People are strange when you're a stranger

2019 en juegos: Life is Strange 2

2019 en juegos: Life is Strange 2

Atención: spoilers.

Si yo fuera un adolescente buscado por la justicia, ejecutando sin dinero una huída hacia ninguna parte y con un hermano pequeño a mi cargo, posiblemente no dudaría en robar todo lo que necesitara de la gasolinera de un redneck racista que ha intentado agredirme. Es probable, además, que presa de mi enfado hubiera intentado castigarlo: romper los cristales del local, vandalizar la sección de alimentación o atascar los baños, en un intento de causarle tanto dolor y miedo como él pretendía causarme a mi. Pero esto no es la realidad, es un videojuego. Y, jugando, la mayoría de nosotros se rige por un férreo sistema moral que en la mayoría de ocasiones no tiene nada que ver con nuestra forma de comportarnos en la vida real. En un juego somos conscientes de que el Gran Hermano nos observa. Y siendo como es, un todopoderoso desarrollador, no va a dudar en castigarnos.

La frase «el personaje X recordará esto» no es solo una advertencia, es una amenaza. Lo que quizás naciera de la necesidad de Telltale de recordar a sus jugadores que toda acción tendrá una reacción —como la mariposa que bate sus alas en la esquina derecha de Until Dawn o la cámara fotográfica que se dispara en LiS—, condiciona de manera profunda la forma en la que muchos jugamos. Nos mantiene hiperalerta. Nos obliga a ser amables con todos los personajes por si en un futuro (y no precisamente por casualidades del destino) necesitamos sus favores para alguna cosa. La «moral de los videojuegos» nos hace ser un poco hipócritas. También excesivamente mansos y poco atrevidos. Precisamete por eso, ya era hora de que viniera un título a utilizarlo en nuestra contra.

Para poder valorar correctamente los siete finales diferentes de la segunda temporada de Life is Strange es importante no sólo que dejemos de lado el buenismo de videojuegos sino que entendamos que en bastantes situaciones, especialmente en momentos en los que todos estamos al límite, la moral real tampoco tiene por qué alinearse necesariamente con la legalidad. Y aprender esa lección es fundamental tanto para Sean Diaz como para el jugador. Especialmente si queremos llegar al final de nuestro viaje sin haber perdido un trozo de nuestra alma o la poca familia que nos queda. Un ejemplo de cómo el juego separa desde el primer momento ley y moral lo encontramos en el propio incidente incitador de la historia. Un policía, una de aquellas personas a las que hay que obedecer siempre y cuyo trabajo pasa por proteger y servir, ha disparado a nuestro padre. Le ha disparado porque es sospecho. Es sospechoso por su piel oscura. Turbio por su acento mexicano. Huir de la policía no es una opción que muchos hubiéramos tomado de tener el control de los mandos. Pero es la que toma el personaje y con la que nosotros tenemos que lidiar. 


Durante una entrevista con ambos directores del juego, el guionista principal nos comentó que el tema central de esta segunda temporada era la educación. Que a lo largo de los capítulos Daniel, nuestro hermano pequeño, no solo iba a interiorizar todo aquello que le dijéramos en los momentos clave sino también todo aquello que le hiciéramos a los demás. Es así como enseñé a mi hermano a mentir. Fingiendo que era religioso para congratularme con unos abuelos alienados, no llegué a pensar en ningún momento que lo que hacía estaba mal. Pero lo estaba. También le enseñé a no ser rencoroso gracias a una reconciliación in extremis con la madre que nos había abandonado. Esto último no lo hice por interés. Fue por agradecimiento. Había llegado a comprender a esa mujer y, por si fuera poco, ya nos había ayudado.

Pero aunque desde el principio el juego te deja claro que no va a penalizarte por romper la ley si es en pos de una causa justa, y que va a tener en cuenta tus contradicciones en relación con el personaje de Danny, nada pudo prepararme para el desolador final. No obtuve una conclusión buena, no la hay. Pero sí que tuve el final mayoritario. El final desolador. El buenismo de videojuego me había llevado a darlo todo por mi hermano. A sacrificarme en las situaciones de riesgo para que él no sufriera. A ser abnegado. A ser su escudo. A sobre llevar las privaciones. No debería afectarme tanto que Sean Díaz acabara en la cárcel a expensas de una vida mejor para Daniel, pero lo hizo. Y al propio personaje le afectó también. Para que Daniel pudiera tener una vida normal, para que creciera rodeado por sus amigos, en una casa amorosa y estable, Sean debía renunciar a la libertad, a la adolescencia, a sus estudios. A las experiencias normales de un joven adulto. Por eso cuando en el epílogo, 15 años más tarde, los hermanos lobos se reencuentran solo uno es capaz de aullar. El otro está vacío. Desde Dontnod nos recuerdan que no podemos darnos a nosotros mismos por los demás. Y eso es una lección valiosa.

Hay otro final de entre los siete posibles en el que los hermanos se separan. Sean huye a México, donde siempre ha querido estar, y se rencuentra con el amor. Daniel, en casa de sus abuelos, ha crecido jugando con su perrita y asistiendo a clase como un chico normal. Sigue en contacto por teléfono con su madre. En ocasiones recibe misteriosas postales desde una soleada playa. El secreto para obtener esta conclusión —de lejos la menos mala— no es solo ser honestos y morales, también ser asertivos. Poner límites a Daniel y recordar que tenemos tantos derechos como él. Aprender que somos hermanos pero también personas diferentes. Comprender que educar es importante, pero no podemos renunciar a los autocuidados.

Redactora
  1. Mikewan

    Yo creo que el menos malo es el de la cárcel. Obviamente pierdes 15 años, pero al salir tienes a tu hermano, a tu madre y, según que casos, a tu amiga y tienes apenas 31 o 32 años, es decir aún tienes toda la vida por delante.

    En el otro caso, no sabemos en que condiciones vive Sean en México. Porque el motivo de que tu estés en Seatle es que tu padre mexicano vivía mal en su país y vino en busca de una mejor vida en EEUU. Y esto se te vuelve a recordar en el último episodio, cuando encuentras una pareja mexicana, con la mujer embarazada, y se extrañan que tu quieras ir a México. Lo que te dan a entender es que en EEUU tendrás una mejor vida que en México, o esa es mi impresión.

  2. jk_eye

    Aisch! No he visto lo de spoiler y me he ido directamente a la conclusión que suele estar en el párrafo final. JUAS!

  3. Vhaghar

    @for_the_republic Mientras se avise debidamente, no debería haber problema.

    Gran juego. No sé si llega a gustarme más que el original, pero no se queda atrás para nada. Con ganas lo próxima de esta gente.

  4. pachuli

    Algunos capítulos como el de la María muy bien y aunque sea un poco irregular por el desigual ritmo me dejo un buen sabor de boca tanto su apartado artístico como su historia.