Jugar a pesar de todo

Ludismo móvil

Deborah López reflexiona sobre las plataformas móviles y su oferta de juegos desde el marco de una serie de viajes y sus propias necesidades y prejuicios.

14/01/2022
10.55 a.m.

Tren Barcelona – Madrid

Para evitar peso extra en el viaje solo llevo mi iPad y mi móvil. Ninguna consola portátil. El viaje es corto y adoro viajar en tren, pero estaría bien tener una distracción ya que el paisaje no es precisamente una postal idílica. Enciendo mi iPad y abro Apple Arcade con la intención de aprovechar mi suscripción. Desde que empecé a pagarla le he sacado el máximo provecho a temporadas. No obstante, el último videojuego que acabé fue la primera parte de Fantasian. Pienso en entrar para iniciar el desenlace, salvo porque su sistema de guardado, en puntos específicos, no es lo más útil durante un viaje. Exploro las novedades, organizadas por fecha de lanzamiento. Conocedora del sistema un tanto peculiar y limitante de la selección del editor, basado en el número de descargas, en popularidad, en publicidad, en últimos lanzamientos o en un pseudo recomendador del que desconozco los parámetros que usa, prefiero hacerlo así. Bajo hasta el mes en que dejé de mirar qué había. Exploro el listado e instalo Neko Atsume: Kitty Collector+. Pruebo durante un rato, sabedora de que los servicios de suscripción me permiten ampliar las miras, como en este caso, aun con toda la polémica de los mismos.

16/01/2022
10.30 a.m.

Tren Madrid – Barcelona

El viaje de vuelta es algo triste. Despedirse casi siempre lo es. Enciendo el iPad y juego, sin demasiada atención. Game Dev Story+ me mantiene algo distraída. Es lo que necesito. Algo que me entretenga, que sea adecuado para pasar un rato dentro de un vagón, rodeada por otras personas, y no vaya a requerir que haga grandes filigranas para disfrutar de él. Dos horas y media más tarde llego a mi destino. No obstante, durante la tarde sigo con Game Dev Story+. Ahora mismo, en que a temporadas me cuesta ser absorbida por un videojuego, encontrar algo que me motive es para celebrarlo. Continúo un par de días más, dando por finalizada la partida, aunque pueda seguir durante un tiempo indefinido porque la propuesta así lo permite. Que tenga algunos títulos en el móvil hace que sea fácil llenar esos ratos que paso en el transporte, que espero a la salida del colegio, preparo la cena o en los que los dos televisores de la casa están ocupados. En mi rincón, tener a mano un videojuego en un dispositivo portátil puede definir si esa semana he jugado o no. Tanto por falta de tiempo como por falta de espacio.

Reviso mi agenda un poco inquieta. Si bien en enero hubo un único viaje, en febrero y marzo apenas voy a deshacer la maleta. Eso quiere decir que casi todos mis fines de semana estarán ocupados y, probablemente, fuera de casa. En principio, este hecho me deja con pocas opciones si quiero seguir jugando, puesto que se reducen a mi iPad, mi móvil y compartir una Nintendo Switch. Si encima pienso en los turnos de la consola, en pasar el control del aeropuerto de los vuelos organizados y en el límite de equipaje o en el peso del mismo al ir en tren, la consola puede ser un auténtico fastidio. Al casi descartarla, o al menos en cierto tipo de viajes, me quedan los dos dispositivos móviles, con lo que el siguiente paso es buscar títulos para esas plataformas. Una indagación que empieza con mal pie, porque al documentarme para ello me percato tanto de la reticencia de un sector de les usuaries de la comunidad, que claman en las redes sociales y los foros que la única forma de ser jugadore es en consola o PC, como por el escaso acercamiento de gran parte de los medios a estas plataformas, que dicen ser el futuro del medio.

