La guerra de los mandos

La realidad bajo el juego

La realidad bajo el juego

Spotlight, dirigida por Thomas McCarthy (no confundir con Cormac McCarthy), ha ganado este año el Oscar a mejor película. La cinta, que narra la aventura de los reporteros del Boston Globe que destapó los escándalos sexuales de la Iglesia, competía con, entre otras, La Gran Apuesta, The Revenant y El Puente de los Espías. Las cuatro películas compartían un mismo poso; se basaban en hechos reales. Si bien es cierto que quizás las historias de Iñárritu y Spielberg se tomaban más a la ligera su trasfondo histórico y se permitían adentrarse en otros derroteros es cierto que partían, todas ellas, de un hecho histórico concreto. 

El cine ha mirado desde el primer momento a la historia y desde el principio se convirtió en un tema recurrente. No hablamos simplemente del documental, género que los propios Lumière creían que sería el único en funcionar sino en reinterpretar o explorar sucesos históricos por medio de la ficción. Sin ir más lejos, uno de los pilares básicos del cine, El Acorazado Potemkin, es una representación de un motín real sucedido en 1905 (veinte años antes de su estreno). 

Los sucesos históricos, especialmente aquellos traumáticos o vitales en la historia de una nación, son atractivos para el público. Determinados personajes reales llevan sobre sus espaldas decenas de ficciones cinematográficas o televisivas: Napoleón, Julio César, la familia Tudor, Lincoln o Mandela han sido trasladados a las pantallas decenas de veces. Bien es cierto que en ocasiones son biopics, una traslación cinematográfica de determinados fragmentos vitales importantes para una nación. Sin embargo, hemos visto también que hay muchas historias basadas no en el protagonismo personal o grupal sino en un evento determinado. Todas las películas que tenían más papeletas este año para llevarse la estatuilla (sacando del saco El puente de los espías, que es un Spielberg menor, con todo lo que conlleva, y metiendo dentro a Mad Max) se basan en un hecho histórico en cuestión, más allá de personalismos. 

La realidad bajo el juegoLa literatura, el teatro, el cómic o las series de televisión han explotado también el increíble filón que resulta ser la revisión de nuestra historia. En ocasiones este revisionismo conlleva repercusiones políticas y sociológicas como el cambio en la creencia de la población europea respecto a quién ganó la Segunda Guerra Mundial. Desde 1945 hasta los primeros años del nuevo milenio la gente ha pasado de creer, correctamente, que la URSS fue vital en la derrota de la Alemania nazi a pensar que fueron los Estados Unidos (prácticamente sin ayuda). Es obvio que esta visión se cimienta en decenas de años de ficciones televisivas, cinematográficas y, sí, videolúdicas que nos muestra al ejército americano como el gigante que derrotó a los nazis. ¿Cuántas revisiones del Desembarco de Normandía recordáis, y cuántas sobre Stalingrado, Kursk o la toma del Reichstag por el ejército comunista? 

La gente de Paradox es experta en la utilización de la historia como eje central para sus título. Son creadores de simuladores militares y políticos y creadores de una de las mejores herramientas para aprender historia. Sin embargo, durante esta pasada GDC Chris King, game designer en Paradox Development Studio, dedicó una charla a hablar del determinismo histórico en los videojuegos. Si uno toma la decisión de crear un simulador de la segunda guerra mundial como Heart of Iron, quiere que sus jugadores se entretengan a pesar de jugar con Alemania (ya sabéis: perdió la guerra y esas cosas). «A los jugadores les gusta pintar el mapa de su color», decía King, haciendo referencia a que lo que un jugador busca en sus títulos es expandirse, truncar la historia y crear su propia versión del conflicto real. ¿Quién no ha jugado a Victoria con España y lo primero que ha hecho ha sido atacar Portugal? ¿Y Francia? Como diseñadores de juegos, nivelan las reglas y los sucesos históricos para facilitar el verdadero discurrir de la historia, pero no prohíben que, por ejemplo, en Europa Universalis México sea conquistado por Francia en lugar de España, aunque este país tenga más facilidad. 

