EL JUEGO
COMO UNA
DE LAS
BELLAS ARTES

Con la naturalidad que dan los años de oficio, Nintendo firma una carta de amor al juego tradicional que es a la vez un alegato a favor de su relevancia cultural.

Hablaba hace poco con Jorge Fuentes sobre Clubhouse Games: 51 Worldwide Classics, el reciente recopilatorio de juegos tradicionales, de mesa y de cartas que ha lanzado Nintendo para Switch, y en algún momento de la conversación, ni al principio ni al final, me dijo una frase que me pareció muy interesante, por cómo condensaba en muy poquitas palabras una parte no desdeñable del valor de esta colección. Fue esta: «pocos juegos me han transmitido la sensación de estar consumiendo cultura». En el mensaje de WhatsApp original, «cultura» estaba escrita toda en mayúsculas. Teniendo eso en cuenta, y permitiéndome el lujo de modificar una frase que no es mía, podría quedar así: «pocos juegos me han transmitido la sensación de estar consumiendo cultura con mayúsculas».

Continuación de 42 Juegos de Siempre, para Nintendo DS (en adelante, de hecho, me referiré al de Switch como 51 Juegos de Siempre; es de justicia), desde el mismo título queda claro qué se puede esperar: una recopilación de juegos «de toda la vida», presentados como una colección de pasatiempos de los que cualquiera, independientemente de su experiencia con los videojuegos y las consolas, pueda disfrutar en cualquier momento, en partidas tan cortas o tan prolongadas como se desee. La presentación es tan limpia y legible como se puede esperar de un juego de la Nintendo más casual: los menús son claros y sencillos, las instrucciones están siempre a mano y todo está diseñado con una atención exquisita al detalle, que hace que casi sea posible (por una mezcla de lo visual, lo sonoro y lo háptico, vibración HD mediante) notar el peso de las piezas de ajedrez o la superficie de las cartas cuando las mueves por la mesa en Presidente o el Blackjack.

En ese sentido, pocas pegas se le pueden poner a 51 Juegos de Siempre: ningún recopilatorio similar ofrece tanto, no solo (o no tanto) por cantidad sino también por calidad. Los juegos son variados, pero además tienen un mimo magnífico, tanto por las sensaciones que produce manipularlos, jugar con ellos, como por el tipo de diseño minucioso y delicado que hace que un juego tan simplote con Batalla de tanques, en el que dos carros de combate teledirigidos se enfrentan para ver quién consigue disparar más veces al otro, tenga una profundidad innecesaria, casi obscena: piensas que los escenarios son más pequeños de la cuenta hasta que descubres lo bien que se llevan con el rebote de las balas, perfecto para alcanzar de carambola a tu rival a través de esquinas. Sin presiones y sin exigencias, la CPU se endurece a base de incluir estas estrategias avanzadas en sus rutinas, mostrándote a la vez cómo ponerlas en práctica y cómo hacen que cada juego sea más divertido; sin presiones, ya digo: no te obliga a disfrutar mejor, sino que te enseña a disfrutar más. Lógicamente, el multijugador es el sitio donde más claramente se puede aplicar esta enseñanza: jugando con y contra otras personas es donde más resplandecen estos juegos, tanto los de habilidad como los de puro azar. Sin embargo, creo que es una lección importante también fuera de 51 Juegos de Siempre, en otros videojuegos y también en el día a día.

Dicho esto, lo que más me impactó no fue esta agradecida aunque sutil loa al acto de jugar como la manera en que se relaciona cada juego con sus orígenes, con su procedencia geográfica, con sus usos y sus metáforas. No me parece casualidad ni que lo primero que veas cuando empiezas en 51 Juegos de Siempre sea una bola del mundo, en la que tienes que colocar tu avatar (un muñequito de plomo, siguiendo el tema del juguete) y en la que te cruzas con otros avatares que te proponen grupos de juegos, ni que el primero de la lista sea mancala, un ejemplo tan bueno del tipo de cuidado que hace que esta colección destaque tanto. Cada juego tiene un vídeo de introducción en el que varios muñequitos de plomo recrean una partida de muestra mientras explican cómo se juega; en el caso de mancala, el vídeo se apresura en explicar cómo es «un juego de siembra» en el que las fichas representan los granos y los huecos en el tablero, los campos y el granero en el que se guarda la cosecha: el objetivo del juego es terminar con más granos en tu «casa», el agujero alargado a tu derecha. Tras cada partida, se te ofrece información extra de los juegos. En el caso de mancala (que no es el nombre de un juego concreto sino de una categoría entera, presente con diferentes nombres en muchas partes del mundo), te explica que se juega en todo el mundo pero su origen está en África y Asia, hace 6.000 años; que en África «hay quien juega al mancala» directamente en el suelo, «cavando agujeros de verdad», estrechando la distancia entre la siembra ludificada y escenificada y la real.

