Pixeles y palabras

Opulencia recreativa

Deborah López reflexiona sobre la necesidad constante de comprar nuevos títulos y los efectos negativos que la acumulación puede tener en nuestra estabilidad psicológica.

Me llamo Deborah y tengo un problema: acumulo videojuegos.

Pago dos servicios de suscripción bien nutridos, Xbox Game Pass y Apple Arcade y cada semana me lanzo sin falta a reclamar los dos títulos gratuitos de Epic Games. En Steam, GOG e itch.io amontono juegos gratuitos, regalados, comprados, cedidos o adquiridos en Bundles. Tampoco me pierdo ni una actualización de las tiendas digitales de las consolas de la actual generación, siendo los jueves el día en que hago el recorrido por las tres. Cartel o sección de ofertas que veo, siguiente destino que fijo en mi radar. Mis listas de deseados son tan largas que cuando me avisan de periodos de rebaja explota mi correo electrónico. Creo que se me ha ido de las manos.

Luego veo una oferta suculenta, un cupón regalo llega a mis manos o conozco un lanzamiento atractivo y, si puedo (sobre todo económicamente), es otro videojuego que añado a mi colección. De repente se me olvidan los centenares de títulos pendientes. Da igual que tenga algunos que llevan cinco años o más cogiendo polvo en mis estanterías físicas y digitales. Da igual que si calculo la media de horas por título y lo multiplico por la aberrante cantidad de experiencias sepa que me voy a llevar a la incineración la mitad de ellos sin ni siquiera empezarlos. En mi cabeza sigo haciéndome ilusiones de que no será así, de que milagrosamente tendré un espacio-tiempo para mí en que acabaré todos los juegos que tengo pendientes.

Un euro por aquí, otro por allí. Puntos que gasto, puntos que gano. Entonces llega la hora de pagar, pero… Parece que las razones por las que es una mala idea comprar otro juego se ven eclipsadas por los pretextos que entonces piensa mi cabeza a toda velocidad. «Algún día lo jugaré». «Lo cojo por si me entran ganas de probarlo más adelante». «Es una gran oferta». «Puede que no vuelva a estar así de barato». «A ese precio es casi regalado». «No pierdo nada por tenerlo». Por si acaso. Por si acaso. Por si acaso. La mente llena de «por si acaso», el corazón excitado y las plataformas saturadas de videojuegos. Estas ganas estarían más limitadas si los videojuegos a los que aspirase fuesen triples A relucientes, títulos de coleccionismo retro o ediciones especiales. Pero la verdad es que mi cartera se resiente poco debido a mi amor por los videojuegos independientes.

No obstante, al margen de los oscuros rincones de Internet, les jugadores lo tenemos fácil para llegar a acumular una gran cantidad de títulos sin que nuestra cuenta bancaria se vea excesivamente afectada. Gracias a eso, la mayoría de nosotres hemos reunido una extensa colección con solo estar atentes a distintas vías, sobre todo en los últimos años. El incremento en lanzamientos que bajan de precio días después y los paquetes de videojuegos, la cesión de títulos de forma gratuita, los canales de ofertas, los servicios de suscripción, la redirección al formato digital, la recuperación de títulos clásicos y otras tácticas han colmado la mayoría de nuestros sistemas de juego. Sin embargo, a medida que sumábamos obras a las ya acumuladas, la necesidad no se ha visto reducida, provocando la aparición de un ciclo «más es más» del que salimos surtidos con nuevos títulos pero en el cual tenemos, en general, las mismas probabilidades de jugarlos.

Si bien el medio en el que nos movemos acentúa la acumulación con métodos propios, como grandes ofertas, ediciones coleccionistas atractivas, una cantidad significativa de novedades y el anuncio de experiencias innovadoras, amontonar no es exclusivo de quienes adoramos los videojuegos. Tal y como pasa en otros pasatiempos y gustos personales, el inacabable fondo de obras entra dentro de lo que las comunidades de aficionados consideran «normal». Se habla de ello como de un chiste interno o de algo «normal», un rasgo que solo entienden quienes sienten verdadero aprecio y se comprometen con el ocio que han elegido. Comprar cuando aún tenemos muchos libros, camisetas o videojuegos esperándonos en casa es algo que produce un cierto placer, porque detrás de esa sensación hay la creencia de que lo hacemos por una buena razón. En el caso de los videojuegos, ya sea por curiosidad, por aprender de otras experiencias o por seguir una saga a medias. De una manera u otra, siempre hay un motivo elevado que justificada parte de nuestros impulsos mercantiles.

En el campo psicológico, los expertos señalan que almacenar posesiones puede deberse a distintas razones, aunque en su mayoría se engloban en seis grandes bloques. Así, es habitual hacerlo por buscar seguridad en ellas, sentir que cuanto más tengamos, mejor, buscar la admiración de otras personas, anclarnos en el pasado y a las emociones que nos suscitaron esos objetos, decepcionar a los demás rechazando regalos y el miedo a los cambios por la pérdida de control que suponen. A grosso modo, el consumismo está muy presente. Además de su influencia, a la que estamos expuestos permanente, como jugadores tenemos una relación característica con la manera peculiar en la cual gestionamos nuestros hábitos de compra. En mi caso, haber perdido casi todas mis posesiones en una etapa determinante de mi vida ha provocado que ahora tenga un miedo permanente a que vuelva a suceder. Para suavizarlo, almaceno.

