¡Que lo pongan ya en órbita!

Un avance de Orbitals

Orbitals
Shapefarm y Kepler
Switch 2
03 de septiembre de 2026


La nostalgia es un motor increíble, aunque más increíble aún me parece cuando sentimos nostalgia por un tiempo que ni siquiera vivimos.

Cómo no voy a sentir el irremediable impulso de comprar Pokémon Rojo Fuego en 2026 si ya era un misil dirigido al niño interior que fui cuando se publicó en GBA, cuando yo era literalmente un crío de Primaria y ya tenía dos generaciones de Pokémon —y un anime, varias películas y muchísimo merchandising— a mis espaldas. Es un proceso mental que entiendo: el factor emocional que despierta un producto que me lleve a aquella época de tardes infinitas y falta de preocupaciones se presenta como una buenísima idea.

Lo que tengo menos claro, y quizá por eso me fascina más, es que un juego con estética de anime ochentero logre el mismo efecto pese a que los engranajes cerebrales que pone en funcionamiento estén ligados a una experiencia más social que propia; a mí me pasaría con un juego con un apartado artístico que recuerde a un anime noventero, no me escondo. No obstante, pese a carecer de esa catapulta emocional, desde el primer momento que vi Orbitals supe que sería un título al que me gustaría jugar.

Quizá se deba a que no hay tanta diferencia entre Goku y Krilin entrenando con Mutenroshi en Dragon Ball o en la perfecta coordinación que adquieren Shinji y Asuka tras practicar y practicar en Neon Genesis Evangelion y la ferviente rivalidad que lleva a lo más alto a Oliver Atom y Mark Lenders en Captain Tsubasa o a Naruto y Sasuke en Naruto —cuidado que aquí se abre la puerta hacia el estupendo homoerotismo del anime, sea con los ninjas de Konoha, con Kira y L en Death Note o la mejor pareja de enemies que en el fondo son lovers: Roger y Garp en One Piece. Son muchas las duplas que podríamos enumerar y todo apunta a que en septiembre sumaremos una más a la lista: la que conforman Maki y Omura, protagonistas del primer juego propio de Shapefarm.

El estudio responsable de Orbitals comenzó su andadura en 2010, en Tokyo. Durante todos estos años han trabajado como estudio de apoyo en juegos como Naruto to Boruto: Shinobi Striker y Samurai Jack: Battle Through Time, una experiencia que han aprovechado de cara a este primer juego original de Shapefarm, un exclusivo de Nintendo Switch 2 que nos pone en la piel de dos supervivientes en un contexto de ciencia ficción espacial muy sugerente; desde el estudio lo definen como «una aventura intergaláctica cooperativa para dos jugadores ambientada en un mundo completamente nuevo con estética de anime retro».

La definición se adecúa a la perfección a lo que muestra Orbitals en cualquiera de sus tráileres. Ya con su primera irrupción en forma de vídeo tuvimos claro que sería uno de los primeros herederos espirituales del catálogo de Hazelight, algo que Josef Fares no tardó en celebrar con una actitud tan acogedora como necesaria; siempre será mejor que haya quien se acerque a este It Takes Two en el espacio porque disfrutó de los juegos dirigidos por Fares que guardar en un cajón un sistema (némesis) y que se extinga su llama.

Ese es justo el punto de partida de Orbitals, la protección de la llama que mantendrá con vida a nuestros dos jóvenes protagonistas ante una devastadora tormenta eléctrica que afectó a la nave en la que nos encontrábamos quince años antes del inicio de la parte jugable. El estilo de la animación de la cinemática inicial se traslada al resto de la partida, apostando por los 30 fps para el juego en sí, pero con un ratio de fotogramas distintos para los personajes, como ya vimos, por poner un ejemplo, en Marvel’s Spider-Man con el traje de Miles Morales de las películas de animación. La mezcla funciona, haciendo que la exploración de la primera zona del juego sea tan interesante como útil para la construcción del mundo que habitamos: veremos a multitud de pasajeros ocupados en sus actividades diarias, conoceremos ciertas particularidades de esta realidad ficticia, podremos descubrir animaciones contextuales que recompensan nuestra curiosidad y encontraremos algún que otro minijuego chulo.

