Análisis de Call of Duty: Black Ops
El percal entre Infinity Ward y Activision sirvió como rito de invocación para el gran espíritu simiesco, pero también colocó una lupa incómoda y enorme sobre Treyarch, los suplentes con mucho que aprender y demostrar; su Call of Duty: Black Ops pasaba de ser un juego de transición, un entremés para matar el gusanillo antes del plato principal que merecía ser Modern Warfare 3, a convertirse en el nuevo referente.