Un análisis de Relooted

No es robar, es saquear con estilo

El estudio sudafricano Nyamakop regresa con un juego de atracos pero también de reparación, en el que la preparación del golpe es tan importante como devolver el arte robado a su tierra natal. 

En 2024 el estudio británico Surgent Studios debutó con Tales of Kenzera: ZAU, un metroidvania en el que encarnamos a un chamán que deberá enfrentarse a una serie de deidades con el objetivo de recuperar a su padre, recientemente fallecido. Abubakar Salim abordó de esta forma el duelo, un proceso que él mismo tuvo que pasar fuera de la pantalla. En este juego hay unas secciones breves donde la acción queda al margen y la historia pasa a desarrollarse en un plano radicalmente distinto; decimos adiós a la naturaleza salvaje y nos deleitamos con un paisaje urbanístico adelantado a su tiempo, una ambientación afrofuturista que puede recordar a la capital de Wakanda de Black Panther o a la Johannesburgo de Relooted. Si bien en Marvel optaron por construir una nación africana que al librarse del expolio colonialista pudo desarrollarse hasta ser la más puntera del mundo, Nyamakop ha optado por un enfoque que no borra la destructiva acción del imperialismo, sino que busca ofrecer una pequeña victoria en forma de reparación.

Relooted es un videojuego de atracos y como toda heist movie que se precie basa parte de su éxito en la formación del equipo y en la planificación del golpe. El juego de Nyamakop está protagonizado por Nomali, quien deja una serie de encargos en Tanzania para regresar al hogar y salvar a su hermano del último lío en el que se ha metido. Será entonces cuando descubramos que este muchacho, capaz de abrir cualquier puerta con su brazo mecánico, y una profesora de Historia jubilada están tramando recuperar decenas y decenas de obras de arte africanas que fueron robadas años atrás. Poco a poco, misión tras misión, conseguiremos devolver estas piezas a su continente de origen, con la ayuda de un equipo que crece de la misma forma que aumenta la dificultad de cada golpe. Por suerte cada nuevo integrante del equipo también aumenta nuestro arsenal de recursos, por lo que siempre contaremos con las herramientas necesarias para coger aquella estatua que íbamos a buscar y llegar al punto de extracción antes de que los drones de seguridad nos den caza.

Giros argumentales al margen —que los tiene, no todo es un sencillo paseo en línea recta para Nomali y los suyos—, la estructura de cada misión en Relooted es similar: acudimos a la sala de reuniones en nuestra base secreta, un espacio donde también podremos charlar con el resto de personajes, entrenar en un simulador o repetir las misiones exitosas si queremos mejorar nuestro resultado, después regresaremos a este punto; los cerebros del equipo presentan cuál es el siguiente objetivo a recuperar, una parte que podemos saltarnos o, mucho más recomendable, disfrutar en su totalidad para conocer mejor las obras de arte reales que aparecen en el juego y su origen; ponemos rumbo a la localización donde tendrá lugar el atraco y comienza la diversión.

Una vez Nomali llegue a su destino podremos analizar a vista de dron todo el escenario para conocer así dónde está el objetivo, qué tipo de medidas de seguridad se interpondrán en nuestro camino y qué serie de obstáculos tendremos que superar para poder salir de allí. Al principio resulta bastante intuitivo, pero según avanza el juego podremos elegir entre varias rutas, distintos puntos de acceso y salida, pero sobre todo aquellos puntos donde queremos que nuestros aliados intervengan para echarnos un cable; algo en ocasiones literal, ya que nuestro equipo cuenta con un acróbata capaz de ayudarnos a ganar impulso o a llegar a zonas alejadas gracias a una suerte de tirolina, todo un ninja el bueno de Ndedi. En el modo más sencillo no existe limitación alguna, por eso es recomendable jugar en la dificultad por defecto —o en la más difícil quien quiera un reto mayor— para que la experiencia sea tensa y emocionante.

La paciencia es nuestra mejor aliada y es más inteligente planificar con calma que tener que renunciar a un atraco y volver a la planificación, ¡aunque tampoco hay nada malo en equivocarse! Puede que resulte algo artificial o que haya quien vea cómo se rompe la magia del relato, pero al final tanto la planificación como la ejecución del golpe en sí forman parte de un único puzle: Primero colocaremos algunas piezas, después nos moveremos por el escenario para abrir alguna que otra puerta, colocar un par de meses donde sea menester para que las compuertas de seguridad no bloqueen nuestra ruta de escape medida al milímetro, convenceremos a los robots de seguridad de nuestras nobles intenciones y cuando todo esté en su sitio solo nos quedará coger la vigilada obra de arte y correr como alma que lleva el diablo hacia la furgoneta que nos espera con las puertas abiertas de par en par.

