Análisis de Assassin’s Creed: La Hermandad
La nueva gran franquicia de Ubisoft Montreal es de esas que dividen a la gente.
La nueva gran franquicia de Ubisoft Montreal es de esas que dividen a la gente.
Hay algo de belleza en el desastre, ¿no creéis? Uno contempla en el televisor imágenes de cadáveres flotando entre los restos de casas de madera arrasadas por un tsunami y, aunque la primera sensación (y la que debemos expresar por convención social) es el sobrecogimiento, también hay una parte de nosotros, una muy recóndita y oscura, que se siente fascinada por lo que sucede ante sus ojos, por la consagración del caos, por el triunfo aplastante de las inabarcables fuerzas de la naturaleza (lo irracional) sobre el hombre (lo racional). Pues algo así es Deadly Premonition: una anomalía, una muestra excepcional de que partiendo de una ejecución nefasta, una historia absurda y un ritmo incorrecto puede orquestarse algo bello y difícilmente repetible.
The Shoot tiene un lugar privilegiado en nuestros corazones (al menos el mío), por una sola cosa: recuerda más a Point Blank que a los esfuerzos actuales de esta industria nuestra por acercar a un público más generalista a los videojuegos.
Fallout: New Vegas… la primera vez que leí de Fallout era en una revista de PC en los 90 cuyo nombre ni recuerdo, pero de la que sí recuerdo dos datos: uno, que usaba un nuevo sistema de reglas llamado GURPS; y dos, que el estudio de desarrollo, Black Isle, decían que el mejor juego de la historia era Ultima VII. Yo opino igual.
El percal entre Infinity Ward y Activision sirvió como rito de invocación para el gran espíritu simiesco, pero también colocó una lupa incómoda y enorme sobre Treyarch, los suplentes con mucho que aprender y demostrar; su Call of Duty: Black Ops pasaba de ser un juego de transición, un entremés para matar el gusanillo antes del plato principal que merecía ser Modern Warfare 3, a convertirse en el nuevo referente.
En la prensa futbolística hay un tipo de pseudoprofesional que me molesta profundamente: el analista que se cree entrenador.
En cierta entrevista le preguntaron a Dan Houser acerca del porqué de Undead Nightmare, el porqué de una invasión zombie en el mundo perfectamente orquestado que habían gestado, donde el equilibrio era perfecto, el bourbon sabía a madera y las furcias a algo que no tiene pinta de saber muy bien. Lo que contestó el amigo Dan dejaba bien claras sus intenciones: «Queríamos que el mundo del juego fuese como un decorado de película de los 70 en el que durante el día se estuviese filmando un western revisionista y serio, y por la noche un montón de locos invadieran el estudio y grabaran una demencial película de terror usando los mismos escenarios y el mismo elenco».
Estimado señor Molyneux,
Hace unos días encontré en mi buzón, acompañando a una copia del último juego de su estudio Lionhead, una carta firmada de su puño y letra.