
A principios del año pasado, nos sorprendía la noticia de que Fortune’s Run se ponía en barbecho mientras Dizzie, su desarrolladora principal, cumplía una condena de tres años de cárcel por un delito cometido tiempo atrás. Hoy nos enteramos de que el desarrollo se reanuda, porque Dizzie ha salido de la cárcel.
En el post de Steam con el que da la noticia, Dizzie explica cómo quiere enfrentarse al desarrollo —que ha seguido más o menos vivo gracias a Kim, otra desarrolladora que se sumó al proyecto, parece, cuando Dizzie entró en la cárcel y Arachne, su colaboradora hasta el momento, lo abandonó— ahora que está fuera. Explica que la idea es llegar a la versión 1.0, la primera final, lo antes posible; así, los siguientes pasos serán «completar los borradores de las misiones críticas para la historia», relanzar la demo e ir pensando en cerrar la 1.0 «por motivos comerciales». Por ahora, así, se eliminan dos «misiones secundarias» que había planificadas «para darme una carga de trabajo razonable»; se entiende por el mensaje de Dizzie que la forma en que valora el tiempo, ahora que ha salido de la cárcel, es diferente.
Aunque no quiere «prometer nada en este momento», Dizzie sí parece confiar en que las ventas de la versión 1.0 sean suficientemente sólidas como para terminar algunas cosas que por los recursos disponibles ahora mismo se quedan fuera, como los desafíos extra o apañar el netcode para el modo cooperativo. La idea, ahora, es tardar entre seis y doce meses en lanzar el juego, aunque Dizzie avisa que lleva «72 horas fuera», así que todavía sigue «adaptándose».
Fortune’s Run, por si no lo tenéis en el radar, es un interesantísimo immersive sim que se fija en los clásicos del género para dar forma a su propuesta, llena de ideas propias tanto en el combate como en el movimiento. Salió en acceso anticipado en 2023, y ya con su primera versión recibió grandes alabanzas. El desarrollo se frenó abruptamente en 2025, como decíamos, por una sentencia de cárcel que puso a la sombra a Dizzie, la responsable del proyecto. Se desconoce la naturaleza del delito, pero Dizzie explicó que no era nada sexual y, por lo que se ha podido ir deduciendo, parece tener relación con el abuso de sustancias y la violencia. «Era una persona muy violenta e hice daño a mucha gente en mi vida», reconoció en su día.
Parece que hace tiempo que la cosa es distinta (los tres años de la condena original se han reducido considerablemente, parece, por buen comportamiento y por estar limpia), y siempre ha estado más o menos claro que el gran objetivo de Dizzie es terminar el juego, al que ya ha dedicado varios años y mucho esfuerzo. Ahora, ya digo, parece que la cárcel ha reordenado las prioridades de Dizzie; «es hora de ser una adulta responsable», dice en Steam, «y no pasar meses desarrollando minijuegos de soldar, para que podáis ver por fin la 1.0».
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