Satan try to stop me
Análisis de Diablo III para consolas
La mejor adaptación a consola posible del matademonios de Blizzard hace evidentes ciertos puntos flacos de base, y aun así se sabe hacer más divertido que la mayoría.
La mejor adaptación a consola posible del matademonios de Blizzard hace evidentes ciertos puntos flacos de base, y aun así se sabe hacer más divertido que la mayoría.
Konami insufla vida a su serie de fútbol con un nuevo motor gráfico, aunque se le notan las intenciones de juego de transición.
Bohemia Interactive nos propone un campo de batalla por momentos demasiado real.
Por su forma de explotar una personalidad desbordante, pero también por su obsesión con algunas ideas que no siempre se entienden, Puppeteer es más japonés de lo que parece.
The Chinese Room prefiere jugárselo todo a una carta, la de contar una historia gota a gota, a su manera, y dejar que sea su creación en lo narrativo y lo estético la que nos haga encogernos en el asiento.
«Es mejor dominar dos movimientos que conocer 20.000», te dicen en uno de los tips que aparecen en las pantallas de carga de Divekick.
Una promesa por fin cumplida; un primer paso lo suficientemente firme como para empezar a moverse en la dirección correcta.
Otros se conforman con la borrachera de poder; en Volition no se conforman con nada por debajo del nivel fiestas del pueblo de tu primo.
Es la medianoche del 7 de junio de 1995 y Kaitlin Greenbriar vuelve a su ciudad natal en Boon County, Oregon, tras viajar unos meses por Europa.
El amigo Goichi vuelve a reivindicarse con un juego que desde luego lleva su sello, aunque sacrifica un poco de esa capacidad de sorprender para ganar en diseño.