No hablo solo de noticias, sino de ese efecto extremista de la comunidad que suele percibirse en ciertos asuntos. Hay quienes siguen reticentes a aceptar que las consolas y el PC no son las únicas plataformas para jugar, a la vez que otres entienden que ofrecer opciones a les usuaries es el paso natural si queremos ampliar el espectro del medio hasta hacerlo para todes. Pero lo curioso es que en el presente se trate a menudo a estos dispositivos y los títulos que se pueden jugar en ellos con multitud de reservas, especialmente cuando en mi adolescencia, hace más de 15 años, los videojuegos para móviles tuvieron una amplia aceptación y un fuerte deseo por partes de les usuaries. Desde Snake en los aparatos de la compañía Nokia, hasta los múltiples lanzamientos de Gameloft. Incluso, a medida que avanzó la tecnología y los usuarios pudieron adoptar esta forma de entretenimiento, hubo dispositivos creados específicamente a caballo entre las virtudes de un teléfono móvil y una consola de videojuegos, como N-Gage. El uso del dispositivo móvil para jugar no era algo puramente utilitario, sino también deseable. Es más, tener o no un dispositivo innovador y adecuado para los títulos que había entonces, en un momento en que todes debimos acostumbrarnos a ese hito histórico que revolucionó nuestra forma de comunicarnos, era definirnos dentro de un estatus social. 

Porque hasta bien entrada la tecnología móvil no todes podíamos permitirnos un aparato, menos todavía uno enfocado al medio. De hecho, en la actualidad gran parte de la población todavía no puede hacerlo, sea por dinero o accesibilidad. En aquel tiempo, era una privilegiada. Además de cuatro consolas (Megadrive, PlayStation, PlayStation 2 y Gameboy Color) y un ordenador, en mi casa los teléfonos móviles heredados me sirvieron para no depender de un televisor ni de un ordenador ocupados. Admito que en ese aspecto estaba bien servida, dado que podía jugar y tenía varias plataformas a mi disposición. Pero, igualmente, al haber de llevar encima un móvil por si ocurría una catástrofe, que en mi caso me cedían a medida que les adultes iban cambiando, empecé a sondear el panorama una vez la evolución de estos dispositivos pudo sostener juegos más elaborados, abriéndome con ello otra opción lúdica. Una que me hizo reconocer las posibilidades de no depender de pilas, de un bolso grande o de la disponibilidad de las otras plataformas. Podía jugar tumbada en la cama o bajo las sábanas para que no me dijesen nada por la luz encendida, y matar el tiempo en el transporte público (hasta que empecé a marearme en serio) o cuando esperaba a alguien. Había otras ventajas, como no usar un mando o un teclado y un ratón, algo que me facilitaba la tarea de jugar debido a mis manos pequeñas.

24/01/2022
09.00 a.m.

Un vuelo poco planificado emerge de mi calendario. Del viernes 4 al domingo 6 de febrero estaré en Sevilla. Al ser un viaje lo más barato posible, llevo una mochila de las medidas exigidas como equipaje de mano. Además, en el control he de sacar todo lo electrónico y meterlo en una bandeja separada. Si la sumo a la bandeja de la mochila, el calzado y el abrigo y que viajo sola, mucho me temo que quiero ahorrar tiempo y espacio. El móvil debería de bastar para poder jugar lo que dura el vuelo. Al ser Android, entro en Google Play. La plataforma es un galimatías que no logro descifrar, por mucho que me tope con ciertas categorías en la portada. Si la comparo con Apple Arcade, a mí me parece un infierno. El bombardeo me pone nerviosa. Pregunto en Twitter y busco opciones investigando en Internet. Me topo con los videojuegos siempre recomendados, como Monument Valley, que ya he superado. Pruebo otros, más recientes. SinoAlice parece llamarme la atención. A la vez, evito ciertas aplicaciones que abusan del ecosistema móvil. Leo reviews de los juegos que he seleccionado, unas más acertadas que otras, pero entonces me doy cuenta de que la mayoría de ellos no me sirven: tendré que poner el modo avión durante el vuelo. Entro en la etiqueta «Sin conexión». Decenas de aplicaciones y solo un puñado me da lo que quiero. Estoy más perdida que al principio.

01/02/2022
10.00 a.m.

Hago una lista de lo que meteré en la mochila. Mi cabeza, que está pendiente de decenas de tareas, lo agradece. Uno de los puntos en el papel es el entretenimiento en el avión, así que vuelvo a pensar en los videojuegos. Inicio sesión en Apple Arcade y veo como último añadido al catálogo Hidden Folks+. Me debato entre meter o no el iPad en la mochila, pero con las pocas horas que pasaré en el avión y en Sevilla, me parece un peso extra desaprovechable. Más adelante. Abro Internet. Encuentro otro listado de videojuegos recomendados para móvil en un medio dedicado a estos títulos. La mayoría de ellos los he jugado. Miro mi móvil. Hace unos días probé uno de los títulos que encontré en Google Play, Tsuki’s Odyssey. Su icono destaca en la pantalla de videojuegos. Pruebo unos minutos. Parece tranquilo y apto para momentos en que no puedo estar completamente centrada en jugar. Imagino que será suficiente.

