
Está claro que tras el magistral Black, la vida laboral no le ha sonreído especialmente a Stuart Black. Su último bombazo iba a ser Bodycount, desarrollado en Codemasters, y ya sabéis cómo acabó el asunto:
huyendo del estudio,
liándola fuerte con el director Adrian Bolton (que
también acabó por dimitir) y dejando en bragas un juego que terminó siendo una puta mierda. Luego
lo intentó en City Interactive con un shooter bélico llamado Enemy Front, y terminó despedido sin que nadie le dijese los motivos. Black asegura que cuando llegó a Codemasters él quería hacer un sandbox policíaco, y le obligaron a hacer un FPS. Luego en City Interactive él quería darle a Enemy Front un aire de cine bélico de los sesenta, y no de algo tan «reverencial» como Salvar al soldad Ryan, que resultó ser justo lo que perseguía el estudio. El caso es que ahora el amiguete Stu se ha puesto manos a la obra con un nuevo proyecto que quiere producir por su cuenta, alejado de reuniones de consejo y grandes distribuidoras. Y lo que dice, al menos como idea, no suena mal:
Desde un punto de vista personal te empiezas a hacer preguntas: ¿Qué demonios estoy haciendo mal? No se puede tener esta mala suerte siempre, tengo que estar haciendo algo mal. Ahora todo lo que me importa es hacer juegos, solo quiero hacer un juego cojonudo de verdad. Estoy más como freelance que como estudio. Estoy abierto a trabajar con cualquiera, desarrollador o publisher, pero no como ‘empleado’, donde los derechos creativos se van directos al jefe. Estoy haciendo el prototipo de un juego que podría salir potencialmente en Steam. Una aventura de acción en tercera persona sobre supervivencia y creación en un contexto de ciencia ficción hardcore. Planeo tener algo para mostrar hacia Año Nuevo. Y también estoy pendiente de una idea para iPad/iPhone que tienen en Leading Light.
La entrevista completa, muy interesante y con mucho trapo sucio, en
Game Informer.
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Por qué me da la sensación de que quiere subirse al carro de Minecraft, Terraria y demás derivados?
Al final va a ser que el Black salió así de puta casualidad y que trabajar con este hombre debe ser un puto suplicio. No es ni medio normal que este tío acabe mal con todo aquel con quien trabaje. A ver si siendo su propio jefe logra hacer algo decente.
Sólo pensar en cómo habría sido un Bullet pr0n 2 con un nivel de destrucción a lo Bad Company 2 hace que se me salten las lágrimas.
Bueno, Black es un muy buen juego hasta que te secas las manos de sudor preparándote para la siguiente fase y te quedas con caras de gilipollas al ver que te lo acabas de pasar.
Este hombre tampoco es que tenga un crédito del copón.
Salvar al Soldado Ryan, esa oda a lo militar camuflada bajo la crudeza de sus imágenes. Ha calado bien en el mundo del videojuego