La realidad bajo el juego

La ficción es una potente herramienta de cara a explorar sucesos históricos. Sin embargo, en el mundo del videojuego parece no terminar de cuajar. Efectivamente tenemos decenas de títulos que giran alrededor de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil, la Guerra de Independencia (la nuestra y la americana), la Conquista de América… En definitiva, cualquier momento histórico en el que el hombre levantase la espada contra otro hombre ha sido, y es, susceptible de ser reconvertido en un shooter o juego de estrategia. ¿Qué sucede más allá de eso? ¿Qué ficciones videolúdicas han mirado a la historia de frente? Iré un poco más allá… ¿qué títulos se han alejado de la historia bélica para contarnos algo? Como hemos visto en el caso de Paradox la historia ha sido utilizada como cajón de arena donde trabajar y pervertir el pasado creando extrañas distopías donde Argentina ha invadido Europa o donde Texas ha conquistado México. No son juegos basados en hechos reales propiamente dichos sino simuladores históricos que nos permiten modificar o forzar la historia a nuestra voluntad. 

Claro que tenemos los Assassin’s Creed, que se vendieron, en un principio, como pseudosimuladores de vidas pasadas. El trabajo de Ubisoft a la hora de recrear los lugares y los ambientes en su gallina de los huevos de oro (una de muchas) es digna de alabar. Uno puede pasear hoy en día por Florencia y reconocer lugares del juego e incluso, si estuvo muy enganchado a ellos, recorrer la ciudad real tomando como guía lo jugado. Sin embargo, la historia, de nuevo muy ligada a conflictos bélicos, no es más que el marco donde introducen su propia ficción. La historia es en Assassins’s Creed el envoltorio de lo que nos quieren contar, no el objetivo. 

Uno de los títulos de reciente publicación que más ha arriesgado en este aspecto es Kholat. El juego desarrollado por IMGN.PRO centra su atención en el denominado Incidente del Paso Dyatlov, en el que un grupo de excursionistas desaparecieron en 1959 en extrañas circunstancias. El suceso es uno de los grandes agujeros en la historia de la URSS y un verdadero caso digno de estudio, ya que no se pudo determinar qué sucedió realmente. El título se lo lleva a un campo totalmente alejado de la realidad pero sí nos explica y pretende hacer sentir una de las posibilidades de lo que allí sucedió (las versiones van desde pruebas militares secretas hasta un Área 51 soviética). Pero —siempre hay un pero— Kholat no es más que un acercamiento ficcional a una incógnita de la historia de la URSS, y aunque presenta un momento histórico se va por derroteros alejados de la realidad (o no: habría que preguntarle a Enrique de Vicente).

La realidad bajo el juego

¿Por qué no existe una aventura gráfica sobre el Watergate? ¿o un walking simulator sobre los últimos momentos de Hitler a lo El Hundimiento? El videojuego  se ha acercado pocas veces al terreno de los hechos reales si no es para centrarse en momentos bélicos y elevarnos a la altura de héroes o generales. Quizás Valiant Hearts sea uno de los ejemplos más claros de lo que podría llegar a hacer el videojuego por la historia desde la ficción. La Primera Guerra Mundial se ve perfectamente reflejada en esta aventura, que no se convierte en un biopics ni en un Saving Private Ryan’s Simulator. Dentro de un marco histórico se nos presenta una sólida historia dramática que toca diversos palos de un evento histórico tan dramático como fue la Gran Contienda. Pero aun así sigue estando bajo la sombra de un conflicto bélico. 

En el cine, la literatura o el cómic nos interesan otros eventos alejados de la historia militar… ¿no pueden interesarnos estos mismos eventos en un videojuego? ¿No podríamos disfrutar de un título de investigación alrededor de los ERE de Andalucía? (Bueno, quizás esto no tanto.) ¿Y con un hecho tan apasionante como la infiltración de Mikel Lejarza en ETA durante los 70?

El videojuego ha demostrado en los últimos tiempos atreverse con asuntos tan peliagudos como el cáncer y la fe, con That Dragon, Cancer, o centrar su premisa en la pura comunicación, con Firewatch. La temática social de Anna Anthropy ha sido aceptada y aplaudida por el público e incluso la prensa se ha adentrado en el terreno del videojuego con los newsgames de Gonzalo Frasca. ¿Podrá el videojuego mirar a los eventos históricos (no bélicos) a la cara y adentrarse en ellos con la potencia narrativa que caracteriza a nuestro medio?