Se dice de los videojuegos móviles que son «sacacuartos», «gachas sin alma», «variaciones unos de otros» y «juegos casual», como si todas esas etiquetas estuviesen al mismo nivel. Pero es también curioso que títulos multiplataforma que también apuestan por los dispositivos móviles, como Genshin Impact, hayan colapsado mis redes sociales durante meses, volviendo a ellas cuando una novedad sustancial le sitúa otra vez en el mapa de les jugadores. Esta ironía, en que se tilda al videojuego móvil de ser un pozo oscuro, además de en parte proceder de prejuicios y generalizaciones, cuando se da el caso, se refuerza cuando es ampliamente aceptado por la comunidad si es atractivo, como pasó con el lanzamiento de NieR Re[in]carnation. En ese instante el videojuego móvil es aprobado, aun si gran parte de su propuesta sean mecánicas reprobables o fastidiosas. No obstante, los títulos para dispositivos portátiles no son los únicos a los que deberíamos criticar, porque cuando hablamos de videojuegos, incluidos aquellos vinculados a los dispositivos móviles pero que no excluyen al resto, sin importar género o plataforma, debemos aceptar que en más ocasiones de las que pensamos estos incluyen los llamados dark patterns. En otras palabras, patrones oscuros que se agregan de forma deliberada a un título que causan una experiencia negativa para le usuarie con resultado positivo para la desarrolladora. 

Pueden ser monetarios (gastar más dinero), sociales (usa las relaciones interpersonales de le jugadore), psicológicos (trucos para que la persona tome otras decisiones) y temporales (pasar más tiempo en el videojuego). Conocer estos entresijos puede ayudarnos a no dejarnos llevar por la vorágine que es el medio. Uno que además intenta sobrevivir con múltiples vías de monetización, las cuales tienden a ser más vistosas que el resto de dark patterns en los videojuegos para móviles. La publicidad, la venta de contenido dentro del juego, la limitación del mismo a pasar por caja y más son modos evidentes para le jugadore en los que volcamos la frustración. Pero no son los únicos que nos afectan, por mucho que llegar a un punto insalvable en un videojuego, mediante el que se te presiona para pagar, sea el centro de las críticas. La realidad es que les desarrolladores deben monetizar, puesto que crear videojuegos es una profesión. Por tanto, tener unas condiciones laborales y cobrar forma parte de ese trabajo, aunque muches piensen que con la pasión es suficiente. No lo es, si bien tampoco es inadmisible que se usen tácticas poco éticas para recoger algunas monedas. 

En este desequilibrio, cada vez más precario para todas las partes implicadas, emergen servicios de suscripción como Apple Arcade, o xCloud, que aloja videojuegos en la nube para poder jugarlos en, por ejemplo, un móvil. Con una selección interesante y en su mayoría de calidad, acercan el videojuego a le usuarie de una manera no vinculada a una consola o un PC, ni a unas horas determinadas del día. El movimiento de las dos compañías es la punta del iceberg de una tendencia a corto y largo plazo, marcada por la imposibilidad de acceso al tiempo de ocio de calidad, la facilidad de acceso a múltiples videojuegos, el cambio en las formas de acercarse al medio y a las crisis económicas, que tendrá un peso sustancial en el futuro. A día de hoy, portales como Uptodown ya elaboran sus propios informes sobre la descarga de videojuegos por continente, estableciendo así los videojuegos más populares de cada zona, demostrando la gran potencia del mercado asiático. Además, el estudio señala que, a nivel mundial, el género más buscado por les usuaries es el battle royale. Otro análisis, realizado por SuperData, indica que en 2020 el 78% de las ganancias digitales de la industria proceden de los videojuegos free-to-play, de las cuales el 75% se produce en dispositivos móviles.

