Regreso al país de la demencia
Análisis de Alice: Madness Returns
Cuando el diácono anglicano Charles Lutwidge Dodgson (a.k.a. Lewis Carroll) se levantó una mañana de julio de 1862 y, tras echar una meadilla y tomarse un café, inició —a petición de la hija mediana de su amigo Henry Liddell— esa plétora de referencias crípticas, bromas privadas y juegos de lógica que es al fin y al cabo Alicia en el País de las Maravillas, poco podía imaginarse la que acababa de montar.