Es uno de los casos más vistosos e impactantes, pero en realidad esta aproximación al juego como artefacto cultural —una aproximación light; no diría que tangencial, pero no es un ensayo sobre el juego o una historia del juego, obviamente— se extiende a toda la colección, y es el lazo perfecto para darle un brillo único a 51 Juegos de Siempre, que con la misma elegancia e inteligencia te habla sobre el fútbol o la pesca que sobre el Mahjong, la baraja hanafuda (con la que se juega a koi-koi, uno de sus juegos más típicos) o Presidente, un juego que «también es conocido por otros nombres» («¡Quizá lo hayas jugado antes y no lo sepas!», se lee en su hoja de fun facts) y en cuyo vídeo de presentación se explica la metáfora presidencial con una claridad y un sentido del humor magistrales: la presidenta exprime con mano de hierro a sus ciudadanos, hasta que en un golpe de suerte otro jugador gana una ronda, ocupa el puesto de presidente y asume con toda naturalidad el papel explotador e injusto de la anterior mandataria. «Cómo corrompe el poder…», lamenta una tercera jugadora, representada por un muñequito de una niña. Además de despertarte curiosidad por juegos menos habituales en Occidente (como el shogi, el takoyaki o el carrom), 51 Juegos de Siempre inculca de una forma muy amable y muy amena el gusto por saber cosas, por comprender los cómos y porqués de cosas que damos tan por supuestas como los juegos de cartas.

No faltan gimmicks con mayor y menor interés (el modo tatami, por ejemplo, que propone juntar varias Switch para ampliar el espacio en el que se juega a algunos juegos, como los coches eléctricos; o los controles táctiles o por movimiento del piano, los dardos o los bolos, menos conseguidos o agradables: han conseguido que eche de menos el wiimote) que ni suman ni restan vistos individualmente, aunque creo que sí aportan en conjuno una sensación de jugueteo constante muy apropiada para un paquete como este; no solo es interesante jugar a los juegos sino manipularlos, comprobar qué pasa si los usas de tal o cual manera, otra marca de la casa de la mejor Nintendo de la época de DS o Wii que NDcube ha seguido a rajatabla. No era necesario ir más allá de juntar unos cuantos juegos en versiones más o menos competentes para que, con el plus de pulido o cuidado que suele verse en los juegos de Nintendo, este Clubhouse Games: 51 Worldwide Classics fuera recomendable como pasatiempo funcional; sin embargo, el respeto y el cariño que muestra por los juegos de siempre aquí reunidos hace que vaya un poco más allá, y lo convierte en uno de los lanzamientos más únicos y memorables de lo que va de año.

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    1. xmakitorx

      @proggerxxi
      El GOTY este año está entre este, el Animal Crossing y el de la comba. Ni The Last Of Us 2, ni Cyberpunk, ni Alyx ni leches.

      1. gradoca

        @xmakitorx
        ¿El de la comba?

  1. gamusino

    con esto del teletrabajar, desconectar 5 minutillos para jugar a algo está bastante bien…. P.D.: odio el Molino, no sé por qué me pega palizotes en normal la jodia máquina.

    1. trikuxabi

      @gamusino
      Sí que es bastante cabrona la IA, pero en cuanto le pillas un poco el truco se le gana fácil en cualquier dificultad 🙂

  2. José Carlos

    Me alegra que por aquí se reivindique esta bonita colección de juegos, a mí me tiene encantado. Me ha hecho darme cuenta de lo mucho que me gusta estar a merced del azar, o crearme una buena estrategia. Son conceptos de los que espero que el videojuego actual no se olvide nunca.

    1. Gordobellavista

      @geisteist
      ¿Lo recomiendas para gente que no tiene amigos? Esto es, ¿merece la pena para un solo jugador?

      1. José Carlos

        @gordobellavista
        Supongo que es mucho más disfrutable jugar con otra persona, pero yo juego casi siempre solo y me parece igualmente divertido (aún no he probado ni la mitad de juegos, así que va para rato). Ofrece pequeños retos de dificultad (normal, difícil, imposible) contra la IA, y luego puedes jugar online contra personas de todo el mundo. También depende del interés que te despierte aprender a jugar a juegos que no conozcas, a mí es algo que me decidió a hacerme con él, y la verdad es que explican de forma muy claras las reglas incluso en los más complicados, como por ejemplo el Hanafuda. En resumen: SÍ 🙂

      2. Gordobellavista

        @geisteist
        Aprender los juegos es casi lo que más me atrae, la verdad es que sí. Esos juegos tipo Backgamon por los que siento curiosidad y los he tenido siempre pendientes.
        Gracias por la respuesta.

