
Como muchos de nuestros lectores sabrán, por aquello de que ser internetero deriva en el 89'7889% de los casos en recibir por activa o por pasiva noticias de este tipo, ayer entró en vigor la nueva Ley de Propiedad Intelectual (LPI). Como actualmente el 91'123456% de la blogosfera habla de esto o copia y pega tutoriales de Ubuntu (el resto se dedican a comerse las pollas unos a otros imitando a Jimenez Losantos en Red Liberal), en Anait no queríamos ser menos y vamos a contribuir a la causa con una pequeña introducción a la mierda esta, y a explicar por qué media Internecs echa espumarajos por la boca con el asunto.
Introducción a eso del canon y a la Propiedad Intelectual
La ley de propiedad intelectual que se aplicaba hasta ahora fue formulada en 1992 y modificada en 1996, y establecía un canon sobre los dispositivos grabables, como las cassettes, o posteriormente, CDs y DVDs vírgenes. Este canon se establecía como compensación para los autores, y con él se pretendía equilibrar el derecho a la copia privada, por el cual los usuarios pueden copiar las obras que adquieren, con el derecho de los autores a cobrar por las mismas. Esto con las cassettes tenía todo el sentido del mundo, ya que las cassettes sólo servían para copiar música. Con el CD y el DVD empezó la controversia, ya que estos dispositivos de almacenamiento no sólo sirven para grabar música, sino que también pueden usarse para almacenar datos personales, fotos o pr0n amateur. Y sin embargo el canon se sigue pagando a rajatabla, copies lo que copies en tus CDs.
Los derechos de autor y la propiedad intelectual son la base de todo esto, y aunque con estos temas se suelen confundir las cosas, y es gracias a la manipulación de estos conceptos por lo que nos la meten doblada con leyes de esta índole, los derechos de autor y la propiedad intelectual son algo deseable; los autores tienen una serie de derechos sobre sus obras y así debe seguir siendo. Otra cosa muy distinta es la prostitución de estos derechos por parte de las industrias y las entidades de gestión que se lucran con ello, y las consecuentes inconsistencias que se establecen sobre estos derechos. Como la duración exagerada del tiempo de explotación de una obra, o que estos derechos de explotación sobre las obras se puedan heredar, vender y comprar como si fuesen las joyas de bodas de la abuela. Porque una cosa es que la ley defienda a un autor y le otorgue una serie de derechos sobre sus obras, lo cual está muy bien y es lo deseable, y otra cosa es que la ley facilite la mercantilización masiva y exagerada de la propiedad intelectual, que no sólo es una degeneración de lo anterior, sino que lleva en muchos casos al extremo contrario: a los autores agarrados por las pelotas por ciertas empresas que les han "comprado sus derechos".
Mi opinión es que el modelo de propiedad intelectual es terriblemente antiguo y vetusto, es casi troglodita. En los años cincuenta podía tener sentido, pero hoy en día no lo tiene, por mucho que se le intenten poner parches sobre los mismos conceptos. Esta ley de propiedad intelectual favorece en primer lugar a las empresas, no a los artistas.
Realmente, el debate sobre la propiedad intelectual es algo bastante complejo, pero creo que es evidente que si cada vez más artistas reparten gratis su música por internet es porque les interesa más que dejarse agarrar por las pelotas por alguna discográfica. Los que se tiran de los pelos, los que más apocalípticos se ponen, son los intermediarios, y eso es bastante significativo. Internet es lo mejor que le ha pasado a la cultura desde la imprenta, por mucho que los proxenetas de la cultura se empeñen en seguir chupando del bote y los políticos les apoyen, sea por estupidez supina o por interés. De momento hay artistas que se empiezan a dar cuenta del potencial de internet, y cada vez serán más. La cosa caerá por su propio peso.
Y llegamos al asunto que nos interesa: el P2P. Hasta ahora con el P2P el concepto de ánimo de lucro era respetado a rajatabla, por lo que las redes de pares eran algo perfectamente legal, pero ojo, sólo con el material audiovisual. El software, incluidos los videojuegos, es otra cosa distinta, como también es distinto la copia de seguridad que la copia privada. Por eso se cerraron en su día Napster o AudioGalaxy, o se han estado cerrando páginas de enlaces e2k: porque había empresas o particulares detrás que se lucraban con el asunto. Cosa que no pasa, por ejemplo, con la mula o el bittorrent. El ánimo de lucro es la clave. O mejor dicho, lo era.
Novedades de la LPI
La nueva LPI amplía el canon sobre dispositivos que no se contemplaban en la anterior, tales como teléfonos móviles con reproductores MP3, reproductores MP3 propiamente dichos o discos duros portátiles. Al margen de que estos cachibaches no tengan por qué usarse para almacenar contenido protegido por derechos de autor, como ya pasaba con CDs y DVDs vírgenes, si sólo se tratase de eso no habría por qué poner el grito en el cielo, ya que la nueva LPI sería una actualización de la anterior a los nuevos tiempos que corren.
