El próximo 10 de septiembre se publicará en Steam Garden Ink, un juego precioso en el que daremos color a un bosque lleno de vida. Se trata de una propuesta relajada en la que explorar ratón en mano en busca de distintas interacciones, puzzles a resolver, breves tareas a completar y distintas zonas monocromáticas que podremos personalizar a nuestro gusto, poco a poco… o mediante ciertos objetos hacer que todo gane color rápidamente.
El desarrollador Sven Mehlhorn ha dibujado por separado las distintas partes de cada elemento en pantalla para que, quien quiera, pueda elegir qué color aportarle a cada elemento de las plantas, rocas, hongos y distintos elementos que componen el paisaje que habitan los personajes de Garden Ink. Es un juego que también permite combinar estos objetos, de hecho cuenta por ahora con «más de 130 combinaciones». La exploración y la resolución de los pequeños problemas que encontremos nos permitirán desbloquear tanto colores como nuevas decoraciones, no es un juego contemplativo, su carencia de premura no supone la renuncia al progreso.
Garden Ink comenzó siendo un juego en blanco y negro, pero el equipo decidió añadir la posibilidad de colorearlo todo tras recibir feedback al respecto en las primeras fases del desarrollo. Un cambio que ha afectado a todo el juego, ya que en cada nueva zona desbloquearemos nuevos colores con los que personalizarlo todo a nuestro gusto; cuesta imaginar Garden Ink sin la agradable paleta de colores que pone a nuestra disposición.
Sven Mehlhorn también comentó en el devblog que publicó en enero que para el diseño sonoro de Garden Ink se inspiró en las atmósferas de juegos como Zelda: Breath of the Wild, Minecraft o Animal Crossing, por su uso de «sonidos orgánicos y música suave». Para su juego, Mehlhorn ha recurrido a bibliotecas de sonido profesionales, pero también a multitud de sonidos grabados por él mismo, como todos los soniditos que hacen los personajes del juego, y la música, grabada en el estudio que tiene en su casa.
Al trabajo de este artista, iniciado hace más de dos años, se unió Arne Jürgens para encargarse de la programación y posibilitar que el juego esté ya a punto de publicarse en Steam. Junto a una persona encargada de redes sociales, Kranich Games afronta el lanzamiento de su primer juego con un equipo pequeño, como todo lo que encontramos en su animado jardín digital. Lo hacen con una cita en Colonia en el horizonte y con un premio bajo el brazo, ya que en los DER Deutsche Computerspielpreis, es decir, el premio alemán de videojuegos, Garden Ink obtuvo el reconocimiento a mejor prototipo.
Desde principios de año Garden Ink cuenta con una demo en Steam que todavía está disponible. Quienes acudan a la gamescom este año podrán jugar también al título de Kranich Games ya que formará parte del Indie Arena Booth de 2026, un par de semanas antes de su publicación definitiva, recordemos, el 10 de septiembre. Puede que no sea la ventana de lanzamiento ideal a la vista de los grandes juegos que se concentran esos días —se publica entre The Blood of Dawnwalker, Orbitals, Onimusha y Wolverine—, pero este tipo de propuestas indie tan pequeñitas operan al margen de las peleas de los gigantes y, por suerte, lo de saltar de partida en partida es algo que por aquí solemos hacer.
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