De forma indirecta, asimilé esto cuando hace poco cambié de móvil. Tuve que alejarme de la marca que solía usar, Huawei, por lo que decidí investigar las opciones que podían ser óptimas y aptas para mi bolsillo. La sorpresa llegó cuando vi que gran parte de los aparatos Android actuales están diseñados, o casi, para jugar en ellos. Mi elección, no diría que forzada aunque sí algo limitada, fue escoger un realme GT Master Edition. Esta decisión estimuló un regreso a los videojuegos móvil que había limitado a mi iPad o a pequeños títulos que pudiese gestionar mi anterior dispositivo. Sin embargo, al pensarlo con detenimiento, comprendí que ya que llevaba tiempo jugando en modo portátil. Debido a la falta de tiempo y espacio en mi hogar, a buscar una cierta privacidad y silencio, en los últimos años lo natural para mí era adaptar mis horas de ocio a dispositivos que pudiesen proporcionármelas. iPad, Nintendo Switch, PSP, móvil… Si lo hice a gusto o no, es una respuesta obvia. En la necesidad de hallar un rincón, físico o temporal, tuve que ingeniármelas como pude. Hilándolo con mis vivencias y las de mis círculos cercanos, así como a investigaciones que han llegado a mis manos, la tendencia es que seamos las mujeres quienes pasemos más tiempo jugando en el smatphone o la tablet, un dato que se dispara si encima somos madres. Esa plataforma propia, a la que volvía para trabajar y descansar, no era una habitación, era un dispositivo móvil.

04/02/2022
22.10 a.m.

Vuelo Barcelona – Sevilla

Nervios por llegar. El móvil me hace compañía en un vuelo tranquilo. Uso el Modo Avión. Clico en Tsuki’s Odyssey, que no requiere de conexión. Paso un agradable rato con el conejito protagonista, yendo y viniendo por los distintos escenarios. Poco, porque no había pensado que si es de noche en la realidad, también en el juego, como en Animal Crossing. Aun así, hablo con sus vecines, busco aventuras… Dejo que mi mente divague. Entonces pensamientos intrusivos me invaden. ¿Soy una «jugadora casual» por usar un teléfono móvil? ¿Se podría decir que estoy realmente jugando? ¿Quién juzga eso? ¿Seguro que soy yo? ¿Por qué lo hago en ese tono despectivo? Entonces pienso sobre todo en desde dónde proceden estos juicios que hace más de una década no tenía. Pero no paro de cultivar zanahorias en la casa de Tsuki. Me relaja antes de llegar a Sevilla, ese lugar desconocido por poco tiempo.

06/02/2022
07.20 a.m.

Vuelo Sevilla – Barcelona

Me gusta Tsuki pero acaba por aburrirme. Retomo Reigns un rato. Otro de los juegos que he descargado es Sus lágrimas eran mi luz, así que lo abro con mucha curiosidad. Esta tendencia a saltar de título en título es un vicio que no quiero alimentar, pero que me cuesta controlar en el móvil. Parece que me es difícil centrar la atención en él, y muchos juegos, conscientes de ello y de que se usan en intervalos cortos, han acomodado las propuestas a esto. No sé si seguirles la corriente, que partiría de esa sensación de que estoy en la obligación de acabar los videojuegos que no quiero seguir promoviendo, o dejarme llevar por la corriente. Cuando estoy reflexionando sobre esto, el avión aterriza. 

Esa imagen asociada a la publicidad, al engaño para recaudar y a la escasez de videojuegos con cara y ojos (es decir, a las propuestas de consola u ordenador), que se expande todavía entre la comunidad, afecta a una plataforma que lleva aliada con el medio muchos años. Si bien su ecosistema y la presentación del catálogo fallan estrepitosamente en algunos puntos y difieren del de las tiendas digitales que tendemos a imaginarnos desde la perspectiva de jugadores, los variados beneficios de tener otra opción al alcance de nuestro bolsillo, aunque no siempre sean afables para todas las personas, pasan por poder jugar en rachas cortas, a un precio más bajo, sin que requiera de consolas domésticas, basados en controles táctiles que favorecen el juego a algunes jugadores, que fomentan que otres puedan acceder en su escaso tiempo libre o quieran disfrutar de sagas longevas que han dado el salto a ese tipo de dispositivos. En vez de ver una oportunidad de la que se beneficia, o podría beneficiarse más, una gran parte del público, se tiende a denostar, hablando en términos de decadencia. Industria al margen, esa capitalización del mercado móvil y esos convencionalismos sobre qué es jugar y qué es ser une jugadore suelen rondar en las conversaciones sobre videojuegos. Se esgrime demasiado alegremente que «son un robo». En mi posición, no obvio los puntos controvertidos del asunto, pero no podemos simplemente tachar una plataforma porque tenga sus fallos o sea usada de formas poca éticas. 