  3. Mominito

    Ha sido nombrar el WiiMote y pensar, joder, para mi es el mejor controller de la historia.
    Tiene un puto joystick que te deja jugar con los brazos en cualuiqer posicion, y tiene punto, PUTO PUNTERO. Que para juegos como el Metroid Trilogy, o algunos Resident Evil, hacen que los originales se queden a la altura del moco.

    Respecto al juego, la verdad es que dudo que se venga a no ser que un dia este por 4 pavos.

  4. jk_eye

    Este juego decanta la balanza a comprarme finalmente una Switch. Cuanto amor del bueno.

  5. rules

    Yo me lo llevo días planteando, pero desde una perspectiva puramente práctica para la vida real. Quicir: aprender a jugar de una maldita vez a un juego de cartas y poder vivir en sociedad con cierta paz mental. Creo que los «tutoriales» son muy claros y eso me llama un montón. No es ese rollo de te suelto 51 juegos y apáñate con ellos como puedas.

    Extraño año este de Nintendo en el que no hay Directs, uno de sus GOTYS es una recopilación de juegos de mesa y dos de sus exclusivos third más relevantes son: uno de Suda y otro de Swery. Pero bueno, es un año extraño así en general…

  6. Sinve

    Por falta de espacio no lo tengo y ahora que estoy teletrabajando desde la playa me arrepiento. Ya para el mes que viene

    Editado por última vez 19 junio 2020 | 11:38
  7. Jorge Fuentes

    Qué análisis más bonito. Tengo la sensación de que, a diferencia de lo que ocurre en muchas ocasiones, este el juego que haría alguien absolutamente brillante que no tiene ni la más mínima necesidad de aparentarlo.

  8. Gury

    Joder que ganas,que bien se lee la nueva web a tope

  9. Rbkm

    Le tenía muchas ganas cuando se anunció en aquel Direct porque me retrotrajo al 42 Classic Games que salió hace años para Nintendo DS pero tengo la sensación de que aquel tenía mejor «elenco» de juegos que este, que trae mucha «morrallita»
    No quiero jugar aquí a billar, bolos, futbolín ya no de hacendado sino de tienda de gasolinera, quiero más juegos de cartas y tablero como aquel de DS.
    Por otra parte creo que era una buena ocasión para no etiquetarlo con un título numérico para así dar pié a añadir alguna ausencia notable con alguna actualización futura que de esta manera queda descartada.
    Aunque el análisis de @chiconuclear hace que me pique el gusanillo creo que me bajo del carro aunque solo sea para seguir teniendo un motivo para seguir jugando a la DS.

  10. Sevdus

    Estoy enamorado de este juego. Desde que lo tenemos con mi pareja siempre nos echamos un par de horas por la tarde jugando.

    Y totalmente cierto con la frase de estar consumiendo cultura. Hay juegos que me gustan menos, o directamente me parecen demenciales (Puto Shōgi), y solo juego para que me den mas información sobre sus orígenes o curiosidades.

    Como punto negativo decir que podrían haber puesto mas juegos para 4 personas. Solo está el parchís y el Blackjack. Me hubiera gustado poder utilizar este juego para reuniones de colegas.

    Editado por última vez 19 junio 2020 | 22:08
  11. sauron

    Me echa un poco para atrás que el parchís parece mas sencillo que el normal, sin casillas de seguro y con menos recorrido. Es una pena, porque un parchís online es un bien aliciente para decantar la balanza.

    1. Víctor Martínez

      @sauron
      ¡Atención! No es parchís, es ludo, una variante más rudimentaria y antigua.

      1. sauron

        @chiconuclear
        Ahhh vale, eso lo explica entonces 😉

  12. Porco

    Entro, veo que tiene la misma nota que the last of us part II, y me alegra ser patreon de esta casa.

  13. titozeio

    Sonará a broma pero mi desembolso en videojuegos del mes estaba entre éste y el Last of Us 2. Por precio (60-70 eurazos niño!), por tiempo (éste pega más ahora), y porque éste sé que no bajará de precio y el otro en pocos meses puede caer por 20 euros menos. Y este análisis decanta la balanza.
    Por cierto, no termino de acostumbrarme al nuevo diseño, pero me encanta que la nota tenga la importancia que debe: minúscula y al final del todo, después de leer el análisis.

    Editado por última vez 24 junio 2020 | 17:03