Un análisis de Dosa Divas

Cocinado con amor y a fuego lento

Outerloop Games explora temas clásicos, como las relaciones intrafamiliares, y modernos, como la negación de la importancia de la gastronomía, a través del viaje de dos hermanas y su robot divino.

En 2025 el máximo responsable de la cadena de supermercados más famosa de España declaró que de aquí a un cuarto de siglo «no habrá cocinas». Una sentencia muy conveniente para quien se dedica a vender platos preparados que, irónicamente, están etiquetados como caseros, ya que es un adjetivo asociado a una serie de puntos a favor como el sabor o el mimo durante la preparación. Este señor desea que su mal augurio se convierta en una profecía, un futuro para el que ciertos engranajes del sistema colaboran y colaborarán para seguir poniendo en el centro la productividad laboral por encima de todo, pero nos haríamos un flaco favor como especie si renunciamos a cocinar, una actividad esencial para construir la memoria colectiva, para vehicular una parte esencial de cada cultura, una herramienta de autonomía fundamental y una de las formas de celebración y unión más humanas.

Si Amani y Samara, las protagonistas de Dosa Divas, se toparan con alguien con esta limitada y limitante forma de ver el mundo seguro que tendrían algo más que palabras o, mejor aún, le demostrarían con un buen plato por qué no hay mejor muestra de cariño que cocinarle algo a alguien. En el juego de Outerloop Games estas dos hermanas recorren la región en la que crecieron junto a Goddess, una mecha divina que pelea y cocina a su lado. Se trata de un viaje con muchas capas, por lo que conviene abordarlo poco a poco, como si de un buen menú se tratara, ¡no nos empachemos con los entrantes!

Dosa Divas es un RPG narrativo con un sistema de combate por turnos. Viajaremos con esta dupla de hermanas, quienes heredaran en su día el restaurante familiar y tras un incidente vieran sus caminos separados. Diez años después Amani regresa a casa, por un motivo de peso, con la intención de sentarse a la mesa de nuevo con sus padres… y con su otra hermana. Lina no solo es la hermana pequeña de Samara y Amani, sino que es la antagonista de esta historia, la empresaria que tras dominar la región ha prohibido que la gente pierda el tiempo cocinando. En su lugar ofrece unos productos con el suficiente valor energético como para seguir siendo productivos, unos preparados que, por lo que sea, mantienen a la población dócil ante la tiranía de Lina y sus matones corporativos.

Nos tocará derrocar el imperio de comida rápida de nuestra hermana y permitir así que las comunidades que visitamos logren reconectar con sus tradiciones, que vuelvan a recordar el valor que reside en los ingredientes naturales y en no prestar todo su tiempo y energía a los intereses del capital. Poco a poco, entre las Dosa Divas y su mecha espiritual —un robot bípedo que cuando corre lo hace con la pose conocida como Naruto run, una de las referencias al anime que encontraremos en el juego— elaboraremos un recetario lleno de olores, texturas y sabores capaces de estrechar lazos entre seres queridos, sanar heridas profundas y compartir momentos antes de que sea demasiado tarde.

Estas elaboraciones no solo servirán para cumplir objetivos del juego, ya que muchos ciudadanos realizarán pedidos que podremos satisfacer, sino también se convertirán en objetos que podremos utilizar durante el combate para recuperar vida o poder espiritual, además de ganar bonificaciones o eliminar efectos de estado. Porque en Dosa Divas no solo exploraremos los distintos escenarios para hablar con los ciudadanos, también lo haremos para enfrentarnos a estos matones con traje en unos combates por turnos bastante entretenidos. Nuestro equipo está formado por el trío ya mencionado, siendo Goddess un tanque con mucha salud base, Samara una luchadora más ducha en los ataques físicos y Amani una experta en los ataques espirituales; con cada subida de nivel podemos intentar equilibrar sus estadísticas o potenciar aquellas en las que brillan. 