De hecho, si fuese así, tendríamos mucho de qué hablar sobre los sistemas tradicionales, como por ejemplo las consolas que poseemos. Lo valioso sería apropiarnos de ellas para darnos otro emplazamiento en el que jugar. Porque si pienso por encima en los últimos videojuegos que he disfrutado en dispositivos móviles, se me vienen a la mente Unmemory, Sweet Sins 2 o Tzuki’s Plan B, desarrollos nacionales recientes que tienen como hogar el sistema Android. Otros, como The Longest Road on Earth, han aterrizado en los dispositivos móviles después de hacerlo en consolas. Hasta consagradas franquicias ya han dado el salto a los sistemas móviles o lo harán en los próximos meses y años. Sin embargo, a pesar de la potencia de estas plataformas y la demanda de les usuaries, no siempre los medios tienden a hacerse eco de estas noticias, con pocas referencias y análisis sobre estas propuestas. Del material que hay en abundancia, año tras año, son sendas listas sobre los mejores videojuegos móvil o rankings sobre aquellos imprescindibles que pueden amenizarte algunas horas. Entre ellas encontré Pocket Gamer, una web especializada en títulos para móvil, como iOS y Android, aunque no excluyen a sistemas como Nintendo Switch. El concepto es el de juego portátil, una tendencia que se alía con unas rutinas estresantes, una falta de tiempo de ocio tremenda y jornadas extenuantes de las que podemos rascar 5 minutos, a tandas de horas (en el transporte público, entre reuniones, en la pausa del café/té…), para rellenar un Wordle.

Con mi mando 8BitDo, mi suscripción a Apple Arcade y mi teléfono móvil, ahora mismo puedo acceder a un buen surtido de videojuegos de calidad. Videojuegos que no copian a los grandes éxitos, ni quieren robarme la cartera. Si les añado mi Nintendo Switch, pues todo se multiplica. Cada plataforma tiene su público objetivo en la medida que sus características se adecuan a las necesidades o limitaciones de les jugadores, aunque no se limite solo a eses jugadores. Por ejemplo, nunca sacaría a la calle la consola portátil de Nintendo aunque soy capaz de cargar con mi iPad y mi móvil, mientras que personas cercanas a mí la usan como entretenimiento en el metro. El medio de transporte, el tiempo disponible, la economía y hasta las propuestas de cada sistema ayudan a abarcar toda una diversidad de circunstancias. Lanzamientos recientes como la SteamDeck alimentan un mercado que, lejos de parecerme saturado, despliega distintas opciones a fin de, ante todo, ganar dinero, por supuesto, pero sin olvidar que ese interés nace de que les usuaries quieren jugar aun con los límites que tengan en sus vidas. Buscar alternativas a las consolas y el PC puede ser una elección o una necesidad, pero ante todo tiene la capacidad de dar la bienvenida a aquellas personas que no pueden jugar de la forma erróneamente considerada tradicional o apropiada. Respetemos eso.

07/02/2022
08.30 a.m.

Reviso mi agenda. Recuerdo que tengo tres viajes pendientes hasta principios de marzo. No son muy largos pero necesito material lúdico. Sigo buscando títulos para mi móvil y mi iPad, mirando entre los lanzamientos recientes. Entre las novedades que encuentro, parece que a Apple Arcade llegará Gibbon: Beyond the Trees. Perfecto para mi viaje a principios de marzo. Predescargar.

Colaboradora

Apasionada de los videojuegos independientes y de la comunicación, no duda en hablar sobre videojuegos allá donde es bienvenida. La curiosidad me lleva a buscar respuestas en los lugares menos sospechados, así que siempre tengo preparadas algunas preguntas.

  1. Gómezl

    Como usuario de android, hace unos meses intenté buscar juegos propios de móviles que no fueran un acceso dinero a mi cartera y que parecieran tener una calidad decente.

    No es fácil, sobretodo por la cantidad de juegos, copias de juegos y copias de las copias de juegos que hay. Pero encontré algunos bastante decentes. Los que más me gustaron, los de la saga Oculto juego por la mama. Bastante buenos juegarrales.