Usuario
  1. ikky

    Buen texto @gurpegui .
    Creo que si no existen mas juegos sobre hechos historicos mas allá de los conflictos belicos, es porque al final, un videojuego es una serie de mecánicas, y es mas facil idear una mecánica de apuntar y disparar (o de mover tropas) que sobre reuniones, tratos y papeleos (que al final, es la otra «cosa» que cambia el rumbo de la historia)

  2. Triple_R (Baneado)

    A mi me encanto el Expeditions: Conquistador por usar un transfondo poco visto en ese genero.
    Osea, hagas lo que hagas (en plan buenote o loco) no dejas de ser un invasor en tierras indigenas

    Yo mataria por un rpg/aventura ambientado en el crack del 29, no se, un chaval limpia botas durante la semana previa del hecho historico donde ve como todo se va al traste y intenta buscar la mejor salida

    (Aunque tambien mataria por cualquier juego ambientado en los mundos de Brandon Sanderson)

  3. AMaldito

    ¡¡Genial articulo!! ¡¡Felicidades!!

    Aunque la respuesta a tu pregunta ya la has dado tu: la sensación de «agencia» o competencia, es decir, que nuestros actos en el juego tienen significado y de alguna forma afecten al contexto, hace que sea difícil ajustar estos temas a mecánicas, viendo muchas veces su radio de éxito limitado a como dices a sistemas más tipo «aventura gráfica». Es decir tener que evitar la interacción activa (el verdadero punto fuerte de los videojuegos) por una pasiva para poder ajustarse a la realidad histórica plantea muchos problemas, seguramente que solucinables, pero muy jodido de cuadrar todo.

  4. SergFban

    Gran artículo. :bravo:

  5. landman

    Hace poco pinjed nos escribió sobre 1979 Revolution, poder se puede hacer juegos históricos que no sean de tiros, el problema es que los inversores invierten para recuperar su dinero, y estas cosas seguramente aun no venderían. Y en el cine también pasa, claro, pero el público potencial es más amplio y diverso.

  6. Gurpegui

    @triple_r
    Efectivamente, Expeditions me parece muy buen juego en ese sentido aunque en el fondo no deja de ser «otro» juego bélico aunque puedas hacerlo sin combatir prácticamente. No deja de ser un juego de estrategia que se aprovecha de una situación histórica con muchas posibilidades militares o diplomáticas.

  7. Gurpegui

    @ikky
    Bueno, los juegos han avanzado mucho en cuanto a mecánicas y algo que en un inicio no era más que apuntar y disparar como los shooters se acaban convirtiendo en «walkings simulators». Un juego como «Papers, please» (que podría considerarse histórico aunque los países sean falsos) tiene una mecánica aparentemente poco atractiva que acaba siendo el núcleo de la cuestión.

  8. Jabba_Lags

    El problema de llevar al videojuego hechos históricos no bélicos es que carecen del «What if…» que hace que en un juego de estrategia o shooter te pilles a la Alemania nazi para ver como quedaría Europa si hubiesen ganado ellos la guerra. Al carecer de bandos se darían juegos lineales en los que la única misión sería llegar al desenlace de la Historia que ya conocemos.

    Sin embargo, a mi me gustaría ver llevados al videojuego casos en los que se han producido investigaciones policiales, recuerdo que cuando veía la serie ‘1992’ sobre la corrupción en Italia me imaginaba lo guapo que quedaría poder llevar acabo esa investigación en un juego estilo los Sherlock Holmes. También, no sé, algo como el Watergate que has mencionado en el artículo o ese tipo de puntos negros de la Historia estaría bien poder verlos desde dentro.

  9. Gurpegui

    @landman
    Está claro que sería muy raro ver un AAA tratando… el «watergate» por ejemplo. Pero con ejemplos como Firewatch que ha vendido medio millón de copias (más que algunos juegos de gran presupuesto) nos quiere decir que todo tiene cabida en esta industria.

  10. Gurpegui

    @javir27
    Claro. No me refería únicamente a sucesos bélicos aunque pagaría MUCHO por un walking simulator sobre los últimos días de Hitler, un «El Hundimiento» bélico (por poner solamente un ejemplo). También hay que tener en cuenta que hablo de un acercamiento ficcional a un hecho histórico no a la simple traslación del hecho a modo de documental. Una película basada en hechos reales puede tener licencias narrativas o incluso mostrar el contexto histórico del suceso como vía para contar otra cosa. Por ejemplo, la vida de un detective inmerso en un secuestro famoso o similar.

  11. DrTenma

    Muy buena reflexión que, además, comparto. Creo que es un inconveniente derivado de la manera en que los videojuegos nacieron: como un mero pasatiempo. El cine, como bien dices, nació con la meta del documental y recoger la realidad, de ahí que desde sus inicios se aceptase que pudiera contar historias -llamémoslas así – aburridas.