Una vez empieza el combate nos toca elegir entre recurrir a un objeto, optar por un ataque físico, recurrir a una habilidad que consuma poder espiritual o, si el indicador ya se ha llenado, ejecutar una ultimate; tanto estos ataques definitivos como las habilidades se desbloquean en función de nuestro progreso en el juego, ya sea por el prestigio en cada ciudad al completar pedidos o al adquirir la habilidad directamente en la tienda. Cada ataque ofrece la posibilidad de ser extendido si pulsamos el botón en el momento adecuado, con una ventana de oportunidad bastante más generosa que la que ofrece el bloqueo cuando nos toque defendernos de la ofensiva rival.

En muchos combates de la parte inicial de Dosa Divas podremos sobrevivir pese a fallar a la hora de bloquear ataques, pero más nos vale pillar el timing adecuado para reducir el daño si queremos superar ciertos enfrentamientos. Aquí no podremos hacer poderosos parries como en Clair Obscur: Expedition 33, pero bloquear ataques nos servirá para rellenar un potenciador muy útil y, sobre todo, para no recibir daños tan elevados que nos dejen tiritando.

Todavía restan un par de ingredientes para acabar de preparar este guiso, empecemos por cómo funcionan las habilidades antes de entrar en el territorio de los sabores. Si bien Goddess lucha con sus extremidades robóticas, Amani con dos espátulas en forma de nunchaku y Samara con un wok enorme, una vez consigamos todas su habilidades las tres tendrán una serie de ataques similares en lo formal. Algunos ataques consisten simplemente en golpear al enemigo, por lo que solo tenemos que pulsar el botón indicado llegado el momento para aumentar el daño ejercido. Otros permiten la acumulación de energía al mantener dicho botón durante el tiempo requerido, lo justo para que el orbe de energía aumente sin llegar a reducirse de nuevo; no hará de patata caliente si no soltamos a tiempo. Hay dos tipos de ataques más: uno requiere que pulsemos el botón muy rápido y el otro que lo hagamos tras impactar al enemigo, en una suerte de toma y daca cada vez más frenético. A estas habilidades ofensivas hay que sumar, por citar algunos ejemplos, la capacidad de Goddess de proteger a las hermanas o la de Amani de resucitar a otra compañera caída en combate.

Ahora sí, llega el turno de uno de los ingredientes estrella de Dosa Divas: los sabores. Igual que la tabla de tipos en Pokémon, en el juego de Outerloop Games tenemos que tener en cuenta qué sabor es más eficaz contra nuestros enemigos. En la mayoría de las ocasiones no lo sabremos hasta que les golpeemos con un ataque asociado a ese sabor, pero una vez lo tengamos claro lo ideal es darle lo que busca para que terminen saciados, un estado que hace que reciban más daño y que durante un par de turnos no puedan atacarnos. Estos perfiles de sabores son los mismos que encontramos en los ingredientes con los que tenemos que preparar los platos fuera del combate: salado, dulce, ácido, sabroso y picante. Cada uno está representado por un icono con un color distintivo, por lo que no tiene pérdida. De esta manera la forma de encarar los combates pasa por tener al trío protagonista buscando satisfacer los antojos de sabor de los enemigos, mientras ellos intentan debilitarnos a base de sucesivos golpes que quitan bastante vida —en ningún momento Dosa Divas se vuelve un paseo por el campo en el que farmear nivel contra masillas sea pan comido— y que pueden otorgarnos problemas de estado que dejen a Samara, Amani y/o Goddess confundidas, aterradas o silenciadas.

Puede parecer muy complejo, pero con el mando en las manos resulta tan sencillo como entretenido. Pese a que no conviene relajarse, superar la mayoría de los combates es sencillo y los únicos que supondrán un problema serio y nos llevarán a rozar, o abrazar incluso, el game over serán los enfrentamientos contra los jefes finales. Estos combates están aún más relacionados con lo que quiere contar Dosa Divas; cada lucha contra otro personaje principal tiene mucho trasfondo y una conversación presente tanto durante el combate como después, cuando descubriremos poco a poco qué pasó entre nuestras protagonistas y el resto del elenco. Es fácil distinguir a estos personajes porque también van montados en un colorido robot. Este tipo de enemigo será el único que realizará algún ataque que no podremos bloquear y que planteará alguna condición para la victoria como, por poner un ejemplo, lograr que las tres partes del mecha estén saciadas al mismo tiempo.