Orbitals no tarda mucho en lanzarnos a nuestra primera misión, una forma ideal de descubrir la importancia que tiene la colaboración en cada nivel deljuego. Tras unos pocos minutos sabremos cómo funcionan las tres herramientas iniciales, habremos soltado alguna que otra carcajada por acabar sin querer con nuestro compañero —el Gameshare funciona tanto en línea como de forma local, en nuestro caso jugamos en la misma Switch 2—, desbloquearemos alguna que otra mejora y algún que otro minijuego y estaremos a bordo de la propuesta de Shapefarm, ávidos de saber qué más aventuras nos esperan en esta galaxia.

Durante los 45 minutos que pudimos jugar conseguimos llegar hasta una sección de rayos láser algo más complicada que los niveles previos, pero a su vez bastante más estimulante en lo que a coordinación y buen timing con la otra persona se refiere. Durante estos primeros compases del juego las partes jugables fuera de la nave funcionan muy bien, con cierto espacio para la exploración y un progreso lineal nada molesto. Puede que las partes con la nave sean un poco menos interesantes, pero tienen sentido dentro de lo que narra el juego: en estas secciones uno de los jugadores tendrá que sentarse en la cabina del piloto y manejar la nave, mientras que otro irá a la escotilla del artillero para eliminar las amenazas que encontremos en el camino. A los pocos minutos conseguiremos mejoras para ambos roles, ideales para hacer de estas secciones un reto más complejo y divertido.

Entiendo que lo más importante de Orbitals está en el gameplay y no hace falta más que un rato con el mando en las manos para descubrir que va a ser muy divertido compartir esta aventura con quien elijamos, pero lo que más me llamó la atención del juego de Shapefarm fueron los detalles: las animaciones de Maki y Omura al sentarse en un sofá, cada una a su manera; la reacción de de Omura al entrar en su cuarto tras pasar por el de Maki, muy real, un par de líneas de texto que le otorgan una verosimilitud al personaje necesarias para que adquiera entidad más allá de ser un avatar; la interfaz y toda la información que ofrece sobre qué herramientas necesitaremos en la siguiente zona o lo gustoso que resulta fundir una pieza de metal con un rayo láser para que nuestro compañero pueda doblarla y abrirnos paso. Detalles que suman hasta hacer un conjunto muy atractivo.

No pude disfrutar de su banda sonora, pero sí de los diálogos: Orbitals cuenta con doblaje a varios idiomas, entre los que se encuentra el castellano; por lo que pude escuchar la versión japonesa es una gran opción, al igual que la española, pero la inglesa me convenció menos. Debido a nuestra intención de avanzar lo máximo posible solo nos detuvimos un momento a probar el minijuego que desbloqueamos, pero hubo quien estuvo la sesión completa en la sala destinada al salto de comba eléctrica, un reto peligrosamente divertido en el que tendremos que sobrevivir el máximo tiempo posible esquivando los rayos mortales que circularán por el suelo a base de saltos. En el mejor de los sentidos, otro de los aspectos que nos llevará a pensar en It Takes Two, aunque en vez de eliminar al otro a base de martillazos se trata de una competición menos… directa.

El 3 de septiembre Kepler publicará Orbitals. La editora de juegos como Sifu, Pacific Drive, Tchia o Clair Obscur: Expedition 33 fue la encargada de presentar el juego en las oficinas de Nintendo Ibérica. En un par de meses comprobaremos cómo funciona el debut de este veterano estudio, un juego cooperativo que será uno de los grandes exclusivos de Nintendo para 2026 y que tiene todos los elementos necesarios para ofrecer una grata experiencia. Sus primeros compases al menos apuntan en esa dirección, veremos cómo de rica es la galaxia que ha construido Shapefarm.

Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la universidad de lo de Cifuentes, Juan es una de las voces de NAT Moderada y ha colaborado en medios como BreakFast, Desayuno Continental y Cocinando Fandoms. Observador nato, le encantan los gatos y si algún día ves que te mira intensamente es porque quiere grabar un podcast contigo.