Ayuda que Nomali sea una experta en parkour y que si apretamos el botón adecuado —el izquierdo del mando, la X en un control de Xbox— cojamos impulso tras cada obstáculo. Es normal que al principio reaccionemos in extremis al toparnos con cada elemento que se interpone en nuestra carrera, pero con el tiempo fluiremos por los escenarios con gracilidad y maestría. De hecho, Relooted tiene un sistema de puntuación que invita a que busquemos realizar el atraco perfecto. No es necesario obtener una medalla de oro para continuar la historia, aunque es relativamente sencillo conseguirlo en la segunda mitad del juego, ya que son las misiones que más nos exigen una planificación meticulosa y tener claro el recorrido.

La puntuación final dependerá de haber conseguido extraer las obras de arte, los objetivos de cada misión, pero también aquellos artefactos opcionales que descubramos en la zona, lo que el juego denomina «coleccionables». Además, tendremos que hacerlo en un tiempo determinado y habiendo aprovechado un número concreto de acelerones, dos indicadores que van de la mano ya que conseguir la velocidad punta varias veces suele garantizar que el tiempo total sea menor.

Quizá resulte algo más tediosa la preparación del atraco una vez tenemos claro qué hacer, sobre todo si no recordamos qué decirle a cierto robot para que procese que somos de fiar o si nos topamos con que nuestra planificación ha sido deficiente y no tenemos forma de trazar un recorrido completo realizable. Eso sí, cada esfuerzo dedicado a colocar todo en su sitio para que el plan funcione se ve recompensado cuando salta la alarma y comienza una carrera de menos de un minuto, ya que moverse a toda velocidad por Relooted es realmente satisfactorio.

Nyamakop nos ofrece la posibilidad de confeccionar nuestra experiencia ideal a la hora de jugar Relooted. Habrá quien prefiera ir directo a la acción, otros optarán por empaparse de toda la información sobre los objetivos que debemos saquear, cómo no se tiene en cuenta a aquellas personas que busquen un reto jugable, pero tampoco se olvida a quienes hayan venido aquí solo por descubrir qué historia tienen por contar Nomali y compañía; una que se cocina a fuego lento para dar lugar a un plato sabroso, con un toque de picante gracias al antagonista que irrumpe en el tramo final para aguarles la fiesta.

Sin hacer spoilers, resulta bastante satisfactorio y verosímil que la figura que se opone a este grupo de héroes represente tan bien al imperialismo y sus formas de proceder durante siglos. Desde el principio Nomali tiene dudas porque sobre el papel están robando obras de arte, aunque… ¿podemos hablar de robo si la pieza había sido robada con anterioridad? ¿Quién decide que está en potestad de erigirse como dueño de la creación cultural de otro país? Bueno, quien ostenta el poder, como nos cuentan antes de cada misión al relatar cómo las naciones europeas esquilmaron África. 

Yo todavía no había nacido cuando Mark Dery publicó su ensayo «Black to the Future», siempre citado a la hora de abordar el afrofuturismo. Hasta ahora la mayor parte de los videojuegos —y obras culturales populares— que han creado historias ubicadas en el futuro del continente africano y/o con personas afrodescendientes en el centro han estado creados por autores afroamericanos o afroeuropeos, desde países como Estados Unidos, Reino Unido o Canadá. Es una fantástica noticia que Relooted nos abra la puerta a este relato cuya autoría está directamente ligada a África, permitiendo que quienes abogan por una reparación más que justa puedan hacerlo de forma directa. Juegos como Relooted demuestran que la cultura es una herramienta de empoderamiento esencial, que la construcción de relatos permite explorar identidades y plantear visiones alternativas del futuro, que, en definitiva, jugar es también una forma de soñar.

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Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la universidad de lo de Cifuentes, Juan es una de las voces de NAT Moderada y ha colaborado en medios como BreakFast, Desayuno Continental y Cocinando Fandoms. Observador nato, le encantan los gatos y si algún día ves que te mira intensamente es porque quiere grabar un podcast contigo.