Combatir es solo uno de los platos principales de Dosa Divas, ya que tiene el mismo protagonismo incluso más la preparación de platos. En todo momento, salvo dentro de una pelea o una conversación, podremos acceder al reino espiritual donde Goddess y las hermanas preparan los platos de un recetario que no deja de crecer con propuestas suculentas con una pinta tal que dan ganas de morder la pantalla. La forma de cocinar cada plato parte de elegir los ingredientes, los cuales podremos conseguir recolectándolos por los escenarios, comprándoselos al mercader Kabi o como recompensa tras vencer a los enemigos; una vez la mise en place esté lista, cuando tengamos los ingredientes necesarios para cumplir la receta —a veces será un elemento concreto y otras cualquiera que tenga ese sabor o pertenezca a esa categoría, como podría ser verdura o pescado, por poner un ejemplo— solo tendremos que hacer un par de microjuegos sencillos: a base de pulsar en el momento adecuado, pulsar muchas veces cuando toca o mantener y soltar antes de que sea tarde podremos cortar la comida, verter la mezcla, remover la cazuela o recurrir a una suerte de rezo hacia la propia comida que acabamos de preparar.

Del éxito que tengamos dependerá el número de platos que resulten, pero nada más. Es algo que no tarda en aprender Amani, la hermana mayor que acostumbraba a ser demasiado exigente con el resto. Es una de las formas de subrayar que la cocina debe alejarse de la perfección si esto solo sirve para generar tensiones y malos sabores de boca, por irónico que resulte. En Dosa Divas cocinaremos con calma y con amor, con la única meta de que los estómagos de nuestros comensales recuerden lo que es un festivales de sabores y la felicidad que esto produce.

Hay bastante más chicha en lo que relata Dosa Divas, sobre todo en lo que tiene que ver con la familia de las protagonistas, los errores heredados y cómo se elabora un caldo de cultivo idóneo para que una —incluso varias— muchacha repleta de ilusión y buenas intenciones se convierta en una despiadada villana. Habrá quien encuentre la duración del juego ideal, pero tampoco debería sorprender que haya más de un comensal a quien se le estomague la segunda mitad del juego, una parte del juego en la que regresaremos a los mismos escenarios que en la primera vuelta. No obstante, lo haremos con nuevas habilidades y los combates serán más exigentes, por lo que esta sensación se matiza lo suficiente como para que el resultado final sea satisfactorio.

Outerloop Games ha logrado desarrollar otro juego vibrante, una obra repleta de color, sensaciones vibrantes y mucha vida. Dosa Divas es un canto a la importancia de compartir, conectar con lo que nos rodea y quienes lo hacen, de lo comunitario, de la memoria colectiva y de la gastronomía como ente cultural frente a quienes lo intentan reducir a poco menos que fichar para seguir produciendo sin cesar. Es esencial que tengamos tiempo para no ser productivos, que podamos aburrirnos, que pongamos en valor toda actividad antisistema que sea concebida como tal porque no sirva para los engranajes habituales que hacen que esta rueda no deje de girar.  Pocas gastronomías tienen la suerte de gozar de una representación tan soberbia, tanto en variedad de platos como por tener una narrativa potente como ingrediente principal, como la de países como India, Pakistán y Bangladesh, ya sea con Venba hace unos años o con este Dosa Divas. Deberían incluir un mensaje al principio para que nadie lo juegue con el estómago vacío porque menuda pinta tiene todo lo que cocina esta gente.

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Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la universidad de lo de Cifuentes, Juan es una de las voces de NAT Moderada y ha colaborado en medios como BreakFast, Desayuno Continental y Cocinando Fandoms. Observador nato, le encantan los gatos y si algún día ves que te mira intensamente es porque quiere grabar un podcast contigo.