Sin embargo, el asunto más peliagudo con la nueva ley es que ahora el P2P se considera emisión pública, y por tanto, queda fuera del concepto de copia privada. Las copias privadas pasan a ser exclusivamente las copias físicas, y por tanto el P2P queda en una especie de limbo legal, ya que por una parte pasaría a ser ilegal, pero por la otra hay una ley que garantiza la confidencialidad de las comunicaciones que choca frontalmente con cualquier posibilidad de realizar cazas de brujas contra los usuarios de estos sistemas. También está en la ley el tema de los DRM, que choca frontalmente con el derecho a copia privada.
Realmente yo no me preocuparía demasiado, porque como hemos dicho, todas estas cosas no son más que puertas al campo. Pero no está de más saber que la ley ahora es distinta.
Lo triste del asunto.
Hasta aquí todo es relativamente normal, dentro de lo que cabe. Es jodido tener que pagar un canon para grabar tus fotos en un DVD, sí, pero personalmente tampoco me parece tan doloroso. Lo más sangrante de todo es cómo se reparte el canon. Como todos sabréis, el canon se lo llevan las entidades de gestión. El canon no es un impuesto que vaya a parar al Ministerio de Cultura, los derechos de los autores no los gestionan los poderes públicos, sino entidades privadas como la SGAE. El canon es por tanto, una especie de impuesto privatizado. Y eso es de por sí algo muy, muy chungo.

Pero más chungo es todavía si nos metemos a ver cómo el reparto del canon. Al margen de que los carismáticos miembros de la famosa sociedad no pierdan ocasión para pasear la cesta, aunque se trate de bodas o festivales benéficos, ¿cómo reparten luego la pasta entre sus asociados? ¿Cómo saben a quién tienen que dar cuánto? O directamente, si yo me copio música de los Artic Monkeys, ¿qué coño tiene que cobrar una empresa de autores española? Hay unas cuantas cosas que huelen a heces fecales en este asunto, y desgraciadamente están todas reconcentradas en torno a lo mismo: la SGAE.
Lo primero que chirría es el funcionamiento macarra y camorrista de la entidad. Es asquerosa la manía de demandar a todo aquel que se dedica a levantarle la voz, sea a base de "injurias" en tono jocoso, como la Frikipedia, sea a base de informar objetivamente acerca de sus actividades, como ha pasado recientemente con el diario Público. Pero sobre todo, es realmente escandalosa la falta de democracia interna de la entidad, donde sólo tienen voto los autores con ingresos más gordos, con las evidentes consecuencias que esto puede tener en las políticas que ha de llevar la gestión de los derechos de sus asociados.
También apestan bastante las cifras de recaudación de la entidad, que crecen año a año. Evidentemente, cuanto mayor ha sido la extensión de la tecnología en los hogares, más grabadoras, CDs y DVDs se han vendido, más canon se ha pagado y más dinero se han llevado. Que bueno, de por sí es algo de cajón pero no deja de emanar un olor nauseabundo, aparte de dejar en evidencia los discursos apocalípticos en torno a la mal llamada piratería y el daño que hace. Y sobre todo apesta por el hecho de que, supuestamente, la recaudación que realizan estas gestiones es sin ánimo de lucro. "Lo hacen por los autores". Pero luego la realidad es muy distinta, ya que hay comisiones para los recaudadores o unas cantidades salvajes de dinero sin repartir, así como prácticas un tanto asquerosas, como intentar sacar de en medio a los representantes de los artistas para monopolizar ellos esas prácticas.

Por mucho que el último pelele de la canción del verano o el soplapollas de Alejandro Sanz nos vengan lloriqueando, es difícil que se les tome en serio. Hay que ser un hijo de la gran puta para quejarte de la "piratería" teniendo una mansión y una millonada en el banco, pero sobre todo es vomitivo el discurso del daño que hace a la música. Lo que hace daño a la música son las putas discográficas y su modus operandi. Lo que hace daño a la música es que King África haya sacado varios discos y que gente que haya estudiado en el conservatorio se tenga que comer los mocos. Si alguien mata a la cultura, es el modelo de radiofórmulas y el considerar la música exclusivamente como un producto más, como si de un Fairy Ultra cualquiera se tratase. Creo que es bastante clarividente el hecho de que la SGAE se abandere como la defensora de los autores y de la cultura, y que el lugar donde más se vea su logo sea en la publicidad de los politonos para los móviles. Simplemente basta con echar un ojo a la carrera musical de Teddy Bautista, presidente ejecutivo de la SGAE (cuyos logros musicales son retocar la música de Jesucristo Superstar y follarse de mala manera el cadáver de Vivaldi) para darse cuenta de la farsa que supone todo esto: un tinglado que prioriza el que artistuchos de pacotilla que llevan años sin pegar palo al agua, se dediquen a chupar del bote indefinidamente.