Asimismo, este depósito de emociones y videojuegos puede verse ampliado sustancialmente en épocas peliagudas. Por ejemplo, el escenario actual ha sido un terreno idóneo para acumular ocio pendiente sin límites y a la vez sentirnos presionados por rebajar las pilas de juegos pendientes.  A medida que las malas noticias y las medidas restrictivas nos han empujado al hogar en los últimos meses, las películas, series, libros y videojuegos pendientes se han multiplicado. Pero, por mucho que aumente su número, parece que nunca son suficientes para llenar los huecos del entretenimiento. Por eso, nuevos «por si acaso» se suman a los anteriores antes de confirmar la compra. «Al estar en casa es probable que ahorre más», «debemos ayudar a les creadores comprando sus obras», «esto va para largo, así que tendré tiempo» y «encerrada solo me queda el ocio casero». No dudo de mis buenas intenciones con algunas de las últimas adquisiciones, como por ejemplo mantener un mínimo mi salud mental y ayudar a que les autores puedan sobrevivir. El problema es que empieza a volverse un hábito.

Siendo así, al final no disfruto ni de adquirir ni de jugar a un nuevo título. Cada vez lo hago de manera más mecánica. Un poco para aliviar la inquietud del escenario presente, otro por dejar de pensar un rato y bastante por bajar la lista de pendientes que nunca consigo disminuir al ritmo que añado más. Tacho y sigo con otro videojuego, mirando lo justo a la pantalla y prestando poca atención a mis manos. Esa actitud, que estoy tomando al verme sobrepasada por tantos juegos, se traduce en saltar constantemente de un título a otro sin acabar ninguno, no tolerar la dificultad por mínima que sea y a veces perder el hilo de lo que me quieren decir. Mi reacción es excusarme internamente porque pienso que esa obra no es para mí o ha llegado en un momento delicado, echando a perder la riqueza y los beneficios que pueden aportarme. Entonces abandono el juego. A fin de cuentas, es fácil hacerlo y tengo cientos de ellos esperándome en todas las plataformas. Engullir y vomitar. Comprar y consumir.

Con la idea de romper ese círculo vicioso, he decidido practicar una especie de ayuno. El primer paso ha sido finiquitar todos los videojuegos empezados desde hace unas semanas y no cambiar a otros hasta acabarlos, lo cual ha requerido concentración y disciplina por mi parte. Haciéndolo he descubierto títulos que me encantaban pero había dejado de lado, otros que había olvidado por completo y algunos que no son de mis favoritos pero una vez terminados tienen mi cariño. De esa manera he conseguido ordenar la nada desdeñable cantidad de videojuegos que me esperan y darles una fecha estimada para jugarlos. Dado que la cifra total es bastante elevada, el segundo paso ha sido mentalizarme de que antes de comprar nuevos videojuegos debo priorizar los que ya tengo en mis plataformas. Aunque reconozco que alguna vez caigo y me hago con un lanzamiento reciente, intento tener el suficiente control sobre mí misma para preguntarme si realmente es lo que quiero o solo estoy aumentando otra vez la pila.

La finalidad de este peculiar proceso es descubrir las razones que me llevan a acumular videojuegos e intentar frenar esos impulsos que, en el fondo, solo empañan uno de mis pasatiempos favoritos. Adueñarme de lo que compro, de lo que juego y de lo que me aporta me hace ser consciente de quién soy y de cómo me relaciono con los videojuegos. No quiero que en ella predominen la ansiedad, la culpabilidad ni la presión por comprar y jugar a miles de títulos. Porque lo que para mí es valioso no es tener la mayor colección de videojuegos sin apenas haberlos disfrutado, sino deleitarme con lo que me espera en cada uno de ellos. Es probable que nunca acabe de jugar a toda mi biblioteca ni consiga tener todas las obras que quiero, pero eso forma parte de mis límites como persona. Y si eso equivale a frenar un poco mi consumismo y saborear cada una de las experiencias el tiempo que considere necesario, tampoco me parece tan mal.

Colaboradora

Apasionada de los videojuegos independientes y de la comunicación, no duda en hablar sobre videojuegos allá donde es bienvenida. La curiosidad me lleva a buscar respuestas en los lugares menos sospechados, así que siempre tengo preparadas algunas preguntas.

  1. Maskagrillos

    Me ha gustado mucho el artículo, creo que es sano hablar de esa ansiedad de no jugar a todo lo que sale y a al vez acumular más en la biblioteca.
    También creo que el medio nos lleva a una inmediatez ridícula. Parece que solo puedes jugar a un juego cuando acaba de salir y esto conlleva la compra impulsiva para «no perdértelo».
    PD: el A grosso modo me ha matado un poquito xD

    1. Nessin

      @maskagrillos
      Como Nintendo siga por ese camino de «te lo vendo dos meses y luego tururú! corre!» pues mal vamos…. 😀

      1. Maskagrillos

        @nessin
        Pero ese camino esta ahi desde hace mucho. El concepto «reserva digital», del que se ha hablado en esta santa casa. ¿Que sentido tiene reservar algo que no se puede agotar? Creo que la urgencia es algo que lleva instaurado en la comunicación y marketing de videojuegos mucho tiempo.

