This biz of mine

11bit trabaja en un nuevo juego «ambientado en el universo de Frostpunk», y quiere aumentar la frecuencia de sus lanzamientos

En su informe del año fiscal 2025, 11bit ha hablado sobre sus intenciones para los próximos años, tanto en su faceta como editora como en lo relativo a sus desarrollos propios, con Frostpunk 1886 como primera parada de un plan que incluye varios proyectos más, entre ellos un nuevo juego «ambientado en el universo de Frostpunk» y una «reimaginación de This War of Mine», el título que, en 2014, puso al estudio polaco en el mapa.

Esta hoja de ruta, que cubre los años entre 2027 y 2031, pasa por desarrollar nueva IP e incluye el «aumento de la regularidad de lanzamientos, a la vez que se mantiene una disciplina estricta operacional y de costes».

Lo interesante aquí está en los proyectos que tiene entre manos 11bit como desarrolladora. Hay, ahora mismo, cuatro juegos en marcha de los que no sabemos nada, identificados con los nombres en clave P12, P13, P14 y P15; con esta numeración en mente, se deduce que Frostpunk 1886, el decimoprimer juego del estudio, sería P11. Por un lado tenemos P13, ese nuevo Frostpunk que, en palabras de Przemysław Marszał, CEO de 11bit, «expandirá el universo» de la serie «hacia un nuevo género»; no se ha especificado más, pero las posibilidades son básicamente infinitas.

P15, por su parte, es la «reimaginación de This War of Mine» con la que 11bit quiere apostar por una estrategia de recuperación de algunos de sus títulos clásicos que va más allá de desarrollar «remasters normales», dice Marszał. Sobre este tampoco se sabe nada, por ahora. This War of Mine es ya un clásico de nuestra época, y desde su lanzamiento en 2014 se ha convertido en uno de esos juegos tremendamente influyentes y estudiados hasta la saciedad, celebrado tanto en entornos más tradicionales como en los círculos de la academia y los game studies. Esta reimaginación, así como Frostpunk 1886, buscan ofrecer «una interpretación fresca y moderna» de esos juegos «que definieron a 11bit studios», con «los ciclos de vida a varios años vista y la participación de la comunidad en mente».

Nos quedan, así, P12 y P14, sobre los que solo sabemos que son «dos IPs completamente nuevas y propias», de las que Marszał explica que son una «inversión en mundos totalmente nuevos» que quieren ser «los siguientes capítulos en la historia del estudio».

Esta es solo una de las tres patas que componen el negocio de 11bit, que además del desarrollo propio apuesta por la «monetización a largo plazo de los éxitos en un modelo de Juegos como Plataforma», se lee en el informe, y la «expansión del portafolio a través de XDEV, la división de publishing». Ese brazo editorial ha lanzado en los últimos años unos cuantos juegos muy interesantes; se me ocurren, recientes, Death Howl o Moonlighter 2. Para Michał Drozdowski, el director creativo de 11bit, «crear un ecosistema multidimensional nos da espacio para tomar decisiones creativas valientes y para desarrollar en nuevas direcciones, a la vez que mantenemos la consistencia y la calidad que define nuestra aproximación a la creación de juegos».