Los cómos y porqués

Polonia: historia y economía de un gigante imprevisto

Polonia: historia y economía de un gigante imprevisto

Al periodismo especializado en macroeconomía le apasionan las metáforas de aires épicos sobre países que logran un crecimiento exponencial y arrasan con los rankings de mercados mundiales. Las Cenicientas son un tópico recurrente en la imaginería capitalista, y no hay nada que excite más a los liberales que un jovencito emprendedor con una app rompedora, un viejo magnate «hecho a sí mismo» (frase clave para entender ciertas mentiras aceptadas en ámbitos ideológicos concretos) o el ya clásico «gigante dormido» para referirse a las economías emergentes. Recurrir literalmente a los cuentos de hadas para crear una narrativa de éxito, mérito y potencial por explotar refuerza la idea de que todo es posible, estimula e inspira al que observa y genera movimientos de inversiones y mano de obra.

El caso de Cenicienta industrial más llamativo de los últimos años en el mundo del videojuego es sin duda Polonia, un auténtico hervidero empresarial en el que no paran de nacer nuevos estudios y proyectos y que está alcanzado unas cotas de actividad inverosímiles si uno estudia las estadísticas demográficas y económicas del país y su tradición industrial. Una anomalía que no hace más que crecer y seguir creciendo.

Echando un vistazo un listado bibliográfico de artículos sobre los videojuegos en Polonia publicados en medios conocidos me he dado cuenta de que la mayoría aparecieron en las redes entre otoño de 2014 y primavera de 2015. Era el período inmediatamente anterior al lanzamiento de The Witcher 3: Wild Hunt, el faraónico proyecto que terminó de apuntalar a CD Projekt como la piedra angular en esta metástasis creativa, y una época en la que Dying Light proporcionaba a los también polacos de Techland el éxito que necesitaban tras Dead Island para demostrar un salto de calidad. Con This War of Mine la manufactura de videojuegos en Polonia adquiría un matiz más humano y social gracias al trabajo de los varsovianos de 10 bit studios, y con The Vanishing of Ethan Carter ya en el mercado, la industria polaca abarcaba el sector del indie mediático, a la cabeza de un pelotón de más de medio millar de pequeños desarrolladores de juegos para móviles que han encontrado la forma de vivir de sus creaciones.

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La industria del desarrollo en Polonia no se reduce solo al impacto de CD Projekt, un meteorito gigantesco con propiedades magnéticas capaz de atraer el talento de toda la nación, sino que es transversal y abarca cada faceta del proceso creativo y comercial. Quizá en 2014 y principios de 2015 se podía especular sobre una hipotética burbuja que estallaría antes o después, un pico productivo insostenible que no tenía futuro, pero siguen pasando los años y la burbuja se ha solidificado hasta convertirse en lo que ya parece eso que suele llamarse un tejido industrial. Nada más iniciarse 2016, el polaco Superhot ya se postula como uno de los candidatos al podio de los mejores del año, y en el horizonte están proyectos de diversa magnitud como Cyberpunk 2077, The Last Cargo, Beat Cop o Ruiner, magníficas propuestas que destacan entre todos los juegos que nacen a este lado del Atlántico.

Pero es importante alejarse un poco para ver eso que los anglosajones llaman la big picture. A muchos nos sorprende este asalto radical al trono europeo del videojuego por una razón puramente tradicional: Polonia siempre ha sido considerada un país pobre, uno de los hijos huérfanos de la antigua Unión Soviética en eterna transición hacia el capitalismo socialdemócrata de la Europa moderna, pero lo cierto es que el crecimiento de su presencia en videojuegos va asociado a una pequeña revolución industrial que el país viene experimentando desde hace dos décadas y media. En otro de esos arranques de esoterismo liberal que mencionaba antes, los expertos tildan la trayectoria de Polonia de «milagro económico». Quizá porque la Historia no estuvo de su parte hasta hace poco.