      2. Nessin

        @maskagrillos
        Una cosa es «reserva digital» que hace que lo puedas predescargar y lo juegues desde el minuto 1, lo veo razonable. Pero limitar el tiempo de venta de un juego digital a un periodo absurdamente corto… eso entra dentro de la manipulación, de jugar con tu ansiedad…

      3. Maskagrillos

        @nessin
        Entiendo tu punto, pero ¿las «day one edition» o contenido exclusivo por reservar no juegan tambien en es liga de «o reservas o te lo pierdes»? ¿Que diferencia real existe en comprártelo y descargártelo o predescargartelo para jugar antes, más allá de la ansiedad de poder jugarlo desde el minuto 1?

      4. JuanCardReyn

        @nessin
        Pero es que las reservas digitales suelen venir con extras únicos que solo puedes conseguir así, por lo que la manipulación al usuario sigue existiendo. De hecho hay juegos que en reserva solo tienen la Digital Deluxe Edition con extras y más cara de lo normal (como el último Trails) y hasta que no salen a la venta no está disponible la edición estándar.

      5. Nessin

        @juancardreyn @maskagrillos
        Bueno, esos extras suelen ser relativamente superfluos. Claro que ahí también juegan con el ansia, pero mi punto está en que directamente empiecen a vender los juegos COMPLETOS por tiempo limitado. Eliminando la posibilidad de esperar a que estén en oferta. Me empieza a preocupar que no es un caso aislado de el Mario 3D All Stars. Ahora por ejemplo van a hacerlo también con Fire Emblem…

    2. JhOnNY_HD

      @maskagrillos
      La puta ironía es que jugar tarde suele ser mas barato y sobretodo mas pulido. Cuantos juegos rotos day one me comido esta gen? perdi la cuenta Legión el mas fresco

  2. AndresBaez

    Aw, Deborah, qué situación más jodida. Que lo trates desde un punto de vista tan personal y generoso al contar tus sentimientos hace que sea un artículo mucho mejor de lo que esperaba por la premisa. Un abracito

  3. jk_eye

    Algunas veces la compra de videojuegos es como estas madres que están enganchadas a los mercadillos y a los todos a cien. Gusta el mirar a ver que te puedes llevar bien de precio que no sea una basura.

    Soy muy de bundles y juegos de «un café te vale más caro» y esa es mi excusita. El otro día me pensé mucho adquirir un juego por 5€ y no lo hice. Momentos después pedimos unas pizzas y nos dejamos 22€ alégremente. Yo pensaba que iban 4 juegos ahí en esas pizzas.

    Sobre la sobresaturación a la hora de jugarlos… cada vez que formateo el PC, me digo: Voy a instalar 3 juegos, un AAA, un indie y un multi. 30 tengo instalados ahora mismo, juego a 2. No entiendo nada.

    Ánimo con esas gestiones.

  4. Sinve

    Esque esto de acumular juegos sin jugarlos denota algun tipo de carencia emocional, una especia dd diogenes digital, en mi caso solo compro lo que voy a jugar, pocas veces he comprado algon y no lo he jugado.

    Subscripiones y juegos gratis de epic no tengo ni quiero.

    Editado por última vez 10 noviembre 2020 | 09:40
  5. Vergara

    Reportar contenido -> Razones: Aparezco sin haber dado mi consentimiento

    Me siento totalmente identificado… Estoy intentando tratarlo haciendo un backlog

  6. molekiller

    Yo sufro de lo contrario, la mayoría de meses ni siquiera meto los juegos del Plus en el carrito por pereza y por que sé que nunca los tocaré.

    1. morelli

      @molekiller
      Totalmente. Yo hago lo mismo. Es más, desde que tengo game pass hace dos años, he dejado de comprar juegos exceptuando cosas muy gordas (y en rebajas). Gastarme más me parece (casi) grotesco.

  7. Pochitto

    No puedo más que suscribir punto por punto tanto el artículo en sí como los sentimientos que se desprenden y provocan su lectura. Hasta hace poco tuve una época de esas en las que pillaba a menudo bundles u ofertas pensando «es una oportunidad única» o «a saber cuándo vuelve a estar así de barato». Y ese es el problema, que no compramos el «juego», sino la «oferta». Desde hace poco he conseguido moderarme bastante a la hora de adquirir, ahora estoy en esa fase de irlos jugando.

    Pero esto no se limita a los videojuegos, tengo una pila de libros, cómics y mangas por leer que me hace llorar bastante más que la pila de juegos.

  8. Oscartes

    Tal cual! Haceun tiempo, unos amigos y yo, tras frustrarnos por los juegos MP, decidimos hacer un mes «single player», donde dejábamos de jugar online a juegos sin final (Overwatch, Rainbow Six) y nos poníamos a jugar a esas obras single player que parece que cuesta más de abrir. El resultado fue muy positivo, cada uno encontramos juegos buenos!

