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End of Starchild, uno de los mejores shooters del año, es un cruce imposible entre Doom y DoDonPachi

Hace unos días, encontré en el siempre recomendable Bluesky de Dominic Tarason un juego llamado End of Starchild: un shooter en primera persona hecho en GZDoom. Es la secuela standalone de otro mod de Doom II, Time Tripper, en el que Em Essex ya experimentaba con esto de mezclar movimiento extremadamente veloz, mapas compactos y patrones de disparo de danmaku.

Lo primero es lo primero: End of Starchild se puede descargar aquí. Es gratis y es excelente.

Como el Doom II del que nace, End of Starchild es un juego de tiros en el que te mueves a gran velocidad esquivando proyectiles y eliminando enemigos; mientras intentas sobrevivir, vas activando interruptores, abriendo puertas y consiguiendo llaves de colores que te permiten acceder a nuevas zonas del mapa, hasta que, poco a poco y no sin fatigas, llegas al final del nivel.

Esta es la versión más simple que se me ocurre de una posible descripción de End of Starchild. A los mandos, el juego es un auténtico chorreo de ideas y momentos memorables, dispuestos uno tras otro en una campaña relativamente breve pero extremadamente rejugable. Todo recuerda a Doom, pero nada es exactamente igual que en Doom. El movimiento es más rápido, y sucede en mapas que siguen una filosofía de diseño similar a la de Doom (más precisamente, similar a la de los mapas que hace la comunidad de Doom hoy, tres décadas después de su lanzamiento; es una comunidad asombrosamente activa y que no para de darnos alegrías) aunque comprimiendo la acción en espacios más reducidos y densos. Los niveles tienen algo de laberíntico, pero son laberintos que no se expanden a lo ancho sino que se superponen unos encima de otros; cada botón que activas abre un nuevo camino que se suma a los que ya conocías, abriendo nuevas formas de explorar los niveles y también nuevos recovecos desde los que los enemigos te asedian.

Es un asedio constante, violento y muy vistoso; como decía, End of Starchild toma como inspiración los STG japoneses de la escuela de DoDonPachi y convierte a sus enemigos en letales chorros de proyectiles azules y fucsia que te acosan sin descanso con mantas de balas progresivamente más aterradoras. Verlo es espectacular, y jugarlo es una delicia; es exigente incluso en su dificultad más baja, pero la sensación de esquivar decenas, cientos de balas mientras te mueves a toda velocidad y vas limpiando el escenario es espectacular.

No me tiembla el pulso al escribir que End of Stachild es, ya digo, uno de los mejores juegos del año. Es, también, uno de esos juegos llenos de secretos meticulosamente diseñados para convertirse en una obsesión real. Los secretos de cada nivel se cuentan con los dedos de una mano, pero son secretos tan enrevesados y opacos que podrían alimentar a un foro entero durante meses. Hay un juego dentro del juego, un RPG de NES cuyo manual de instrucciones «escaneado» se puede encontrar entre los archivos de End of Starchild. Hay sistemas ocultos que pueden pasar desapercibidos si no examinas con atención las opciones del juego, como un rank al estilo de los shmups que aumenta o reduce el desafío, y las recompensas, en función de tu efectividad matando sin recibir daño. No hay quicksave, pero sí unas tiendas repartidas por los niveles en las que puedes «comprar» checkpoints a cambio de salud, armadura o puntos.

Es un juego formidable, oscuro y fascinante que deberíais jugar ya; solo está para Windows, pero con un par de toquecitos a los controles es más que jugable en Steam Deck. Para rematar, tiene una banda sonora (técnicamente dos) genuinamente estupenda. Un imprescindible.