    Pero al final, sobretodo si tienes mando, suele salir mejor usar emuladores. O ports de visual novels no oficiales.

  2. Jaime Mateo

    Soy jugador habitual de Switch y Xbox pero comparto lo que dices de que hay momentos en mi día a día donde jugar en el móvil es lo más sencillo. Últimamente, cada vez que tengo que planificar trayectos en transporte público, me planteo si llevarme la Switch (Lite) y finalmente acabo optando por el móvil. En Apple Arcade además he encontrado juegos que son perfectos para esos ratos (Grindstone o cualquier otro de puzzles). Creo que la experiencia de juego que busques finalmente determina la plataforma (o viceversa). No me veo jugando a What the golf! en TV con la Switch pero sí en el móvil.

    Y, totalmente, para mi todo es juego, y es igual de válido y satisfactorio.

    Editado por última vez 15 febrero 2022 | 15:16
  3. molekiller

    A mi para que me enganche un juego de móvil se tienen que alinear los astros. En iPad de vez en cuando pero tampoco es frecuente. Para viajes soy más de tirar de kindle o pelis/series, y para matar minutos mientras espero al crío a la salida del cole con Twitter me sobra. A lo que más he jugado con el móvil en los últimos tiempos ha sido al xcloud.

    Editado por última vez 15 febrero 2022 | 15:17
  4. tomimar

    Yo como «gamer» dedicado (y seguramente privilegiado) que soy (ahora con Series X y Switch) soy muy muy cuidadoso con lo que hago con mi móvil y tablet. En ese sentido mi ocio de móvil se lo dedico solo a Feedbin (una maravilla de app donde sigo feeds, newsletters y cuentas de Twitter y Youtube sin caer en sus rabbit holes) y en el iPad lo amplio con la lectura de cómics (el Panels es una app maravillosa desarrollada en España).

    Bastante adicción genera la dopamina de estos dispositivos y sus «inocentes» notificaciones como para dedicarles mi tiempo «gamer», un tiempo que personalmente valoro muchísimo.

  5. DarkCoolEdge

    Uso el móvil bastantes horas al día, tanto por trabajo como por ocio, y la verdad es que no me hago a jugar en él. En general me cansa enseguida y abandono los juegos von facilidad. Salvo Super Hexagon y Pokemon Go no hay nada desde hace tiempo que consiga generarme interés.
    Los únicos que lo han hecho son los Monument Valley, Gorogoa y la serie GO de Square-Enix.

    5 minutos y a otra cosa. Mejor leer Anait.

  6. Goliath

    Para mi últimamente el móvil se ha convertido en mi consola portátil principal por encima de Switch.

    El problema de Switch es que es menos portátil de lo que parece. Para mi al menos es imprescindible utilizarla con el hori Split pad que es mucho más cómodo que los joycon y eso supone un aumento de tamaño para la consola y por tanto ya te obliga a llevar una mochila si la quieres transportar. Eso no quita que en casa la utilice sin problema en su modo portátil.

    Con la adquisición del Razer kishi para mi cambió por completo el modo de jugar al móvil. Si bien hay muchos juegos que con los controles táctiles te puedes apañar, el uso de un mando aporta una comodidad increíble y permite jugar a juegos en los que de manera táctil es casi imposible de jugarlos. De esta manera puedes llevar contigo el móvil y solo añadir un pelín más de peso llevando el razer kishi plegado.

    Luego a que jugar pues depende de la situación y el tiempo que tengas. En viajes medio largos yo le doy a juegos de Xbox con el Xcloud. Con datos ilimitados y 5G da para darle caña a juegos que daría más pereza jugarlos en la TV o juegos que no puedas esperar a llegar a casa para jugarlos y tengan manera fácil de poder guardar la partida.

    Si no quieres tirar de Xcloud yo juego a: Slay the spire, Arcanium, pirates outlaws, Stardew valley, The Bonfire 2 o Legends of Runeterra. Además de darle a la aplicación de ajedrez de Chess.com.

    El Apple arcade lo deje de pagar hace ya bastante pero le daba al Grindstone y al Fantasian. Eso sí, los jugaba en el iPad porque tengo móvil android.

    Hay bastantes opciones para jugar en el móvil, el único problema es que hay que buscar entre toda la basura que tiene la play store.

    Editado por última vez 17 febrero 2022 | 14:33