  9. Lusinder

    Lo peor de este artículo es que es cierto y ojalá no lo fuera, porque disfrutaría bastante más del medio y me ahorraría esas semanas en las que te pasas más tiempo mirando ofertas que jugando.
    La política de no comprar hasta que hayas acabado algún título de la biblioteca es un consejo bastante bueno que ayuda en ese proceso de desintoxicación del consumismo videojueguil.

    Gracias por el artículo 🙂

  10. JuanCardReyn

    Identificadísimo con el texto a niveles de hasta producirme angustia.

  11. Mitrofang

    Muy interesante reflexionar sobre el tema. Siempre se tiende a almacenar todo lo que nos guste o nos haga sentir seguros, desde ropa a comida. Pero las tendencias actuales hacen que sea más peligroso económicamente: desde la persona que necesita comprar la última tecnología que se devaluará muy rápidamente, hasta (como es el caso) la que compra de manera más o menos compulsiva bienes digitales. Recordemos que a diferencia de ropa, libros o herramientas, los juegos digitales no son realmente «nuestros», y los físicos llegará el momento en el que no tengan ninguna utilidad física real porque no exista tecnología que los reproduzca.

    Editado por última vez 10 noviembre 2020 | 10:50
  12. IndiAlien

    Creo que en general la sociedad nos lleva a esto para llenar varios vacíos. Los hay que no sabemos ahorrar porque cuando tenemos un poco de dinero de más encontramos algo en lo que gastarlo.

    Yo me he salido de esto en los videojuegos porque la manera en la que tiraba dinero, aunque fuera pillando keys de 3 euros, era escandalosa. Montañas de juegos sin tocar.

    Pero por ejemplo me he enganchado al mundo de la audiofilia, en poco más de dos meses me he pillado auriculares decentes de oído, luego pensé que para sacarles partido necesitaba un buen reproductor, pues nada pillado, luego pensé que podría oír mejor aún con unos auriculares buenos de diadema, pillados también.
    Total que me he dejado en dos meses lo que vale una PS4 digital. (y también aparte han caído las Oculus 2)

    Y aunque le saco partido porque realmente me encanta oír música, lo que más, y soy exageradamente coñazo con investigar, leer e informarme antes de gastar dinero, no puedo evitar sentir que tampoco necesitaba todo aquello.

    Editado por última vez 10 noviembre 2020 | 11:03
  13. Siloe

    Nada como empezar otra partida de Football Manager 2013 para que se te pasen durante meses las ganas de juegos nuevos.

  14. Autarca

    «Así, es habitual hacerlo por buscar seguridad en ellas, sentir que cuanto más tengamos, mejor, buscar la admiración de otras personas, anclarnos en el pasado y a las emociones que nos suscitaron esos objetos, decepcionar a los demás rechazando regalos y el miedo a los cambios por la pérdida de control que suponen»

    Curioso que entre los seis grandes bloques no este uno de los motivos por el que acabo comprando muchos juegos.

    Premiar un buen trabajo.

    1. Nessin

      @autarca
      «Me lo merezco!» jaja, la mejor excusa 😀

      1. Autarca

        @nessin
        No, me refería a premiar el buen trabajo de los creadores.

        A veces veo juegos tan buenos que me digo «me lo tengo que comprar» aunque sepa que no lo voy a jugar jamas.

  15. METALMAN

    Hay multitud de problemas distintos que desembocan en esta situación:

    Bombardeo constante (marketing), falsa sensación de necesidad (marketing, prensa), gamificación comercial (premios, gratuidad, fidelización) esto por parte del entorno, pero habría que sumarlo a los problemas propios de nuestros tiempos, que pasan por el estrés, la inseguridad (esto nos hace acumular sin parar, ya que no nos vemos satisfechos nunca) y el mal hábito social que impera en torno a estar a la última (impidiendo en cierto modo que nos centremos en algo concreto y prefiramos picar de aquí y de allá, para lo que necesitamos «cantidad»).

    Por último, añadiría que a las flaquezas humanas de serie habría que sumar el uso de la psicología, que ya forma parte del todo (desarrollos, marketing, planificación…) y que se implementa hasta en las sopas de sobre.

    Somos débiles y participamos, consumimos y vivimos dentro de entornos que saben de nuestra debilidad y la emplean en nuestra contra.

    El artículo: muy bueno. MIS DIESES!!

  16. gleancrawler

    Me identifico totalmente con el texto. Y además quiero añadir lo siguiente para ver si hay alguien más que le suceda lo mismo…

    Sufro, lo que yo llamo, «el síndrome de la lista de completados». Siento que si no acabo el juego es como no haberlo jugado. Y todo se debe a la siguiente estupidez: cada año me voy haciendo una lista de lo que me he pasado en ese año, y si no lo acabo, no lo meto. Y me acabo forzando a acabar juegos para meterlos en la lista. Al final ni disfruto el juego, porque me estoy forzando, ni estoy jugando a otras cosas. Último caso: Days Gone.

    Y luego tengo la manía de repasame los tops de OpenCritic, los tops de periodistas, etc. para ver si me estoy dejando algo (FOMO total). E igual estoy jugando a algo que tiene un 90 de nota media, pero no es mi rollo, en vez de jugar a un juego que tiene un 75-80, pero que me fliparía por mis gustos personales.

