You load sixteen bits, what do you get?

Análisis de Kemono Heroes

Análisis de Kemono Heroes

Kemono Heroes, el nuevo juego de Mad Gear Games, tiene una autenticidad especial y difícil de encontrar en la mayoría de videojuegos de estilo retro que se desarrollan hoy. Si con su anterior juego, A Hole New World, el estudio exploraba el estilo NES, con este apuestan por los 16 bits; pero si A Hole New World era en muchos sentidos un juego actual, que iba más allá de lo que podían hacer los juegos de la época de las consolas de 8 bits haciendo, así, que buena parte del peso de lo retro cayera sobre la parte puramente estética, realmente da la sensación de que Kemono Heroes pudiera ser un juego de Super Nintendo: jugándolo me he acordado más de The Ninja Saviors: Return of the Warriors —casi literalmente un port de un juego de SNES relanzado en pleno 2019— que de otros que se fijan en esos años de manera más superficial, o menos comprometida, o solo quedándose con lo que les interesa.

Da casi pudor describir de manera fría Kemono Heroes. Es un juego de acción en 2D en el que controlamos a uno de los cuatro Maestros Ninja que, después de que Tsukigami, el Dios de la Luna, convierta en estatuas a todos los habitantes del bosque, marchan hacia el Monte Fuji para enfrentarse a él y romper la maldición. Es un argumento sencillo pero al que Mad Gear Games le saca bastante partido; por la variedad de entornos que se recorren en el camino hacia la famosa montaña pero también por la ingeniosa manera que tiene el juego de reaprovecharlos en una agradecida segunda vuelta que se integra con buen gusto dentro de la partida completa, una forma muy inteligente de animar a redescubrir (como solía hacerse en este tipo de juegos) los niveles ya conocidos sabiendo cómo explotarlos mejor gracias a lo aprendido en la primera pasada.

Es un juego que agradece este repaso, por cómo están diseñadas las mejoras para el personaje (que se compran en tiendas localizadas al final de cada nivel, y que sirven para ampliar las posibilidades de las habilidades que se consiguen en puntos clave de la aventura) y por la propia naturaleza de cada Maestro Ninja. Cada uno tiene una habilidad propia con una utilidad concreta, desde asumir la forma de los enemigos hasta moverse por cuerdas del escenario; cada uno, así, anima a jugar de una forma, a atravesar los escenarios de manera distinta. Esto es especialmente vistoso en el multijugador, para hasta cuatro personas, uno controlando a cada personaje. Jugando en solitario se ofrecen, en todo caso, cuatro maneras distintas de experimentar el diseño de niveles: es entonces cuando se hace más explícito el ingenio con el que cada escenario trata de integrar, cuando es oportuno, algo que pueda aprovechar cada personaje, maneras de que las habilidades únicas de cada Maestro Ninja se exploten para ayudar al grupo o para añadir un plus de variedad a las opciones de movimiento.

Esa autenticidad de la que hablaba al principio casi llega a pasarle una mala jugada a Kemono Heroes. Es un poco más difícil de lo que estamos acostumbrados hoy día fijarse en algunos de los detalles más finos del juego; su planteamiento sencillo y directo hace que sea tan plug & play como los juegos en los que se inspira o a los que intenta recordar, y quizá por eso tengo la sensación de que se arriesga más de la cuenta a no ser exprimido tanto como podría. Mientras lo rejugaba por tercera vez (ventajas de la brevedad: se pasa de principio a fin en unas pocas horas) fantaseaba con algún tipo de desafío adicional que, fuera de la bien equilibrada aventura principal, pusiera a prueba algunos de los movimientos avanzados, como el muy satisfactorio salto largo que sigue a un dash, por poner un ejemplo.

No creo que acabe siendo un problema, en última instancia, sobre todo si se piensa en Kemono Heroes como un ejercicio de estilo. Creo que hay algo de eso, y creo que aunque los recursos limitados tienen que ver también hay una intención real de crear juegos retro de verdad, o sea, que no se queden en la superficie sino que tengan también la esencia de esos «buenos juegos old school» que mencionan en su página web. Se nota sensibilidad y estudio; es un trabajo a la vez de pasión y de intelecto, de cariño y de contención. Animo a cualquiera a que haga la prueba: lo mejor que puedo decir de Kemono Heroes, o mejor dicho lo más preciso, es que igual que tiene su icono propio en la pantalla de inicio podría estar en la selección de Super Nintendo de Nintendo Switch Online. En mi opinión es un gran halago. [7]

Análisis de Kemono Heroes

  1. Boraj

    ¡Qué mono!

    ….

    En serio. Muy buen análisis. Una preciosidad de juego. Una… Mona…

  2. Diewito

    Desconocía su existencia por completo, la verdad, pero sí que tiene buena pinta, sí, sobre todo si eres amante del buen pixel art, (chulada de animaciones por cierto) Eso que comentas de que lo estás rejugando por tercera vez me confirma que da gustico no sólo a la vista. A la wish list que va.

  3. ErnestRodes

    Tiene bastante buena pinta. Aunque no es mi estilo de juego, a lo mejor en algún momento lo pruebo a ver que me parece.

  4. Zabigon91

    La verdad es que no lo conocía, pero pinta bastante interesante y también me atrae mucho artísticamente. Me lo apunto, a ver que tal 🙂