, sabe subir unos cuantos peldaños rodeándolos de un contexto impagable: no sólo porque el paralelismo pesadilla-puzzle sea brillante, sino porque en ciertos puntos de estos puzzles ocurren algunas de las escenas más cruciales del juego, llevadas con un buen gusto y una sutilidad magistral. Me han impresionado mucho algunos de los recursos puramente jugables que los puzzles de Catherine nos planta delante, pero más aún me ha impresionado como han conseguido justificar hacer un horror-romance, como el propio juego nos dice al principio, usando un género tan inesperado como los puzzles.
Entre sección y sección de puzzles, llevamos a Vincent por el Stray Sheep, donde nos dedicamos a hablar con la gente, jugar a una máquina recreativa (convenientemente, una versión en pequeño de los puzzles del juego ambientada en el cuento de Rapunzel) y responder mensajes del móvil. Estas respuestas tienen dos destinatarias: Katherine y Catherine, las únicas personas que parecen querer contactar con Vincent. El sistema de respuestas es genial: pulsando A una vez escribimos una línea, que podemos modificar pulsando B y volviendo a escribirla, hasta confeccionar frase a frase el mensaje que queremos mandar. Es jodido, pero uno se da cuenta a medida que va avanzando en el juego de que va pasando más tiempo en el bar: lo que al principio eran cuatro conversaciones y un par de mensajes que se enviaban casi sin pensar se va convirtiendo poco a poco en exploraciones concienzudas de todo lo que los parroquianos tienen que decirnos y mensajes que pensamos durante minutos, casi nunca encontrando el que realmente queremos mandar y dudando tanto o más que el pobre Vince. No quiero adelantar mucho porque el juego todavía tardará en salir unos meses, pero el Stray Sheep es un sitio al que querremos volver cada cierto tiempo.
Catherine no es el futuro de los videojuegos. No creo que dé lugar ni siquiera a una tendencia, ni que nadie se fije demasiado en él, ni que tenga mucho éxito. Y es una pena: desde que empecé a jugarlo, el resto me saben a poco; sé que si después de terminarlo quiero buscar más cosas parecidas, ahondar en esa rama del videojuego que nos habla a la cara de temas emocionalmente complicados, no voy a encontrar mucho. Me da pena: mientras que el cine, la música, la literatura o, en fin, cualquier arte parece no tener problemas a la hora de afrontar el amor como Gran Tema, el videojuego parece estar estancado en una prehistoria emocional bastante terrible, pero la mera existencia de Catherine como aventura de puzzles de amor de terror deja ver que se pueden hacer otras cosas. Se puede hacer Catherine: eso que nos llevamos, al menos.

SedueRey, Usuario
Frank_Harbinger, Principiante
Pifius, Principiante
Marcos_G, Principiante
Forja, Usuario
Aratz, Usuario
Cohaagen, Tah Boss
Strider, Principiante
Armonica, Principiante
laFunk, Usuario
molekiller, Usuario
Desia, Baneado
Satellite of Love, Usuario
, Usuario
Satellite of Love, Usuario
Sturmtruppen❤Nintendo, Usuario
chiconuclear, Tah Boss
RDReplicant, Principiante
, Usuario
Flamerats, Usuario
, Usuario
Flamerats, Usuario
Pep Sànchez, Tah Boss
Yipee, Redactor
Koru_kun, Principiante
chiconuclear, Tah Boss
Cooper, Usuario
Gerir, Principiante
Welks, Usuario
MRCafeinas, Principiante
bubblebreaker, Usuario
Sabin, Redactor
D, Principiante
Frichis, Usuario
Cooper, Usuario
bubblebreaker, Usuario
, Usuario
chiconuclear, Tah Boss
Welks, Usuario
chiconuclear, Tah Boss
Jimmyx84, Usuario
pabliter, Usuario
Frichis, Usuario
Aepac, Usuario
jhonrr, Usuario
dolorDeMuelas, Usuario
e9169, Usuario
SrVallejo, Usuario
Welks, Usuario
Zarcha, Principiante
PitDroid, Principiante
zeratti, Usuario
xmooth, Usuario
chiconuclear, Tah Boss
Isma1983, Usuario
Airrel, Usuario
Pep Sànchez, Tah Boss
Bonilauri, Usuario
MidouCloud, Usuario
Alber, Usuario
Por favor identifícate para comentar.