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Polonia fue uno de los epicentros de la Segunda Guerra Mundial: el primer país en ser invadido por la Alemania Nazi con la famosa táctica blitzkrieg, el bombardeo e invasión por sorpresa en un espacio reducido de tiempo, y aunque sus fuerzas militares se resistieron durante años en ambos frentes, la población sufrió quizá más que la de ninguna otra nación durante el conflicto. Las bombas redujeron a cenizas el 85% de los edificios de la capital, con la práctica totalidad de arquitectura histórica destruida, y no quedó ni una ciudad sin destruir casi por completo. Más del 20% de población cayó en batalla o fue ejecutada por los nazis, y la nueva República Popular de Polonia se tuvo que conformar con los restos de territorio que le habían dejado la URSS y Alemania en una negociación que fue solo a dos bandas.

El país, apaleado, canibalizado por las grandes potencias, diezmado en habitantes y despojado de su propia identidad y su cultura, sufrió un trauma social comparable al de Japón tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki —de hecho tuvieron la misma cantidad aproximada de muertos en Varsovia, cerca de 250.000 civiles, con la diferencia de que en Polonia tenía en 1939 la mitad de habitantes que Japón—. La nación empezó a sobreponerse y a reconstruirse por completo bajo un régimen comunista que se puso como objetivo reindustrializar Polonia y distribuir los métodos de la agricultura y las fábricas modernas por todo el territorio.

La identidad cultural también fue reparada a base de reproducciones —todos los edificios históricos de Varsovia se levantaron durante los años cincuenta basándose en fotografías previas a la guerra; la arquitectura clásica que uno puede ver en las grandes ciudades polacas es, en esencia, falsa— y la autoestima del pueblo polaco fue recuperándose progresivamente. En los setenta, en plena Guerra Fría, la deuda monetaria con Occidente y las desafortunadas reformas en el control artificial del valor de la moneda por parte del Estado, sumieron a Polonia en una profunda crisis económica y política y facilitaron la ampliación de lo que ahora llamamos «economía sumergida»: el mercado negro.

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A través de la piratería y el contrabando de alimentos, el régimen comunista permitió sin darse cuenta la entrada del capitalismo por la puerta trasera. Obreros que aumentaron considerablemente su poder adquisitivo con ventas clandestinas de productos de primera necesidad fueron un estímulo más para que la oposición se fortaleciera y acabase por unificarse tomando como base el partido Solidaridad, que había nacido como el primer sindicato independiente de todo el territorio soviético, y terminaría forzando unas elecciones parlamentarias en 1989 y unas presidenciales en 1990 que ganaría Lech Wałęsa. Ahí nació la Polonia actual, con grandes reformas en cuestiones de derechos y libertades y la aplicación de un severo plan de choque que buscaba reconvertir el sistema polaco en una socialdemocracia con vistas al libre mercado.

En esos últimos estertores del régimen comunista durante la década de los ochenta, con la expansión del capitalismo clandestino como única forma de no pasar hambre y la circulación del dólar estadounidense como moneda paralela al złoty, se produjo uno de los beneficios colaterales de la piratería: la divulgación cultural. Las películas occidentales se compraban y vendían bajo mano en grandes cantidades, y también los productos electrónicos y los videojuegos eran un bien de lujo muy apreciado entre la población polaca. La gente cruzaba la frontera con Alemania para comprar comida y se traía a casa reproductores de vídeo, transistores con pletinas para cintas de música y los primeros ordenadores que funcionaban con cassettes. Efectivamente, quizá la revolución cultural no fue televisada pero sí jugada, y la sociedad polaca empezó a abandonar lo soviético para inclinarse hacia Occidente.

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Ya de lleno en la nueva era democrática, las leyes sobre los derechos de propiedad intelectual de 1997 acabaron con miles de negocios dedicados al contrabando tecnológico que cerraron sus persianas o reconvirtiéndose en compañías de desarrollo de software y videojuegos. Así nacieron Techland —primero como creadora de juegos educativos para terminar derivando en brotes apocalípticos con chicas zombie en bikini; una progresión cuanto menos curiosa— o CD Projekt —que ha hecho de Polonia algo más que una industria prolífica aportando lo más difícil: el éxito internacional—, empresas levantadas por chavales que pasaron toda su infancia y adolescencia crackeando juegos y trasteando con el código en un contexto en el que la piratería no era ilegal ni el derecho de copia estaba regulado.

