La vieja normalidad

El título de gestión en tiempo real Overcrowd: A Commute ‘Em Up se actualiza a su versión definitiva

El juego de estrategia y gestión en tiempo real Overcrowd: A Commute ‘Em Up se ha actualizado a su versión de lanzamiento tras pasar más de un año en fase early access. El título, que se define como «un simulador de gestión táctica» nos anima a diseñar y mantener en funcionamiento la compleja red de metro de la ciudad de Lubdon. A través de la construcción de dioramas, tendremos que crear y mejorar las diferentes estaciones, conectando toda la ciudad. Aquellos que han podido probarlo destacan su sentido del humor y las animadas reacciones de los NPC ante cualquier cambio que afecte a su rutina. 

En Overcrowd no hay modo historia —su diseño es similar al de un sandbox— y el mapa se expande procedimentalmente, consiguiendo que siempre encontremos algo que hacer y nuevos lugares que conectar a la red. La progresión se consigue a través de un árbol de habilidades que nos permitirá desbloquear ciertas tecnologías. Sin embargo, ser capaces de implementar nuevas mejoras en el negocio no nos saldrá gratis, y tendremos que estar atentos a cambios en las leyes y restricciones ambientales. 

Overcrowd es el primer título desarrollado por el estudio londinense SquarePlay Games fundado por el antiguo periodista y experto en salud reconvertido en programador, Alastair y la doctora en genética molecular, convertida en artista, Sarah Testori. El desarrollo de Overcrowd: A Commute ‘Em Up ha llevado cinco años durante los cuales pasó de ser un juego para móviles, a un título mucho más ambicioso pensado para PC. Para celebrar el lanzamiento oficial, los creadores han iniciado una oferta en Steam que estará disponible hasta el 20 de octubre.

Overcrowd: A Commute ‘Em Up ya está disponible para PC.

Redactora

Crítica cultural. Emite el programa Comentario de texto los lunes, miércoles y viernes en Twitch.

  1. KZhar

    Esta mierda parece tan mi rollo que me da más miedo que la heroina.

  2. PetrosP8

    Como echaba de menos el habbo