Nos queda la esperanza de que algún día, a algún juez le dé por investigar de arriba a abajo y saque a la luz toda esa mierda que, por el olor que desprende, debe de ser de proporciones bíblicas.
El panorama es relativamente negro. La ley está ya ahí desde ayer, y como podemos ver, es bastante peor que la anterior. Tal como funciona este país o la comunidad Europa, donde cala más el discurso de estos lobbies que los intereses reales de la sociedad o una política cultural efectiva, que anteponga los intereses de artistas y público a los de los intermediarios. Porque ésa es otra: el nivel de analfabetismo digital de nuestros políticos es realmente preocupante, y anteponer los favores a estos lobbies pseudomafiosos al desarrollo es asqueroso. La SGAE podrá ser todo lo que queramos, pero sigue siendo una sociedad privada con sus intereses. No nos olvidemos de eso: por mucho que la SGAE haga, quien se lo permite, son los políticos. El canon no es el mejor de los inventos, pero tampoco es tan nefasto, ya que como pagamos por adelantado, es lo que nos da vía libre para copiar y descargar. Lo verdaderamente preocupante es que lo gestione esa gentuza en vez de el Ministerio de Cultura. Eso es lo peor de todo: se trata de un impuesto privatizado, y que las empresas privadas que los gestionan, lo hacen de un modo muy, pero que muy dudoso.
Creative Commons FTW
De momento la mejor manera de combatir esta clase de injusticias es escuchar música con licencias Creative Commons. Los autores que voluntariamente ceden los derechos a los consumidores son los que merecen más respeto que nadie, no sólo por el hecho de tener los pies en la tierra y saber lo que les conviene, así como no intentar criminalizar a sus seguidores, sino porque además, nos ofrecen una alternativa para manterse al margen de las nauseabundas prácticas de la SGAE. Empieza a haber unas cuantas sentencias que eximen de pago a la entidad por el hecho de usar música libre, con lo cual, dentro de la legalidad más absoluta, es la mejor solución para mantener la distancia de seguridad con esta gente.
Ahí tenemos Jamendo o Magnatune con una cantidad bestial de archivos listos para descargar legalmente. Y por supuesto también está 8 bit peoples, el referente absoulto del chipmusic internacional, con unos cuantos discazos que le sacan el jugo de forma deliciosa a los Spectrums, Commodores y Nintendos. Porque no todo iba a a ser off-topic.
Y los videojuegos, ¿qué?
Los videojuegos son software, no contenido cultural. Por lo tanto, como ya hemos dicho antes, no es lo mismo descargar juegos que música o películas. Ahora bien, ¿debería ser lo mismo? Al margen del discurso los juegos son un arte y tal, yo creo que sí. No debería ser lo mismo bajarse un juego que un software que vale varios miles de euros. Creo que, salvando las diferencias, los juegos tienen más en común con música o cine que con el software convencional, puesto que en los tres casos son contenidos culturales.
Pero por otra parte, tampoco se puede comparar el cine y los videojuegos con la música. Salvo los éxitos supermasivos, los músicos ganan principalmente dinero con los conciertos. El estado natural de la música es el directo, y si la industria discográfica se va al carajo, la música seguirá tan viva como siempre. Pero con el cine y los videojuegos no sucede así, la industria lo es todo, y sin industria no se pueden concebir ni el cine ni los videojuegos.
Eso sí, el discurso apocalíptico de la piratería, y las falacias de que una descarga es igual a una copia no vendida, siguen siendo igual de chorras en cualquiera de los tres casos. Piratear por norma está feo, si quieres jugar gratis hay muchas posibilidades para ello (desde juegos freeware o flash hasta Deus Ex <3). Pero vamos, luego los juegos más pirateados (er Pró) son también los más vendidos, y mucha gente descarga juegos que luego no tendría posibilidad de comprar. Y con casos en que los juegos no hay manera de encontrarlos por las tiendas, o directamente no nos los traen a Europa, pues obviamente, bajárselos es una opción perfectamente respetable. Y no digamos ya con el tema de las roms o los juegos antiguos.
Sea como sea, que esto de piratería y videojuegos da para otra feature, recordad: bajarse juegos no es lo mismo que bajarse música.

Taim Meich, Usuario
Shinomune, Usuario
Frai, Usuario
Radical Ed, Usuario
Sigfrido_el_Velloso, Usuario
Radical Ed, Usuario
Nklcete, Usuario
Deus Ex Machina, Usuario
efebei, Usuario
Neuromante, Usuario
Ikael, Usuario
robkiller, Usuario
Deus Ex Machina, Usuario
inkoherence, Usuario
P@yasu, Usuario
Whoracle, Usuario
Rivheh, Usuario
nintendoking, Usuario
Harko, Usuario
lirash, Usuario
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