Pero los hábitos de consumo polacos, apoyados en lo clandestino cuando se trataba de productos que el régimen soviético no aprobaba, fueron un arma de doble filo. Por un lado los juegos sin coste circularon a velocidades insólitas y el volumen de experiencias lúdicas a las que eran expuestos los jugadores era enorme; la curiosidad y el hambre de probar nuevos juegos nunca terminaba y el bombardeo constante de píxeles estimuló a muchas mentes creativas. Por otro lado, la costumbre de conseguir juegos sin pagar hizo mella en el mercado interno, y la industria polaca del videojuego se vio obligada a buscar a sus clientes más allá de sus fronteras, esforzándose por calar en el panorama internacional para alcanzar un mínimo de sostenibilidad. De la necesidad nace el ingenio, y también el acierto creativo.

Polonia: historia y economía de un gigante imprevistoQuizá lo más interesante de la industria polaca es la manera en que ha logrado revertir la fuga de cerebros del país y mantener el talento en casa. La inyección de subvenciones que supuso la entrada de Polonia en la Unión Europea el 1 de mayo de 2004 marcó la aceleración económica del país a nivel general, pero el levantamiento de las fronteras al pasar a formar parte de la Zona Schengen en 2007 dejó en evidencia que el mercado polaco todavía no estaba preparado para equipararse al resto de Europa. Las facilidades para emigrar y las enormes diferencias de salario con países cercanos como Alemania provocaron un escape masivo de trabajadores de alta cualificación. Pero entonces llegó la crisis de 2008 que afectó a la práctica totalidad de economías, y especialmente a la europea, y Polonia demostró el vigor de su sistema: su crecimiento no se ha frenado en los últimos 25 años, e incluso cuando el PIB de la UE se redujo en 2009 y 2012, la economía polaca apenas registró una desaceleración casi imperceptible.

En la actualidad España posee más del doble de renta per cápita que Polonia, pero solo hay que ver la evolución en la última década para comprobar el ritmo de crecimiento de una y otra economía: en 2005 España tenía un poder adquisitivo per cápita anual de 21.300 euros y en 2015 estuvo en 23.300; en el mismo período la media de ingresos por habitante polaco pasó de 6.400 a 11.100 euros, con más de un 40% de aumento en el PIB frente al 12% de la media europea. Desde la llegada de la democracia a Polonia, las exportaciones y el volumen de comercio exterior —sobre todo en agricultura, petroquímica y piezas para la construcción de maquinaria— se han multiplicado por 25, pasando de apoyarse en el consumo desde Hungría, República Checa, Eslovaquia y Eslovenia a convertirse en uno de los principales socios comerciales de Alemania y Reino Unido.

Además el gobierno polaco es de los que más ingresos recibe por parte de la UE, unos fondos que tiene garantizados al menos hasta 2020 y que la administración ha sabido distribuir con mucha inteligencia —su deuda pública es ya menor que el 50% del PIB y sigue descendiendo—. Existen hasta catorce zonas económicas especiales o ZEE donde la fiscalidad es más reducida y se ajusta según el tipo de actividad para favorecer la inversión extranjera y la creación de empresas. El resultado parece indiscutible: en el primer año después de la creación de las ZEE, se generaron más de 125.000 puestos de trabajo, la tasa de desempleo ahora mismo es solo del 7% y Polonia ya se sitúa en el séptimo puesto de los países más atractivos para los inversores según la auditora Ernst & Young.

Frente a esta situación tan próspera, la fuga de cerebros de 2007 se revirtió y muchos desarrolladores y artistas polacos volvieron a su país, donde las oportunidades de generar negocio y hacer juegos volvían a ser más provechosas. El hervidero tanto de compañías grandes como de pequeños creadores no ha pasado desapercibido para un gobierno muy atento a cualquier pico productivo en su economía. Las facilidades fiscales y las subvenciones fluyen hacia los parques tecnológicos tanto de fabricantes electrónicos como de desarrolladores de software, y la ciudad de Londz es el ejemplo más vibrante: 25 universidades y escuelas técnicas distribuidas en una sola ciudad que se alimenta del talento de los estudiantes y en la que el estado está volcando muchos recursos con la idea de buscar el equilibrio ideal entre la fiebre creativa y los inversores de capital riesgo. En 2014 Polygon la llamaba «la Detroit polaca»; esperemos que no termine igual.