    Soy tonto, ya lo sé.

    Editado por última vez 10 noviembre 2020 | 12:22
    1. Gordobellavista

      @gleancrawler
      Lo tuyo es grave. xD

  17. rules

    Me siento muy identificado contigo, Deborah. Es más, los que tiramos mucho de indies corremos el riesgo de acumular más diógenes. Su reducido precio, las rebajas tan agresivas y la cantidad/variedad de géneros en los indies hace que acumules mucho más.

    No me general especial angustia vital, básicamente porque compro, habitualmente, a un precio muy bajo y el sentimiento de culpabilidad por la parte económica pesa menos. Pero si es cierto que si compro 6-7 juegos al mes pequeñitos, hay cierta presión por ir quitando backlog.

  18. Malleys

    De esto ya me di cuenta hace mucho y soy mucho más comedido con mis compras, pensando bien si realmente las necesito. Con las ofertas actuales de PSN, por ejemplo, estaba Phantom Pain a 4 euros y me tentó muchas veces, hasta que pensé «pero a ver, ya lo jugaste en su día en PC, te marca casi 200 horas, ¿pretendes meterte de nuevo en ese pozo?». Os copio lo que escribí en Twitter hace tiempo. Ahora tengo 8 juegos en mi lista de deseados, y me parecen muchos:

    Gente con Steam, os animo a que os metáis en vuestra lista de deseados a lo Marie Kondo y eliminéis casi todo lo que haya allí dentro, con mente fría; sé que hay personas que tenéis cientos de juegos ahí, por si no fueran pocos los pendientes que sí tenéis comprados.
    «Este seguro que es muy bueno pero nunca tendré tiempo para jugarlo», «este en el fondo no me interesa tanto», «este ya no me llama nada», yo fui en ese plan hace casi un año y me quedé muy bien.
    Ahora mismo tengo cuatro. El Katana Zero lo he puesto literalmente hoy, el siguiente el mes pasado, Montaro está porque cuando hay rebajas es un juego muy barato y muy mono que suelo regalarle a la gente, y el último es gratis, para cuando me apetezca probarlo.
    Esto vale para absolutamente cualquier lista de deseos que tengáis, aprovechaba con Steam para de paso comprar lo mínimo ahí. Muerte a Steam.

    Ánimo gente, que se puede, pensad con la cabeza y no compréis porque sí.

  19. Demo_one

    Me pasa continuamente con libros y videojuegos. Y me pasa porque leo poco y juego menos de lo que me gustaría. Así que cada libro nuevo, cada videojuego, apunta, en mi mente, a ser el elegido: «Este sí; este es el que me va a enganchar. Con él volveré a ser el lector que fui y el jugador que debo ser».

    Editado por última vez 10 noviembre 2020 | 13:36
  20. prullansky

    El truco es convertir el backlog en trashlog: todo aquello que lleve más de equis tiempo en la lista y alojado en el cerebro en formato «algún día me pondré con él» pues a la basura: ojalá un botón ELIMINAR de la biblioteca en Steam o REGALAR de la biblioteca, vaya peso de encima me quitaría. Si lo tenemos en formato físico, lo revendemos por el canal que nos resulte más conveniente.

    Yo huyo como de la peste del Game Pass, su puto padre y derivados: me provocan ansiedad y el picoteo me hace no disfrutar nada. Fomenta toda esta mierda de manera hiperbólica: yo, si no es algo por lo que estoy dispuesto a soltar el dinero, paso. Que sí, que algo me perderé por no haberlo probado de gratis… pero como si no hubiese ya demasiados juegos por los que estoy dispuesto a soltar euros y que de verdad quiero jugar.

    Pero vaya, el problema aquí es el estar al corriente del mundillo, de las novedades, etc. Ya ni siquiera del FOMO que puedan provocar y que es (más o menos) sencillo esquivar: la sobreinformación nos implanta el conocimiento de la existencia de cien juegos nuevos al mes, y quedamos a la espera de estos, de noticias de los mismos, de sus betas, lanzamientos, etc.

    También creo que es un tipo de hobby que crea un sentimiento de comunidad y arraigamiento demasiado grande: a mí me encanta leer cómics y ver pelis, pero ni de coña me paso tanto tiempo leyendo sobre los mismos, me dejo sorprender un poco y siempre hay pelis y cómics de los que no sabía absolutamente nada y que me sorprenden (para bien o para mal, pero sorprenden): con los juegos es raro que salga uno de la nada, si acaso algún indie de nicho, y que me sorprenda.

    Nos dirigimos de cabeza a un buffet libre de productos culturales que va a ser el acabose para muchos de nosotros, para aquellos que disfrutamos del slow cooking. Aquí hay que empezar a practicar bastante self-care desde ya y hay demasiados frentes abiertos.

    Editado por última vez 10 noviembre 2020 | 13:25
    1. Lusinder

      @prullansky
      No me he atrevido a decirlo para no meterme en debates que no sería capaz de abarcar, pero suscribo todas tus palabras. Se está ignorando de forma consciente que la forma de adquirir un producto cultural también influye en la percepción del mismo y el tiempo que va a permanecer en la memoria colectiva.

