
Comenzamos la semana con la confirmación por parte de Fellow Traveller de que Penguin Colony no se puede adquirir en Israel por petición expresa de su estudio, Origame Digital. En el foro de Steam del juego la editora respondió a un usuario israelí que preguntó sobre la imposibilidad de adquirir el juego. Desde Fellow Traveller dejan claro que apoyan la decisión y que debido a la falta de otro tipo de sanciones este tipo de acciones sirven como forma de «demostrar solidaridad con Palestina».
En redes, el director de uno de los indies más esperados de esta recta final del año, Naphtali Faulkner, dejó claro que es una medida que todos los estudios deberían hacer:
Puede que pillara por sorpresa a algunos, pero quienes hayan escuchado la entrevista a Naphtali Faulkner del último Podcast Reload o la que publicó Fellow Traveller durante la LudoNarraCon tendrían más que claro la importancia que tiene para Origame Digital posicionarse respecto a ciertos temas.
No comentaré mucho más, ya que nada mejor que jugar a Penguin Colony y descubrirlo todo antes, pero la entrevista que realizó Víctor es una de esas que os recomiendo con más intensidad de lo habitual —la relación de los pingüinos con las poblaciones nativas, la forma de proceder y de entender el mundo del norte global, por qué es más un dungeon crawler que un walking simulator… ¡no os la perdáis!
Penguin Colony se suma así a otros juegos que han optado por posicionarse ante este genocidio —bastante llamativo ya no que se traten de casos excepcionales, sino que incluso llamarlo genocidio sea algo que en muchos espacios aún se niegue—. Esta semana comentamos que House House, un estudio también australiano, había decidido no publicar Big Walk en Xbox debido al boicot a Microsoft planteado como acción colectiva a favor de Palestina.
Otro caso similar fue el de All Will Rise, como comentamos en verano, un juego aún en desarrollo pero que en su momento renunció a una inversión de Microsoft para sumarse al boicot a las empresas cómplices con el genocidio. Todos estos casos demuestran que estos estudios son conscientes de lo que tienen que perder al tomar estas decisiones, pero sobre todo saben cuáles son sus valores y qué es lo que de verdad importa ante tales vulneraciones de los derechos humanos.
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