America, fuck yeah!
Análisis de Duke Nukem Forever
Ha sido una travesía de, entre pitos y flautas, casi quince años. Todo un récord de la vergüenza que no ha hecho más que perjudicar a la reputación de la franquicia. O peor: elevar las expectativas del público hasta cotas absurdas y completamente incoherentes con lo que venía ofreciendo la saga Duke Nukem. Si alguien esperaba una revolución en el género, una dirección artística con buen gusto (¿?) o novedades significativas en cualquier plano que no sea la guarrería y la chulería, sencillamente se equivocó de juego.