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Polonia: historia y economía de un gigante imprevisto

Polonia: historia y economía de un gigante imprevisto

Parece bastante claro que la burbuja del videojuego polaco no es tal: la alineación de muchos factores históricos, geográficos, económicos y políticos está revitalizando el país a un ritmo vertiginoso, y la estabilidad de un gobierno empeñado en potenciar al máximo todas las facetas de su economía ha ayudado definitivamente a que la industria del videojuego dentro de sus fronteras crezca al mismo ritmo que otros sectores. Dicen que el secreto de la fortaleza de la economía polaca es haber mantenido una bases socialistas, vestigios de la época comunista que mantienen su presencia en el criterio distributivo —las polémicas ZEE, de hecho, solo permiten explotar el uso de esas áreas para fines productivos, nunca comprarlas o especular—, aunque muchos temen que este tipo de manierismos ideológicos deriven en un giro hacia la ultraderecha liberal, el peligro de que Polonia empiece a andar lo desandado en los últimos doce años en materia de libertades.

Lo bueno es que, incluso en esa tesitura, parece que con juegos como Hatred, This War of Mine o The Witcher 3 el sistema nervioso del videojuego polaco está dispuesto a detectar los impulsos y reflejar todas las sensibilidades, oscuras, conciliadoras o pesimistas, en un medio en el que, como quien dice, está todo por hacer.

Polonia: historia y economía de un gigante imprevisto
Redactor
  1. Starborsch

    Sois la polla, tetes.

  2. Ryszard

    Gran artículo Fran. Desconocía que Polonia «fuese tan bien». El año que viene he de ir a una boda, y la verdad no puedo esperar para visitarla.

    Lo del videojuego polaco la verdad es que es algo bastante espectacular. Todo lo que ha ido decayendo el videojuego en UK ha crecido en Polonia. No digo que tenga que ver, pero es curioso.

  3. EVH

    Artículo muy chulo sobre un país con una historia tristemente apasionante. Enhorabuena.

    Sin embargo, tengo entendido que Cracovia no fue destruida y que esta ciudad sí que mantuvo más o menos intacto su apariencia durante y después de la guerra, no como Varsovia, como bien apuntas, que tiene un centro histórico de pega aunque también bastante bonito.

    EDIT: Desde que estuve en Varsovia hace unos 4 años siempre he dicho que es el nuevo Berlín esperando a ser Berlín. Cracovia es otro rollo, mucho más orientada al turismo de familia pero una ciudad encantadora también y con la visita obligada del campo de exterminio.

  4. SnakeIsSnake

    Genial texto. Una vez más se demuestra que para que las empresas de un país tengan éxito necesitan que el Estado y los inversores se den cuenta de que el campo en el que están se merece respeto, y no como ocurre aquí en España. El otro día un partido político propuso en la Asamblea de Madrid una serie de ayudas económicas para fomentar el impulso de la industria del videojuego en nuestro país y los demás grupos políticos prácticamente se dormían mientras escuchaban.

    @evh:

    Es cierto, he buscado por curiosidad y he encontrado este artículo que habla sobre Cracovia en la Segunda Guerra Mundial.

    https://lapoloniadelospolacos.com/2014/09/17/por-que-los-nazis-no-quisieron-destruir-cracovia/

  5. Diegodc

    Esto si que no me lo esperaba.
    Nice.

  6. alexman85

    Maravilloso artículo @Pinjed. Se lo he traducido más o menos a la parienta y dice que dziekuje bardzo (o algo así :mrgreen: ) .

    Polonia tiene mucho mérito. Cada vez que voy para visitar a la familia de mi novia me entran ganas de quedarme (lo que pasa es que el clima me echa para atrás): es un país industrializado, con un gobierno muy coherente con una línea muy marcada de objetivos económicos favorecedores de la clase media-obrera y políticas que no dejan a nadie atrás (nunca he visto a nadie pidiendo en la calle, en cambio en Alemania, tan industrializada y tan «hagamos las cosas en Europa como yo diga», he visto mucha gente bajo el umbral de la pobreza). Con todo esto, no me extraña el éxito actual en la industria videojuerguista.

