Mono bueno / Mono malo

Análisis Do Not Feed The Monkeys

Análisis Do Not Feed The Monkeys

Diario de una (experta) observadora de primates

Introducción

Permitidme que suprima las fórmulas habituales al estilo «querido diario». Esta no es mi primera partida. Mi experiencia inicial con la observación de primates supuso un golpe de realidad. Pero aprendí rápido, ganando habilidades rápidamente. Al iniciar por primera vez Do Not Feed the Monkeys, cuando solo controlaba unas cuatro cámaras y aún no sabía demasiado bien qué tipo de trabajo tenía entre manos, me gasté todo el dinero en comida. Y no de la sana, precisamente. Intentaba llegar rápidamente a ese instante en el que todo simulador despega y funciona solo: cuando el dinero dejar de ser un problema y podemos concentrarnos en las particularidades de cada juego. Ese momento nunca llega. Esa creencia jodió mi (primera) experiencia con El Club.

Do Not Feed the Monkeys es un juego exigente y no te permite volver a erguirte después de dar un traspié. Puedes alargar tu agonía hasta quedar desahuciado, agotado, expulsado o ingresado en el hospital, pero nunca llegarás a recuperarte del todo. Y quizás eso, lo que en un primer momento vi como un defecto, es lo que lo hace tan especial. Adictivo. El juego de ser Dios tiene un claro oponente y no es el Diablo, sino lo que nos hace humanos, la necesidad de dinero, comida y cobijo. Con esa lección aprendida abrí de nuevo el cuaderno de notas y me senté a observar. Solo había una regla y ya estaba dispuesta a saltármela.

Día 1 – Alimentando al cerdo

Sabiendo de antemano que mi casera me iba a cobrar 90 dólares aproximadamente cada tres días, que obligatoriamente tendría que comprar cinco cámaras nuevas y que iba a tener que comer cada pocas horas para mantener el máximo de salud, mis primeros instantes en el Club de Observación de Primates tuvieron mucho de ETT y poco de cyberstalking.

Cada nuevo día en el juego nos encontramos con tres propuestas de trabajo pegadas a nuestra puerta. Al principio las cogía todas. Con un buen colchón y el frigorífico lleno —cada viaje al supermercado es una media hora de valiosa investigación— tenemos más libertad para espiar, siempre pendientes de dormir las horas correspondientes y estar disponible para cuando nuestra casera se acerque a cobrar.

Conforme avancemos en el juego tendremos la oportunidad de acceder a una tienda virtual, un trasunto de Amazon en el que podremos comprar desde cámaras a juguetes con los que obsequiar y castigar a los monetes. Pero el precio es caro. Como el de la fruta, el yogur o el pollo que necesitamos para vivir. Antes de alimentar a los monos tenemos que hacerlo con el cerdito. Una hucha llena es indispensable para llegar al final.

Análisis Do Not Feed The Monkeys

Día 3 – Los monos también están en mi casa

Do Not Feed the Monkeys es tanto un simulador de vida como un juego de fuerte base narrativa, una combinación poco común que lo hace destacar por encima de otros títulos de humor como Los Sims o, el más similar, Theme Hospital. En su faceta de simulador es implacable; contando historias, bastante mordaz.

Además de los personajes que vemos a través de la pantalla del ordenador, a nuestra puerta llegarán diversos vecinos y habituales con muchas posibilidades. Llegar a conocerlos dependerá de nuestro tiempo, dinero y disposición. Desde una pareja de religiosos que nos dejarán una planta muy especial a un cartero cegato que nos dejará —si queremos aceptarlos— paquetes diversos y divertidos.

Junto a esta narrativa explícita, el juego utiliza periódicos, chats e emails para contarnos qué se cuece en la ciudad. Si estamos atentos podremos incluso averiguar el destino de muchos de nuestros sujetos tiempo después de que abandonen nuestra pantalla. Si no, si nos conformamos con mirar las fotos, podremos descubrir ciertos paralelismos y guiños a sucesos de la vida real.

Día 5 – Cuando provoqué un nuevo levantamiento fascista

El juego se llama Do Not Feed the Monkeys así que yo no podía esperar para alimentarlos. La mecánica principal, además de la gestión de tiempo consiste en observar varias cámaras (entre 4 y 25) tomando notas sobre las particularidades de cada uno de los escenarios que podemos ver, cruzando luego estos apuntes con búsquedas en internet. Gracias a los datos que podemos obtener de conversaciones, diálogos o canciones, seremos capaces de encontrar la dirección de la cámara o el nombre del sujeto al que tenemos que observar.

Es por eso que el juego funciona mejor si no nos ceñimos a ningún tipo de horario. Hay localizaciones que están activas durante la noche, otras siguen un horario laboral y algunas solo presentan actividad en eventos específicos que no debemos pasar por alto. Hay cámaras que nos dan pistas sobre acciones sucediendo en otro lugar y algunas situadas a forma de necesario contraplano de una historia aún mayor.

Mientras que algunas cámaras son estáticas, y parecen reproducir sin cesar un aburrido bucle (que nos sorprenderá más adelante), otras se activan con novedades cada pocas horas. Aunque no todas las partidas presentan las mismas historias ni en el mismo orden, sí que algunas tienen más posibilidad de aparecer que otras. Eso sucede con la del adorable ancianito extranjero de llamativo bigote y aficionado a los documentales sobre la gloriosa guerra.

