Hay que acer el tenis, no se aces solo
Análisis de Mario Tennis Aces
Camelot engatusa con un modo Aventura que se queda algo limitado y que desemboca inevitablemente, y con bastante buen gusto, en el multijugador.
Camelot engatusa con un modo Aventura que se queda algo limitado y que desemboca inevitablemente, y con bastante buen gusto, en el multijugador.
Monotonía y graves restricciones a la creatividad en un juego que tenía los mimbres para dominar la Tierra con su rugido y ha acabado siendo un sapo decepcionante.
Un buen arcade de puzzles con posibilidades para el multijugador pero demasiado centrado en contar historia sin demasiado interés.
Un juego de dos cabezas que a veces discuten entre sí pero cuyo vínculo físico y emocional es más sólido que sus posibles desavenencias puntuales.
Un fangame de Touhou Project que consigue destacar gracias a un par de ideas novedosas que lo distinguen de otros shmups.
La promesa de destruir la cordura del jugador con un horror inolvidable ha quedado rebajada a un monótono paseo por un museo de cera voluntarioso pero vulgar.
De la mezcla casi imposible entre exploración en un mundo abierto y pinball nace uno de los metroidvanias más refrescantes de los últimos tiempos.
Quantic Dream da voz a las minorías en uno de los juegos más interesantes del año.
Digital Sun crea una estimulante y encantadora mezcla entre gestión de tienda y roguelike de espadazos en el que todas las piezas se retroalimentan.
Choice Provisions propone una secuela menos evidente de lo que parece, que apuesta por la variedad y la densidad pero sobre todo por la repetición.