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Análisis de The Hong Kong Massacre

Análisis de The Hong Kong Massacre

La primera edición en DVD de Hard Boiled que logré agenciarme hace una década y media era americana y mostraba en su portada a Chow Yun Fat deslizándose por una barandilla mientras apuntaba con sus dos pistolas a un enemigo fuera de plano. Sobreimpresionada en la imagen estaba la frase «An action fan’s dream!» sacada de alguna crítica, imagino, pero recuerdo haber estado pensando en la rotunda certeza de aquellas palabras: ver Hervidero por primera vez se parece mucho a un sueño, pero uno de esos sueños raros de los que uno despierta desorientado y sin saber muy bien cómo reconstruir con orden y sentido lo que acaba de desfilar por su cabeza; es una película increíble en el sentido literal: en ella suceden cosas que nadie puede creerse, y de hecho la cinta recorrió los círculos de culto a principios de los noventa más como un mito que como un producto consumado y en venta. Quienes aún no habían dispuesto de una copia pirata de Hard Boiled se recreaban en las descripciones absolutamente delirantes de los que habían tenido la suerte de verla, y las ideas chifladas que John Woo había puesto en práctica frente a su cámara pasaban de boca en boca con ese halo de irrealidad que rodea a las leyendas en los pueblos del interior. No era solo una mezcla de artes marciales y armas de fuego: el universo que había inventado John Woo era el del exceso como recurso, el de las coreografías a dos pistolas, el de las heridas de bala reventando en sangre bajo la ropa de cientos y cientos de extras, el de las deflagraciones temerarias escasos centímetros de actores incapaces de disimular el susto, el del humor slapstick a tiro limpio y el del héroe tan valiente como sensible, capaz de colocar unos algodones en los oídos a un recién nacido y cantarle una nana mientras acribilla a los malos con una Beretta 92FS de cargador infinito. La influencia del cineasta chino ha calado profundísimo en el cine de acción occidental hasta el punto de que se hace difícil entender lo rompedor de su propuesta antes de abandonar Hong Kong para irse a tierras americanas; en la era de John Wick ya nadie se sorprende de algunas cosas, pero es importante tomar perspectiva y ser conscientes de lo que el realizador fue capaz de inventarse.

Hay pocos videojuegos que rindan tributo pleno y reverencial al último estallido majareta de la etapa hongkonesa de John Woo y, doce años después de Stranglehold, por fin podemos hablar de otro que no esconde en absoluto cuáles es su referente: The Hong Kong Massacre es un violentísimo poema de amor a Hard Boiled; sus versos son los balazos y sus rimas la aspersión de sangre oscura y espesa en las paredes.

Si Hard Boiled era «el sueño de un fan de la acción», el juego de Vreski (un duo de suecos que han tomado como nombre, no por casualidad, el apellido de los dos hermanos terroristas alemanes a las órdenes de Hans Gruber, el villano de La jungla de cristal) se podría decir que es el recuerdo de la película plasmado en un juego indie. La plantilla sobre la que funciona esta recreación también parece clara para cualquiera: los suecos han encontrado en Hotline Miami el marco mecánico y visual apropiado para llevar a cabo su gesta, y creo que a grandes rasgos el parecido es más que considerable. La premisa básica es prácticamente idéntica, matar a todo el jodido mundo en un escenario cerrado desde una perspectiva cenital que nos permite ver a los enemigos antes de cruzar una puerta o doblar una esquina. La manera en que patrullan los malos y la puntería y rapidez con la que disparan se podría comparar también con el clásico en dos actos de Dennaton Games, pero The Hong Kong Massacre está diseñado con otro tipo de dinámicas en mente. Esto se ve claro al comprobar la manera en que sus autores van iterando sobre el primer nivel, y es que no optan tanto por complicar los recorridos como por acumular cada vez más enemigos en espacios más o menos abiertos, de modo que en ciertas fases se vuelven extremadamente difíciles (un balazo equivale a morir en el acto) si uno no echa mano de los otros dos elementos diferenciadores del juego respecto a Hotline Miami: el dive, que hace al protagonista saltar o deslizarse esquivando las balas mientras dure el impulso; y la cámara lenta, que se activa manteniendo pulsado un gatillo y que viene señalizada por una barra que se rellena sola al soltar el botón o en pequeñas cantidades al matar enemigos, favoreciendo las ejecuciones encadenadas en slow-motion. Combinados, estos dos recursos hacen que la de Vreski sea experiencia radicalmente distinta al intensísimo y centelleante hit de Dennaton, e incluso aunque uno ignore del todo la slow-mo y el dive, el juego se siente distinto, menos refinado, menos ágil y, en término de puro diseño de niveles, mucho menos inteligente.