      Editado por última vez 10 noviembre 2020 | 13:47
    2. Gordobellavista

      @prullansky
      En Steam hay una opción que es algo así como «eliminar de la cuenta». Tienes que confirmar porque se borra el juego para siempre.

      Y en Switch hay una opción que para mí es la mejor: «borrar juego». Se elimina de la lista, pero sigue apareciendo en «volver a descargar».

      1. AlbertKolo

        @gordobellavista
        No me había parado ni a mirarlo pero voy a borrar unos cuantos juegos de steam que me dan repelús cada vez que los veo ahí, gracias!

      2. Gordobellavista

        @albertkolo
        También se pueden «ocultar». Olvidé mencionarlo. O sea, que dejen de aparecer en la biblioteca pero continúen en tu cuenta.

  21. Duvisiano

    Reflexión muy interesante. Yo intento exprimir cada título que adquiero al máximo hasta decidirme a comprar otro, pero es un hecho que a poquito que te interese un título y que justo reciba una rebaja del precio, te coloca en la situación de acumularlo. Eso sí, hasta que no completo cualquier título ni rozo los demás. Ley inquebrantable.
    La gran mayoría de mis amigos, debido a este sinfín de ofertas y promociones, están dejando muchísimos videojuegos a medio jugar, situación que me apena pero que a la vez veo como algo natural debido a la industria actual. Incluso veo que ese hábito adquirido no va a ir a menos.
    Mientras que tanta compra no dañe los bolsillos de la gente, es una situación que favorece a pequeños videojuegos y estudios independientes, y eso lo apruebo.

  22. juandejunio

    Pero que buen artículo.

    Yo creo que a muchos nos pasa que vemos en esa acumulación los estados mas finales del capitalismo y de la propia sociedad moderna: es el momento de la «transacción» el que nos genera ese sentimiento de ser partícipe de algo, sea esta transacción pagada (ofertas de la xbox que reviso todos los martes [de hecho ahora tengo la pestaña al lado abierta] a pesar de tener gamepass) o gratis (juegos de la epic games store). Además me pasa que compro lo mismo: Skyrim, Fallout 3, Bayonetta y Vanquish los tengo como 4 veces en distintas plataformas y en todas me gasté dinero para tenerlos y creo que solo me los he terminado en 360 la primera vez que los jugué…

    Una de las formas para frenar esto de manera personal, es pensar en todos esos juegos digitales que compré por ansias y no he jugado jamás. Si pudiera devolver o vender todas esas compras tendría 2 consolas nuevas pagadas… para seguir comprando juegos que no jugaré.

    De hecho estoy vendiendo mis consolas viejas que todavía estén funcionales (como diría Marta: basta de trastos!) y estoy comprando casi todo digital a menos que sea algo que quiera mucho mucho, un recopilatorio como el Mario 3D All Stars o una edición especial como la que le tengo ganas del Cyberpunk.

    Pero como decía, creo que en la transacción está el misterio, ahí en algún momento y por algún micro segundo alcanzo a tener la lucidez para «ver la Matrix»… o como diría Victor, para ver ese momento luego de la paja en que me siento solo, triste y miserable, con ganas de llorar en la ducha por que nuevamente caí…

    [mucho texto]

  23. videogames sux

    Ya, es 100% mi culpa por tener mil adicciones y enfermedades autodiagnosticadas, e hipermega 0% culpa de las OMS dedicadas a hacer los jueguitos que si no venden equis millones hacen woosh y desaparecen, y que se desviven por estandarizar duraciones y precios, el sano consumo y respetar tu tiempo (no).

    Después de ponerse al día no salen arcoiris ni nada parecido, eh. Es una sensación más parecida a «el tiempo que he perdido con esta basura pa pasivo-agresivos, igual en una década más se acercan a ser un entretenimiento decente».

    Editado por última vez 10 noviembre 2020 | 14:06
    1. Sinve

      @push
      A estas alturas uno deberia saber a lo que juega, n mi caso si un juego no respeta mi tiempo fuera.

      Realmente ahora mismo hay juegazos en todas las plataformas a precios ridiculos y de todos los generos. No hay queja.

      Editado por última vez 10 noviembre 2020 | 14:30
  24. fedenadur

    En Steam tengo la biblioteca de juegos ordenada por duración, esto me permite elegir si tengo ganas de jugar un juego corto o un RPG de 30 hs y también me permite visualizar rápidamente tengo instalado 2 juegos de 60 hs de los cuales hace semanas no toco a ninguno. Me cuesta mucho terminar juegos ya que todos los días sale un juego nuevo o una nueva oferta que distrae.

  25. Boraj

    Ya lo decía Heidegger: «La avidez de novedades».

  26. P1RANHA

    Me acabo de sentir como si hubiera asistido a una reunión de alcohólicos anónimos.