Cuantas más notas tomemos sobre un espécimen más posibilidades tendremos de ponernos en contacto con él y cambiar su destino. Do Not Feed the Monkeys es un mosaico de historias cortas en el que nosotros podemos controlar todos los detalles hasta el final. Podemos no intervenir y dejar que todo siga su curso o decantar la balanza. Decirle al exdictador que sigue contando con apoyos, o dejar al pobre y deprimido anciano siguiendo la rutina del televisor. Durante el día 5 entendí que en la mayoría de ocasiones una broma telefónica puede tener mucha más repercusión de lo que imaginamos.

Análisis Do Not Feed The Monkeys

Día 10 – Perdiendo demasiados especímenes

Si en la parte de simulador jugamos contrarreloj, en la centrada en la narrativa no va a ser menos. Los misterios en Do Not Feed the Monkeys tienen fecha de caducidad y deberemos ser rápidos observando, investigando y deduciendo si queremos llevar todas las historias al final. 

El fallo en mi segunda partida fue la pérdida de especímenes. Engañada por la relajante música no me di la suficiente prisa en investigar y tuve que enfrentarme al bloqueo de varias jaulas, la muerte de varios monos y la imposibilidad de continuar jugando como yo quería. Resulta que ahora necesitaba el tiempo que al principio invertí en trabajar. Lo aprendí tarde: como detectives tampoco tenemos la oportunidad de recuperarnos de un error. La vida sigue, continúan las historias, estemos o no estemos delante para presenciarlas. Sé listo. Sé rápido. Y, sobre todo, elige con cuidado qué mono vas a alimentar.

Día 16 – Tenemos que volver a jugar

Todo acaba como empieza. Con brusquedad, sin concesiones y sin darte más información de la que estrictamente necesitas. La combinación perfecta para volver a obligarte a jugar. Según nuestro desempeño como observadores tendremos uno u otro final general, pero, a grandes rasgos, resulta frustrante notar todo lo que se te ha escapado y todas las posibilidades que hemos ido (en mi caso por torpeza) dejando atrás.

En cada nueva partida nos disociamos. En el juego somos un recién nacido, pero tras la pantalla conocemos nuevos trucos que estamos deseosos de probar. Y si no, siempre nos quedará el modo fácil, pensado para los que solo quieren las historias y no pueden esperar. No descarto usarlo ahora en mi cuarta aventura. Mi espinita clavada es un anciano encerrado en un ascensor.

Conclusiones

Do Not Feed the Monkeys es como una jaula: puedes moverte con libertad, comer, dormir y sentarte donde quieras dentro de lo limitado de la acomodación. Fictiorama y BadLand Games son esos carceleros, los guardianes del zoo, que nos dan las herramientas y se van con un portazo a observar qué hacemos con ellas. Creo que puedo oír sus risas.

No descarto que yo sea uno de los monos y el juego el alimento. Tomando notas, al otro lado, hay investigadores en bata o quizás, una misteriosa organización criminal. No me sentía así desde que, con 11 años, vi El Show de Truman. Ya he bajado a comprar celo para tapar mi webcam. [9]

Redactora
  1. orwellKILL

    Magnífico giro final.

    Tengo que probarlo.

    Algún psicólogo implicado en el desarrollo?

  2. trikuxabi

    El análisis que estábamos esperando hoy 😛

    Ahora en serio, pinta muy bien, ganas de probarlo!

  3. kamelot666

    @MartaTrivi
    Si has jugado a Beholder ¿Tienen tantas cosas en común como parece a priori o son cosas distintas?

  4. codenar

    Me lo has vendido bastante. Si pillo un día tonto caerá.

  5. AndresBaez

    Pues menuda pinta, tú. A la lista de deseados. Un abrazote y gracias por el trabajo, Marta.

  6. Red_Vintage (Baneado)

    Y pensar que antes los 9 y demás aquí se le ponian a Bayonetta o Uncharted 4 y Nier:Automata salió de con un asqueroso y miserable 8.

  7. DarkCoolEdge

    Muy chulo el texto. Me lo has vendido y a la vez me convences de que no lo juegue, too much stress para mí.
    ¿Me alimentará alguien o continuará observando sin interferir, aguardando lo que sea que que esté en mi porvenir?

  8. Marta Trivi

    @darkcooledge
    ¿No es mi análisis alimento en si mismo? :pensando:

  9. Red_Vintage (Baneado)

    @for_the_republic la manera de desvirtuar las notas es estas, regalarlas, que aqui se han visto un 9 a Detroit o Ni no kuni 2, capaces de ponerle un 7 a RdR2.

  10. Macro

    @for_the_republic
    Do not feed the monkeys.

  11. DarkCoolEdge

    @martatrivi
    Realmente soy un mono :doh:

  12. Kiarko

    ¡Excelente texto, Marta! Has narrado experiencias interesantes (que también pude probar) y reseñado de una forma cabal (breve a su vez) la obra.

  13. tom

    @comovinemevoy aún duele ese miserable ocho a NieR Automata, luego regalando notas a cualquier cosa (y ojo este título pinta genial). Aún habiéndome pasado Zelda, Persona 5, Mario Odyssey y Hollow Knight, NieR Automata será mi goty ever.

  14. Xorn

    Magnífico análisis, muchas ganas de probar esta aparente joyita.

    PD: ¿De verdad molesta tanto un número? Qué autoestima tan baja.

  15. V0id

    Droga de la dura. Acérquese con precaución.

  16. casidios

    Ya en Switch, que lo sepáis. Parece que la han cagado con el rating y le han dado uno para todos los públicos cuando el juego es, obviamente, para mayores, así que lo mismo no está en la tienda aún, pero no debería tardar.