
Un reciente artículo de 4Gamer, publicado por error hace unas horas, ha puesto fecha al nuevo mando de Valve, el famoso Steam Controller: aparentemente estará disponible a partir del 4 mayo.
Aunque el artículo fue retirado rápidamente (y no es accesible, a pesar de que algunos buscadores llegaron a indexarlo y archivarlo), el tiempo que estuvo publicado fue suficiente para quedarnos con la fecha, que sonaría menos convincente de no ser porque no es la primera filtración que vemos del Steam Controller. TechyTalk, un pequeño canal de YouTube dedicado a las reviews de hardware, publicó por error el vídeo en el que examinaba el nuevo mando de Valve, y de hecho de ahí también pudimos sacar otro dato clave: los 99 dólares que costará, según la reseña.
Por supuesto, el vídeo fue retirado en pocos minutos pero internet va a otra velocidad; si os da curiosidad, lo tenéis aquí abajo.
¿En qué queda, con esto, el resto del hardware de Valve? En mi cabeza, este nuevo mando saldría a la vez que la Steam Machine, ese PC de salón que anunciaron a finales de 2025. Sin embargo, la realidad de abril, casi mayo, de 2026, es muy distinta a la de noviembre de 2025; al mismo tiempo, es también muy distinta a la de febrero o marzo, con esa RAM y esos componentes con precios disparados por mil y un motivos. En su momento, se habló de que la familia de la Steam Deck —el gran acierto en hardware de Valve, y una de las mejores máquinas que han salido en las últimas décadas— se ampliaría «a principios de 2026», pero los meses han ido pasando y la realidad es que ahora no podemos comprar ni Steam Deck.
Es más o menos evidente que el cacharreo se le ha atragantado a Valve, y que la dificultad para poner precio a sus máquinas está poniéndoles, seguramente, las cosas más difíciles de lo que parecía cuando, a mediados de 2025, planificaban el anuncio en sociedad de sus nuevos cacharros. En paralelo, cuanto más tiempo pasa más dudas surgen sobre el rendimiento de una máquina que, sin dejar de ser un PC, prometía seis veces la potencia de una Deck; tengo la sensación de que esa promesa se ha ido enfriando un poco, en paralelo al convencimiento común de que va a ser más cara de lo que esperábamos. Hemos visto ya alguna propuesta de PC de salón con «certificación» de Steam Machine (no solo Valve puede fabricarlas; si cumplen ciertos estándares, otros fabricantes también pueden proponer sus Machines), como la Playnix del equipo de EmuDeck, y no sale barato: es más potente que la Steam Machine de Valve, pero sus casi 1.200 euros siguen picando más de lo que nos gustaría.
La tercera pata de este banco es Steam Frame, un headset de realidad virtual que propone una experiencia tan accesible y sencilla como sea posible, «sin necesidad de cables ni de configurar nada». Me temo que, estando las cosas como están, se le ha puesto gesto de rival más débil a toda velocidad; al mismo tiempo, precisamente estas Steam Frame simbolizan la situación por la que pasa el hardware de Valve, que se anunció con unas ambiciones que hoy, por motivos puramente materiales, parecen más difíciles de cumplir que hace no tanto.
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