  27. MarcGràcia

    Hace un par de semanas (mas o menos) pille un documental medio comenzado por la 2. El reportaje analizaba (demasiado deprisa, en realidad) el entramado comercial en la América precolombina (aunque también había pinceladas a otros continentes, eso sí, siempre con cierta mirada mas allá del contacto con lo occidental). La tesis básica es que existía una amplia red de comercio que acercaba/comunicaba pueblos que en realidad estaban muy alejados. Me hizo gracia un detalle en particular. Un cuchillo (o unos cuantos) fabricados con piedras lejanas (creo que hablaban de mas de mil kilometros de distancia). Los expertos no tenían muy claro el objetivo de esas herramientas ¿Por qué construir algo tan usual con material tan exótico? ¿Eran para rituales? ¿Para mostrar el status social del comprador? Quién lo sabe.
    Igual no hemos cambiado demasiado (o en realidad, nada).
    Yo mismo acumulo música, especialmente japonesa, que escucho demasiado poco ¿Por qué? Creo que en parte escuchar a Tatsurō Yamashita (de forma 0 irónica, 100% a favor de su música) me hace sentir especial.
    Supongo que es un poco eso de «lo que poseemos nos acaba poseyendo».
    Quicir, creo que la parte sencilla es culpar «al capitalismo» de estas dinámicas. Que sí, que los flurocentes, el hype generado «artificialmente» tiene mucha culpa de ello. Pero la voluntad de formar parte de algo, formar parte de un colectivo, hacer lo que esta de moda, ir a la moda, ir mas allá de lo que esta de moda, etc… es algo muy humano, y mucho mas profundo que el capitalismo (que quizás, «simplemente», se ha dedicado a estudiar esos mecanismos para sacar tajada, pero no los ha inventado).
    XD.

    1. AlbertKolo

      @marcgracia
      «Pero la voluntad de formar parte de algo, formar parte de un colectivo, hacer lo que esta de moda, ir a la moda, ir mas allá de lo que esta de moda, etc… es algo muy humano» me encantó.

    2. KyLe

      @marcgracia
      Mis diesels al último párrafo. Profundizas más en 3 líneas sobre la raíz de la agonía que lo que hace el artículo en su totalidad, cuya reflexión final es «voy a ver si reduzco mi comportamiento compulsivo para sentirme un poco mejor».

  28. alcolitro

    Muy bueno, pero por poco mando el artículo al carajo cuando he llegado al quinto párrafo y cada leísmo y terminación genérica es se me clavaba como aguja de punto incandescente en mi cerebro. La autora se ha dejado surtides, para culminar la aberración lingüística.

  29. Jesusm29

    ¿»Les»?¿»Nosotres»? Puedes irte mucho a la mierda

    1. Xandru

      @jesusm29
      De todos los argumentos en contra del lenguaje neutro-inclusivo (que creo que es debatible y tengo mis dudas con su uso) el tuyo es el más profundo y elaborado que he leído últimamente. Brave.

      1. Jesusm29

        @xandru
        Tienes razón, es mi fallo, sería mejor llamar a un coprólogo.

  30. Majere

    Buen artículo Deborah, pero si no puedes soportar referirte a una colectividad con el género adecuado para ello en lengua española, te sugiero que en vez de «les jugadores» y «nosotres» pongas «l@s jugador@s» y «nosotr@s«, o directamente «las jugadoras» y «nosotras». Se te entiende igual de bien y no caes en esa incorrección gramatical que por cierto queda horrorosa en un artículo por lo demás bien escrito como el tuyo. Pero vaya, que es sólo una sugerencia.

    Editado por última vez 11 noviembre 2020 | 00:09
    1. Marta Trivi

      @majere
      Lo de que no use la @ viene a petición mía. Ella quería hacerlo pero le comenté que las ayudas de lectura para los usuarios con problemas de visión no las interpretan correctamente (leen eso como l arroba ssss)

      1. Majere

        @martatrivi
        Ni cien mil entonces, pero sigo diciendo que queda fatal, más aún sabiendo que en esta casa escribís como los ángeles.

  31. Salvatore

    Me llamo [ESCRIBE TU NOMBRE AQUI ] y tengo un problema: acumulo videojuegos.
    Esta frase es el ABC de todos nosotros y mas ahora con las nuevas consolas.

    Yo he llegado a tal punto que si un juego no me satisface lo suficiente para dedicarle X horas, teniendo en mente que hay otro que me esta esperando, dejo de jugarlo y por eso no tengo que sentirme mal por ello! No tenemos que estar obligados a jugar todo lo que tenemos o compramos.

    Buen articulo Deborah!

    Editado por última vez 11 noviembre 2020 | 10:40
  32. Spartan112ODST

    Me encanta el lenguaje inclusivo es lo peor que podeis hacer

  33. Unofficial_Bke

    Fantástica reflexión que creo que hemos tenido casi todos los jugadores en algún momento de nuestra vida.
    Incluso entre jugadores que como yo, no tenemos mucho capital disponible para gastar en videojuegos, al final vas acaparando esa cantidad casi inagotable de juegos gratuitos -a veces buenos, a veces casi de segunda B- que es altamente improbable que nunca vaya uno ni a instalar si quiera. Por no hablar, de que estos juegos se suelen tener por duplicado o triplicado en cada biblioteca, como es el caso de muchos juegos que regalaba Humble Bundle para Steam, que luego te regalan con Prime Gaming, y luego en Epic Game Store.