    Lo único que aún no me explico es su éxito desde el punto de vista social. Como dije hace tiempo, no veo al pueblo polaco como un gran consumidor de videojuegos. Lo mismo mi visión está equivocada y sí que lo es, pero siempre me ha dado la sensación que son productos incompatibles con su forma tan lineal de ver la vida: estudiar, empezar a trabajar, independizarse a edades tempranas comparadas con la media española y mejorar continuamente en la vida laboral para tener mejor casa, coche, familia, etc.

  7. Javier Costoya

    Interesante articulo. Se lo he pasado a mi novia (polaca) para que le eche un ojo. Siempre le sorprende cuando le digo lo fuerte que es la industria polaca del videojuego, no están acostumbrados a estar entre los líderes internacionales de un sector.

    Sobre lo comentado en el artículo, decir que lo de Varsovia fue una auténtica locura. Los nazis decidieron ‘destruirla’ como venganza por la revuelta del 44 y el plan era convertir Varsovia en un lago O_o. Hay un museo en la ciudad sobre el tema que es para morirse. Otras ciudades como Cracovia, Breslavia o Poznan (las tres son visitas recomendadísimas!) no sufrieron tanto y conservan sus edificios clásicos.

    Sobre el tema del crecimiento del país, la gente que conozco comenta como factores clave el tema de la educación (el nivel de alfabetismo es altísimo y la educación universitaria es gratuita), la inversión de la UE y el haber sabido frenar la burbuja del ladrillo a tiempo (parece que se podía :/ ).

    La apuesta por la educación a traído muchísima inversión extranjera, al final tienes trabajadores con una educación de alto nivel, en los mismos husos horarios, y con una cultura similar por un precio más bajo que en España, Francia, UK o Alemania (sin ir más lejos, la empresa en la que trabajaba tenía inversores alemanes….).

    Lo que no creo que muchos polacos compren es lo de las bases socialistas. Ningún partido de los que han sido mayoritarios en los últimos 20 años se consideraría ‘socialista’ (todo lo que se parezca a socialismo o ‘izquierda’ lo asocian enseguida con la época comunista, es algo muy fuerte en ellos). El partido que estuvo en el poder los últimos años es considerado de ‘centro’ y con el cambio de gobierno el año pasado (PiS) el país va a en una tendencia hacia ideas de derecha/extrema derecha un poco peligrosa….

    PD: La gente aquí VENERA a los de CD Project. Con la salida de The Witcher 3, el país se volvió loco.

  8. Javier Costoya

    @alexman85
    Yo tampoco me lo esperaba, pero está normalizadísimo lo de los videojuegos.
    En la familia de mi novia (que son de un pueblo perdido en mitad de Polonia) hay dos primos que son progamers de Counter Strike, y se acepta con mucha normalidad. Es curioso ^_^

  9. Jaun

    Me ha faltado alguna mención en el artículo a la enorme influencia que la religión sigue teniendo en la vida política de Polonia. Y no quiero pecar de tiquismiquis, ni de pedante, pero cada vez que en el artículo se dice ‘régimen comunista’, está equivocado, lo que había tanto en Polonia, como en la URSS y el resto de países del bloque era, técnicamente, un régimen socialista. Aunque entiendo que la generalización del uso de comunismo como sinónimo de socialismo es ya imparable.

  10. Mijel

    De quitarse el sombrero, tú.

  11. alexman85

    @chipp_zanuff
    Pues sí, supongo que mi visión de ellos como jugones está sesgada por lo que puedo ver en el entorno de mi novia, y sea que hay muchísima gente de todas las edades que juega a videojuegos con normalidad.

  12. Majin

    Qué rico esto, joder

  13. Osuka

    Otra vez aprovechando los videojuegos para hablarnos de otras cosas? Te tenemos ya calado truhan. Buen artículo, muy interesante :bravo:

  14. pirri1721 (Baneado)

    Lo que cocina @pinjed nos hace espuma la boca, mis dieses

  15. raidoku117

    Si conociera en donde vives iría a darte un abrazo, gran escrito fran, gracias por tanto.