La mecánica está planteada para el lucimiento coreográfico y el disfrute del caos de vidrios, chispas, papeles y astillas de madera saltando por los aires que el juego dibuja con especial calidad, y por eso a menudo la cámara lenta se convierte en un placer goloso más que en una necesidad práctica. Es un verdadero gustazo abrir una puerta y rodar hasta el centro de la sala acertando con cada disparo a los cuatro o cinco enemigos que nos rodean sin que tengan tiempo a reaccionar, y en ese sentido el juego guarda también el regusto de los primeros Max Payne en los que arrojarse por encima de una barra disparando con dos semiautomáticas respondía más a la recreación en el estilo que al pragmatismo de quien viene a hacer un trabajo peligroso. Juegan aquí un papel interesante las abundantes ventanas interiores, que permiten a los enemigos detectar nuestra presencia en otras habitaciones y añaden un extra de complicación al avance por áreas que aún no hemos explorado, pero también facilitan la limpieza de estancias muy pobladas sin necesidad de tener que entrar en el cuarto.

A medida que avanzan los niveles de The Hong Kong Massacre, estructurados alrededor de una vaga historia de policías corruptos, venganzas y ajustes de cuentas un poco difusa y con un músculo narrativo mucho más atrofiado que la delirante disertación sobre la violencia de Hotline Miami, uno va percatándose de que el juego se aferra con todas sus fuerzas a la misma propuesta visual simple, esencial y poderosísima de los primeros gifs que se publicaron allá por 2014, pero no sabe muy bien cómo avanzar con ella, no sabe articular argumentos más allá de ese primer impacto de efectismo gráfico y artístico. Se nota especialmente en los jefes de fase, todos con la misma estructura exacta y poco elaborada (desplazamiento vertical en paralelo separados por algún tipo de valla o pared con ventanas que interrumpe el contacto visual y obliga a dispararse a través de los vidrios y aberturas, herencia directa del tiroteo final de Hard Boiled entre Alan y Mad Dog en el hospital, atravesando cristaleras una y otra vez sin dejar de dispararse mutuamente) que los convierte en enfrentamientos mucho más sencillos que el resto de fases y que además no aportan ninguna sensación de reto o de relevancia más allá de ser los único enemigos con una barra de salud.

Análisis de The Hong Kong Massacre

El juego nos permite arrancar cada nivel con un arma a elegir entre cuatro (dos pistolas, una escopeta, una uzi y un fusil de asalto) e ir mejorándolas a base de invertir las estrellas que ganamos (superando la fase y, adicionalmente, cumpliendo tres retos idénticos en todas ellas: un límite de tiempo, no usar el slow-mo y no utilizar el dive) a modo de puntos para mejorar la capacidad de munición, la cadencia de disparo o la velocidad de movimiento. Es un añadido poco inspirado, diría que incluso algo perezoso, y en cierto sentido da la impresión de ser un síntoma más que se une al vetusto diseño de su interfaz, a la escasa variedad de armas (quizá John Woo no pediría cuchillos o bates de béisbol, pero a nadie le amarga una buena granada de mano) y en definitiva la brevedad del recorrido creativo del juego, que cumple bien su función de homenaje pero solo lo hace de manera superficial y algo selectiva, ignorando el sentido del humor y el sentimentalismo consustanciales al tipo de cine en el que se inspira de una manera tan específica y diáfana.

The Hong Kong Massacre es un juego que calca como muy pocos lo han logrado, y de una manera muy vistosa y seductora, la faceta más espectacular y reconocible del cine de acción hongkonés de finales de los ochenta y principios de los noventa (The Killer, A Better Tomorrow, Once a Thief…), pero sobre todo se fija en Hervidero y en algunos manierismos y tics estilísticos de John Woo que en aquella película tocaron techo. La parte más fastuosa, sí, pero solo una parte al fin y al cabo. Supongo que se puede acusar a Vreski de no haberse movido ni un milímetro de lo que prometían las primeras imágenes de su juego, de haberse paralizado ante el destello mismo de su propia visión inicial y de no haber sabido confeccionar una experiencia que progrese y que crezca en alguna dirección. Pero también es verdad que jamás pretendieron ofrecer nada más que lo que se empezó a ver un lustro atrás, una versión jugable de aquellos gifs animados. Para muchos de esos «fans soñadores», imagino, puede ser suficiente. [7]

Redactor
  1. Joker73R

    Buen texto. Gráficamente me sigue sin llamar la atención con la excepción de esas luces de neón maravillosas. Si encima resulta ser un juego por y para fans de una filmografía tan específica pues mejor me quedo con los GIFs.

  2. Harukiya

    Lo probaremos sin prisas, pues. Muy certero eso de que se deslumbraron con su propia idea inicial, tristemente.

  3. raul1millon

    http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=americano .Cuando dices americano no queda claro si te refieres a Estados Unidos o a América.

  4. goth_yagamy

    Este caerá. Leído tu texto creo que da lo que promete. eso si, y aunque suene completamente opuesto a la naturaleza del mismo, lo disfrutaré en ráfagas cortas.

  5. Diegodc

    Llevo media mañana jugando y la verdad es que coincido con todo lo que comentas.
    Mientras que a nivel audiovisual rinde a un gran nivel, se queda a medias en algunos aspectos y parco en otros.
    El hecho de que la mirilla se pierda en el escenario, que el mismo no te de pistas suficientes sobre la destructibilidad o altura o que tenga tendencia a notarse lento son pequeños aspectos mejorables pero que indudablemente se notan en los primeros minutos. Por no hablar de lo que se echa de menos un buen tubo de metal (En mi caso, mas que la granada).
    Por otro lado, el tema de que las tres estrellas siempre dependan de lo mismo o lo novedoso de tener «mas movimientos disponibles» que en Hotline Miami, te obliga a aprender a caminar de nuevo en un juego que, por otra parte, parece que ya has jugado por lo menos dos veces.