    En la actualidad los videojuegos se empiezan a concebir de otro modo, así que quiero pensar que no estamos tan lejos de ver juegos que exploren hechos históricos por la mera excusa de contarla (opino que eso sería lo que cercaría a los videojuegos a su madurez).

    Hablando muy de memoria, creo que los crímenes de Jack el destripador, han inspirado más de un videojuego. No se me ocurren más crímenes históricos que aparezcan en videojuegos, y eso también sorprende, pues el género de las Aventuras Gráficas viene casi al pelo para trasladar este tipo de historias reales.

    Y, para acabar, y un poco off topic, yo le concedo mucho crédito a Spielberg por ‘El Puente de los Espías’ justamente por no ser su mejor película. Lo que hace no tiene mucho mérito porque es algo que ya ha hecho más veces, pero lo hace tan bien que le aplaudo por ser tan bueno contando historias, pese a que ya te las sepas. La comparo con ‘Argo’ -que es una película que está bastante bien- pero que en ningún momento consiguió que me preocupara por los personajes.

  12. Diego.

    Interesante texto @gurpegui, se agradece y mucho.

    Por un lado, la verdad es que estoy bastante de acuerdo con lo que comentas, ademas creo fehacientemente que hablar mas de esto es necesario para que vaya mas alla de un texto y se convierta en una consideracion real del medio. Que vean que los usuarios buscamos algo mas y que estariamos dispuestos a apostar por ello.

    Por otro, el primer parrafo de @drtenma es una sintesis genial del problema con el que en su momento partimos de base.

    Yo estoy un poco con @drtenma con respecto a Bridge of Spies. A pesar de contar algo veinte veces visto, con una evolucion argumental tan manida, lo hace TAN BIEN, que tiene muchisimo merito. (Una lastima esos dejes del «norteamerica is the best» que vengo viendo en muchas de sus ultimas peliculas que me sacan de manera brutal de lo que estoy viendo)
    De hecho sigo sin entender porque Tom Hanks no estaba por ahi entre los nominados.

  13. DrTenma

    @diegodcsantos sobre lo de Hanks, parte de la explicación está siempre en el sistema de votación que se usa para las nominaciones y elegir quién gana. Es un sistema que favorece los lobbies. Se entiende poco el prestigio de los premios una vez que se ve que son tan subjetivos como los que podríamos dar cualquiera de nosotros. Yo me doy con un canto en los dientes conque se sigan haciendo películas buenas en ‘Hollywood’ jajaja

  14. Diego.

    @drtenma
    Si, es cierto, es un sistema bastante incongruente, por usar un eufemismo bonito.

    Pero bueno, imaginandonos en un universo mas poetico y habiendo visto las 20-25 peliculas «necesarias» para poder tener una opinion fundada sobre quien merecia deberia haber ganado, no entiendo la ausencia de Hanks en los nominados.

    Y no quito meritos a monstruos como Cranston, que hace de Trumbo algo dificilmente olvidable o a Fassbender, que hace de su Steve Jobs un personaje mucho mas interesante que el propio Jobs. Pero no creo que Matt Damon este especialmente brillante o que Eddie Redmayne haga algo que no este al alcance de cualquier otro actor de talento.
    Por otro lado ya se que Dicaprio tenia que ganar pero no me parece ni mucho menos su mejor papel. (Y soy de los que piensan que a pesar de ser un actor fabuloso, el mejor de su generacion y que ha construido su propio legado a base de esfuerzo y fantasticas actuaciones; nunca ha merecido el Oscar por delante de los que lo ganaron)

    Y perdon por el off topic

  15. DrTenma

    @diegodcsantos la corriente pro DiCaprio me cuesta entenderla. Quiero decir, Pete O’Toole murió sin Oscar (el honorífico casi que no cuenta), Ian McKellen tampoco lo tiene, Eduard Norton tampoco…

  16. Diego.

    @drtenma
    La lista es interminable,la verdad.
    La realidad de Dicaprio es que ha conseguido colocarse en una posición supuestamente idílica pero real en la que encandila a crítica y público por igual, unido a papeles principales en buenas películas de grandes directores.
    Es un cocktail difícil de obviar.

  17. kimbauer

    el tema del determinismo me parece clave, muy a favor de situar ljuegos en contextos históricos de forma verosímil, de recrear hechos hístóricos igual no tanto.