  16. BoKeRoN

    Muy buen artículo. Los estudios del este de Europa muestran una frescura y unas ideas que occidente envidia y Japón no siquiera entiende. Es lo bueno de haberse criado sin Nintendos XD

  17. alexman85

    @yayo dijo:
    – Extra: el doblaje polaco da puta pena. Y de hecho en la televisión el 99% de las cosas (o sea, todo lo que no sea para niños y algunas pelis en el cine) está doblado por un/a lector/a (casi siempre hombre) que consiste básicamente en… un tipo, generalmente de 40 o más, que lee el guión, sin emoción, sin nada. Es un jodido mindfuck de los gordos (en serio, eso no es una broma de youtube, ES ASÍ xD).

    Es buenísimo el doblaje en Polonia. El nota que pone la voz sobre los diálogos, que siguen escuchándose en versión original de fondo, tiene el mismo tono ya sea en un momento de comedia, como de drama, y da igual que sea para un personaje masculino, femenino, viejo o niño. Es más, diría que, por el timbre de voz, es el mismo en todas las películas XD.

  18. nelo

    Brrrrrriutal! Precisamente llevo unos cuantos meses trabajando como animador en una aventura gráfica polaca y la verdad es que la experiencia está siendo cojonuda! Gracias por el articulazo, es un gusto leer este tipo de material transversal al videojuego 🙂

  19. SavageSteak

    Interesante articulo, pinjed!

  20. cid_high

    GUAU. He aprendido más de historia que en todos los años de colegio. Felicidades, super interesante y bien escrito!

  21. El Jugador Medio

    Qúe bueno que existan artículos así. Sólo un apunte, @pinjed:

    la media de ingresos por habitante polaco pasó de 6.400 a 11.100 euros, más de un 40% de aumento.

    Y tanto más, como que a mí me sale casi un 75% de aumento, ¿no? Un aumento del 100% sería doblar una cantidad, y los números que das están ahí ahí…

  22. pinjed

    @el_jugador_medio dijo:
    Qúe bueno que existan artículos así. Sólo un apunte, @pinjed:

    la media de ingresos por habitante polaco pasó de 6.400 a 11.100 euros, más de un 40% de aumento.

    Y tanto más, como que a mí me sale casi un 75% de aumento, ¿no? Un aumento del 100% sería doblar una cantidad, y los números que das están ahí ahí…

    El aumento del 40% fue del PIB anual (no per cápita) durante esa década, se me han juntado dos datos distintos. Creo que ahora se entiende mejor.

  23. El Jugador Medio

    @pinjed
    O igual es que yo ando un poco corto de entendederas a estas horas ¿eh? De todas maneras, ahora sí que me queda clarísimo.

  24. pinjed

    @el_jugador_medio

    No, no, es un problema mío de no saber manejar bien los datos en un texto. Me pasa DEMASIADO.

  25. mrppv

    viva Pinjed y viva Polonia!

  26. Aurum

    Nos comen los polacos. La juventud de allí normal (los no-rapados) tienen un nivel cultural y friki muy alto. Eso da como resultado, entre otras cosas, más jueguicos made in Poland.

  27. DrTenma

    Muy interesante el artículo, @pinjed! No puedo aportar mucho más así que sólo paso para aplaudir :bravo:

  28. BlogdeBori

    @el_jugador_medio @pinjed

    La fórmula clásica para calcular el crecimiento en Economía es «Cifra de este año – año pasado entre la de este año y por 100». Da un 42% de crecimiento.

  29. El Jugador Medio

    @blogdebori

    Anait, te diviertes y aprendes.

  30. Keihanzo

    Me desmarco del «que bien todo» y como individuo que ha vivido años a 15 min de la frontera de Polonia durante años debo de decir que, independientemente de lo interesante de algunos de los videojuegos que desarrollan algunas de sus compañías, el país está aún bastante lejos lejos cultural, económica y socialmente de Europa occidental.

    Ahora, sus jovencitas son facilonas y están de rechupete. 😛

  31. Roibot

    @keihanzo

    También te digo que no es lo mismo un pueblo perdido de Silesia que una gran ciudad. Yo he vivido un año en Varsovia y aparte de beber como suicidas tampoco noté una diferencia muy gorda con la gente de Europa occidental.

    Por cierto, otro con parienta polaca aquí (con hijos y todo) Me parece bastante llamativo la cantidad de polacas que se van con extranjeros. El otro día en mi trabajo vinieron 7 tipos de Reino Unido y 2 de ellos también tenían parejas polacas.

  32. selfbias

    Genial, muy interesante.