TOEM 2

Something We Made / Something We Made y popagenda
PC, PlayStation 5 y Nintendo Switch
29 de septiembre de 2026

TOEM es uno de esos grandes indies de la década, «una de las experiencias más agradables y trabajadas de este 2021» en palabras de Marta Trivi. Toem también es un fenómeno meteorológico increíble, el motivo que nos lleva a emprender la aventura que propuso Something We Made hace un lustro y lo que muchos hemos podido disfrutar a lo largo de los años. Reconozco que cuando se anunció la secuela, poco después de que pudiera jugar al original de hecho, arqueé una ceja al no ser capaz de vislumbrar qué más quedaba por contar. Por suerte el estudio sueco sí que tenía claro por qué merecía la pena volver a despedirnos de nuestra abuelita, cámara en mano, y salir a ver mundo.

El inicio es un eco del original. Despertamos en nuestro cuarto y junto a nuestra abuela vemos en la tele cómo se aproxima el momento de contemplar un fenómeno conocido como Toem, algo que nuestra yaya define como «una experiencia sobrecogedora». Tras explicarnos cómo utilizar la cámara de fotos y descubrir cómo equiparnos distintas partes de nuestra vestimenta, podremos resolver las primeras misiones a la puerta de nuestro hogar, un tutorial sencillo, útil e intuitivo que contiene todo lo que podremos ver a lo largo de las siguientes horas: situaciones graciosas, criaturas majísimas, una dosis de exploración y la satisfacción que genera descubrir esa instantánea oculta que espera ser encontrada mientras oteamos el mundo a través del objetivo. 

La cámara de TOEM 2 cuenta con una serie de novedades en forma de herramientas que otorgan a cada ciudad una mecánica concreta. El esquema es sencillo: llegamos a una nueva ubicación, conocemos a un personaje con un problema que atravesará todo el capítulo, nos entregará un utensilio que servirá para superar ciertos obstáculos a lo largo del nivel y una vez todo esté solucionado pondremos rumbo a otra ciudad. Estas herramientas nos servirán para podar, echarle un cable a un fontanero y posibilitar que un aprendiz de constructor demuestre su valía.

Es un añadido mecánico que enriquece la partida, tanto como lo hacen los distintos encargos que tendremos que cumplir hasta conseguir los suficientes sellos como para garantizar un pasaje al siguiente destino. TOEM 2 está diseñado de tal forma que si recorremos cada nivel guiados por nuestra curiosidad, fotografiando todo aquello que llame nuestra atención, sea muy poco probable que necesitemos peinar la zona, lista de tareas en mano, porque nos falten misiones para marcharnos cuando nos lo pida el cuerpo. Resulta muy orgánico resolver los entuertos que afloran por el camino, tanto como aprovechar cada ocasión para inmortalizar a las decenas de animales no antropomórficos que pueblan el juego.

En general los puzzles que encontramos a lo largo del juego son bastante sencillos, tanto los que se resuelven en el momento como los que están diseminados por todo el nivel. Lo único que puede ser algo complicado son algunas zonas de plataformeo, sí, has leído bien; no es TOEM 2 un juego difícil, ni busca serlo, pero mucho ojo con querer atravesar la ciudad a toda velocidad si vamos café en mano y queremos que llegue a su destinatario sin derramarse. Tanto los saltos como la exploración de los rincones de las distintas localizaciones resultan de lo más agradable gracias a una buena posición de la otra cámara, la que muestra esta especie de dioramas que recorremos desde lo alto, hasta que activamos la que portamos y pasamos a la primera persona, y a una mejoría gráfica que ha permitido que Something We Made plantee escenarios más vivos y detallados, pero a la vez más legibles.

TOEM 2 se publica completamente traducido al castellano; los créditos relacionados con la localización a distintos idiomas superan con creces los del equipo de desarrollo. Se agradece porque pese a la ausencia de voces es más que probable que acabemos escuchando distintas voces al leer a ciertos personajes, tanto a los recurrentes como a alguno que otro que tiene tanta personalidad por cómo luce y lo que dice que como poco logrará hacernos esbozar una sonrisa.

Tiene un sentido del humor que resuena con el TOEM original y encaja de lujo con su ambientación fantástica, donde convive un arquero legendario que por supuesto acabará acertando en una tentadora manzana, un experto en olores con una pituitaria refinada o un inmenso trol que adora ver cabras. Zonas agrícolas, alcantarillas y acuarios, bosques mágicos, mazmorras con tesoros… muchas oportunidades, en definitiva, de llenar nuestro álbum de fotos para el recuerdo mientras nos dirigimos a contemplar un fenómeno que, una vez más, nos dejará satisfechos tanto por su belleza como por cómo todo lo vivido hasta ese momento se vuelve más importante ahora que esta nueva etapa ha llegado a su fin.

Es curioso porque aunque hayan pasado cinco años desde su lanzamiento no fue hasta hace dos cuando jugué a TOEM y, pese a la cercanía, al disfrutar de la secuela hubiera jurado que ambos lucían exactamente iguales. Nada más lejos de la realidad, la verdad sea dicha; mientras me encaminaba al final de esta aventura, un poco más larga que la anterior —4 ó 5 horas frente a las 3 del primero—, Something We Made celebró el quinto aniversario de su juego con un vídeo y una rebaja temporal. Fue impactante observar cómo luce en realidad TOEM y, sobre todo, cómo han conseguido que TOEM 2 sea a la vez fiel al estilo del primero y muchísimo más legible, dinámico y bonito.

Supongo que nos pasa lo mismo con nuestros seres queridos, cuya imagen mental actualizamos con frecuencia y no es hasta que no nos ponemos frente a una instantánea de hace varios años cuando nos damos cuenta de los efectos que ha tenido el tiempo. Por suerte la esencia se mantiene, de la misma forma que TOEM 2 ha logrado replicar la fórmula del primero sin perder un ápice de corazón por el camino.   

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Usuario

Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la universidad de lo de Cifuentes, Juan es una de las voces de NAT Moderada y ha colaborado en medios como BreakFast, Desayuno Continental y Cocinando Fandoms. Observador nato, le encantan los gatos y si algún día ves que te mira intensamente es porque quiere grabar un podcast contigo.