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I'm Not a Monster, una mezcla de X-COM, pulp de los 50 y La Cosa, tiene beta abierta
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El mayordomo o el sheriff

I’m Not a Monster, una mezcla de X-COM, pulp de los 50 y La Cosa, tiene beta abierta

Atentos a este I’m Not a Monster de una desarrolladora llamada Cheerdealers —autores de Distrust, que gira alrededor de una idea similar—, porque viene con un cruce de ocurrencias con muchísimo potencial: se trata de un juego de estrategia por turnos que podría parecerse un poco a X-COM en sus mecánicas pero que se desarrolla en una nave espacial retrofuturista en una ficción pulp se estilo cincuentero y que además añade la siguiente condición: dos de los siete humanos son en realidad monstruos malignos disfrazados e infiltrados, algo que podríamos relacionar con La Cosa de John Carpenter, que era una inspiración directa y reconocida en Distrust. Esta semana I’M Not a Monster ha publicado una beta abierta multijugador (se puede jugar en solitario pero con los enemigos y compañeros dirigidos por la IA; el modo campaña no se incluye todavía) que muestra unas mecánicas llenas de decisiones interesantes. Por ejemplo, cada jugador controla a una sola unidad (no a un escuadrón como en X-COM) y los humanos deben rescatar a los civiles de la nave antes de que los villanos, una suerte de reptiles antropomórficos, los maten a todos o los conviertan a su raza. Los humanos tienen una visión individual y limitada al campo visual de su personaje en cuestión, pero los monstruos responden a una suerte de mente colmena y pueden acceder al campo visual de todos los de su especie a la vez. Si un reptil muere, inmediatamente el jugador toma el control de un civil infectado, y si un humano muere, pasará a controlar un civil aleatorio sano. Gana el bando que logre rescatar (escoltando hasta la base) o infectar respectivamente a más civiles, o el que elimine por completo al equipo contrario. Los turnos están limitados por tiempo y se suceden con bastante rapidez. Los reptiles tienen más fuerza en los ataques cuerpo a cuerpo una vez transformados y pueden utilizar armas tanto alienígenas como humanas, pero los humanos son más adaptables a cada entorno y reciben recompensas al rescatar civiles, como un aumento en los puntos de acción o la capacidad para combinar funciones de objetos distintos en uno solo. En RPS ponen un ejemplo claro: con un arma de rasos X y un botiquín puedes crear un aparato que cure a otros personajes a distancia, incluso traspasando paredes. I’m Not a Monster sale este mismo año y su beta abierta está ya disponible en Steam.