    Independientemente de estos defectos, todos perdonables, tiene pinta de ser de esos que te pegan a la pantalla como un idiota, la verdad.
    Parece un 7, si, pero un 7 de la universidad, no de la prensa del videojuego.
    Buen analisis, Fran.

  6. AndresBaez

    @diegodcsantos dijo:
    Parece un 7, si, pero un 7 de la universidad, no de la prensa del videojuego.

    emoji del corazón atravesado por una flecha
    Directo a la lista de deseados :baile:

  7. Empalatore (Baneado)

    Que tal va de enemigos finales?

  8. Iceman

    Qué ganas más tontas del My Friend Pedro.

  9. Potajito

    Lo llevo jugando un rato y coincido en todo. Una cosa que me ha llamado la atención es cómo el el juego se dispara en el pie con los retos para más estrellas. Si la característica principal es el slow-mo y la lluvias de balas, te piden que lo hagas sin slow mo y con un-disparo-un-muerto. Para una fase está bien, pero se podrían haber currando distintos objetivos. Historia ya no poco interesante, si no contada de la peor manera. Música olvidable (muteada a la tercera fase) y, al menos en PC, no se pueden cambiar los controles. Con todo, es muy divertido y me ha recordado casi más a Ruiner (recomendado también, revindico los juegos de 7) que a Hotline.

  10. Gegr is Win

    @raul1millon
    Pues si el país se llama Estados Unidos de América su gentilicio es americanos.

  11. Mominito

    @gegrmova Wow, wow, el primer hispano al que le escucho eso. Normalmente siempre se molestan cuando decimos americanos a los estadounidense porque cuaqluiera de los otros paises está en América.

    Y por eso he aprendido a no hacerlo más en persona, escribiendo bueno, pero tu argumento me ha abierto una nueva ventana al mundo.

  12. DarkCoolEdge

    @mominito
    @gegrmova
    Es que muy jodido porque si los llamas estadounidenses los mexicanos a veces se molestan. Norteamericanos también es impreciso…
    Vamos que vaya mierda de nombre le pusieron XD

  13. Diegodc

    @gegrmova A medias, eso, eh?
    Es impreciso de cojones, la verdad, y puede verse incluso como un complejo despreciativo ademas de una falta de respeto para el resto de paises del continente.

  14. Gegr is Win

    @diegodcsantos
    Pero es estupido eso. Si alguien vive en Ecuador, es ecuatoriano, pero si vive en la línea del Ecuador, también es ecuatoriano (no creo que alguien diga esto, es un ejemplo y ya).
    Yo nací en la República de Venezuela, y no soy republivenezolano, o republiano, o lo que sea, por lo que llamar «estadounidenses» o algo así a los americanos de EEUU, me parece ridículo.
    El país se llama América, y son los Estados Unidos de dicho país los que lo conforman.

  15. Diegodc

    @gegrmova
    Ah bueno, pero el que sea estupido o no es una apreciacion tuya, tampoco vamos a entrar en eso. La realidad es que en el uso cotidiano lleva a malentendidos y a muchos les resulta irrespetuoso, cosa que comprendo, vaya.

  16. Gegr is Win

    @diegodcsantos
    Yo entiendo el malentendido, pero eso no quita que decirle americanos a la gente de EEUU sea correcto.

  17. Mominito

    @diegodcsantos Estoy con geg, a mi me ocurre frecuentemente que mexicanos me corrigen cuando llamo a alguien de EEUU americano.

    Pero sin embargo yo no veo a nadie de UK molestarse cuando me dicen Europeo, ni yo me molesto a la inversa, cuando dicen Europeo a alguién de otro país en el continente Europeo.

    No sé… creo que es más por tirria que otra cosa.

  18. Empalatore (Baneado)

    @philip_s_owen
    No he visto nada de enemigos finales, no se se me habra pasado.

  19. Diegodc

    @mominito
    Pero es que el ejemplo que has puesto no tiene nada que ver.
    En cualquier caso, da igual. Está aceptado el uso de americanos, pero gegrmova afirmaba con negrita que ese era el correcto, cuando estadounidense es, como mínimo, igual de correcto. Además es obvio que americano lleva a equivoco más allá de la tirria o los prejuicios que podamos o puedan tener.

    El marido de mi madre, siendo estadounidense de corazón mexicano, se molesta con esto. Mi novia, brasileña, también. Y me parece obvio, vaya. Pero de nuevo, creo que en el fondo los dos opinamos igual.

  20. Empalatore (Baneado)

    @philip_s_owen
    Es usted todo un caballero/caballera

  21. Garou

    Yo cuando salió el tráiler iba a decir que pintaba bastante cutre, pero no quería que me follasen a negativos visto que la gente estaba muy a tope con él.

    Al ver el 7 no he podido alegrarme un poco.