    Queda patente esta tendencia en servicios como Gamepass de Xbox (aunque aquí también te encuentras más juegos repes como si fuesen cromos), que hacen por ti la tarea de acaparar títulos, para que acabes jugando a los últimos se añaden; añadiendo además una nueva capa de ansiedad cuando salta la notificación de que se va a retirar uno de ellos próximamente. Puede que sea esto una solución al problema; al tener una fecha límite para jugar sin tener que apoquinar por el juego completo, no queda otra que ir finiquitando juegos de la lista, aunque no es manera de disfrutarlos tampoco.

    Pero bueno, al final todos tenemos un juego con más de 400 horas al que vamos engordándole más y más el contador mientras el resto de la biblioteca nos mira muerta del asco.

  34. AlbertKolo

    A mí hace tiempo que la novedad me da un poco igual, rara vez compro un título de salida, de hecho me da mucho coraje adquirir juegos gratuitos(como los de epic) si se que no los voy a jugar nunca. En la mayoría de bibliotecas digitales(steam, Gog galaxy, epic, xbox, etc.) suelo utilizar etiquetas para organizar mis juegos de forma que pueda acceder rápidamente a los que me he pasado y me han gustado, los que estoy jugando o quiero empezar, y el resto que queda sin etiquetar como basura virtual videojueguil. Mi obsesión, en vez de ser por adquirir todo lo que se me pone al alcance, es por mantener mi biblioteca libre de pecado; me gusta mirar mi etiqueta de «acabados y me han gustado» y disfrutar del placer de una biblioteca redonda que almacena mis experiencias únicas en esos mundos virtuales maravillosos.

  35. ottoelpiloto

    Excelente artículo, me identifico totalmente.

    Si echamos la vista atrás, con la música por ejemplo, en mis años mozos exprimía un LP de manera enfermiza, podía estar semanas escuchando el mismo en bucle.

    Ahora con spotify’s, apple music’s etc.. escuchas el disco, añades los temas que te gustan en una playlist y a por el siguiente.

    Exceso de información? Sociedad consumista? Psicología y marketing? Haber tenido un hijo?

    Demasiados factores, solo nos queda el autocontrol para que no se salga de madre…

    Enhorabuena por el artículo.

  36. Enrique Dárgelos

    ¡Me ha encantado tu artículo! Los últimos años también he «sufrido» el mismo mal, dejando videojuegos a medias y saltándome a otros, y esto me pasa con muchos pasatiempos en mi vida como series y libros. Hace poco empecé a hacer eso que dices, acabar los ya empezados y tratar de resistirme a comprar nuevos, a mí me funcionó hacer una lista de los juegos e ir tachando de la lista conforme los acababa, también me sirvió empezar por los de más corta duración, what remains of edith finch (qué cosa haberlo dejado tanto tiempo fuera de mi vida) fue el primero de la lista, y así la voy llevando poco a poco mejor y la verdad es que en mi casa me sirve para darme estructura como persona, ese método lo extrapolo a las demás áreas de mi vida y poco a poco todo va mejorando.

  37. Alvaroto

    Maravillosamente retratado el cómo nos sentimos muchísimos de los usuarios apasionados del videojuego hoy en día.

    Es evidente que esto es un mal mayor y que si queremos ponerle fin, no va a poder ser más que con el esfuerzo de cada uno. Porque estas tendencias de venta y oferta masiva de juegos no van a parar.

    Como persona joven que quiere aprender del medio y ver toda su historia, ando desconectado de los títulos más actuales. No me malinterpreteis, sigo al loro de la actualidad como el que más, pero siento que tengo una cuenta pendiente con muchísimas obras que no he catado, las cuales debería probar antes de saborear lo nuevo.

    Y de ahí viene mi problema con la acumulación y compra sin control. En mi caso siento que necesito poder tener acceso legítimo a todas esas obras que forman parte del medio, de las que se debe aprender y basar para valorar lo que está viniendo. Que debido a la evidente falta de interés de la industria por su historia y la expansión del mercado digital, temo por su pérdida.

    Es triste que sea así, comprar por miedo y por falta de confianza en el medio, pero es lo que hay. Supongo que ahora toca poner de nuestra parte y tener una disciplina de consumo, para así terminar todas esas obras pendientes.

    Editado por última vez 11 noviembre 2020 | 18:30
  38. Violeta

    No me creo lo identificada que me he sentido jsjs

  39. Sebitadlt81

    Me gustó mucho tu artículo Deborah. Tan real que duele.Perfectamente lo podría haber escrito yo. Por lo menos me queda la tranquilidad de que no es solo un problema mio sino un problema de esta época.(«Mal de muchos consuelo de tontos» que le dicen…)

  40. LordXamon

    Esto en videojuegos lo llevo bien, pero en otros medios como la lectura lo sufro muchísimo.

  41. kami

    Yo cada año me propongo no comprar nada. Este año hubiese tocado jugar a los juegos lanzados en 2019 y nada más comenzar 2021, tocaría con los de 2020.

    Nunca pasa.

  42. Renki111

    Yo mismo podría firmar el texto. He pasado por las mismas fases en un 99%. Lo importante es parar, analizar lo que está sucediendo y poner remedio. Ahora compro con más cabeza y procuro disfrutar de lo que juego.