2023 Recap

El 2023 de... Alberto Corona

2023 ha supuesto un antes y un después en mi relación con los videojuegos. Que así avanzado suena muy épico, pero en realidad se ha debido a un gesto tan sencillo (y tan ridículamente postergado) como comprarme una Nintendo Switch. Mi relación con las consolas portátiles se había interrumpido hace años, desde más o menos la Game Boy Advance SP (mejor no echar cuentas), aunque sí había podido desde entonces echarle mano de vez en cuando a la Switch. No lo suficiente como para cambiarme el hábito de juego de arriba abajo. Sobre la dinámica particular de jugar en portátil se ha escrito bastante y yo puedo aportar bien poco; solo constatar que había convertido jugar a sobremesa en un ritual bastante estático y sacrificado, que requería cuadrar en mi día a día una franja horaria muy delimitada y afectaba a la cantidad de tiempo que podía dedicarle a los jueguitos. Con la Switch no. A la Switch juego en la cama. Creo que solo la he enchufado a la televisión una única vez desde que la adquirí, y para algo tan idiota como comprobar si los muñequitos de Zelda: Link’s Awakening lucían igual de bien en una pantalla más grande. Lo hacían.

A la Switch también juego en el baño, en el tren, en breves pausas del curro donde necesito despejarme. Puedo dedicarle remesas de dos o cinco minutos, partidas fugaces que marcan de algún modo mi rutina. Lo que ha provocado, sí, que sienta los videojuegos más cerca de mí. Que me acompañen más, que me relacione de una manera mucho más instantánea con ellos. Una manera, sobre todo, desprovista de gravedad. Desde que por azares del destino he incluido «escribir sobre videojuegos» entre las improbables actividades con las que me gano la vida, el acto de jugar ha ganado gravedad. Una solemnidad algo ingrata, quizá enriquecedora a nivel cerebral y profesional pero desde luego poco operativa con el acto de «jugar» y las particulares alegrías que entraña. La Switch en mi mesilla de noche me ha devuelto parte de esas alegrías. No solo por el cambio en mis hábitos de juego, sino también por los tremendos juegarrales que han pasado por mis manos durante estos meses. Tres Marios (y medio) nada menos: Super Mario 3D World (+ Bowser’s Fury), Super Mario Odyssey y el absoluto milagro reciente de Super Mario Bros. Wonder. Además de milagritos más pequeños como A Short Hike y Kirby y la tierra olvidada, o experiencias que lo cambian todo como Night in the Woods. Juego este último que posiblemente haya contribuido a forjarme una nueva personalidad. A mis 31 cansados años, que ya tiene delito. 

Switch ha hecho que sienta los videojuegos más cerca de mí. Que me acompañen más, que me relacione de una manera mucho más instantánea con ellos. Una manera, sobre todo, desprovista de gravedad.

Me he convertido, creo, en un niño Nintendo. La Switch ha devenido una suerte de extremidad, de prolongación de una mismidad física, y la consecuencia más material ha sido que la PlayStation 4 ha ido acumulando polvo. En tanto a consecuencia más emocional, pues tenemos el hecho fehaciente de que los Triple A-exclusivos-piperos han ido perdiendo el atractivo que históricamente han tenido para mí. Que algo ha quedado, claro. Es posible que sea la persona que más tiempo ha pasado hablando de una chorrada de juego como The Callisto Protocol en todo el mundo, de una forma en principio irónica —pueden dar cuenta de ello, entre otros, Juan Salas— pero que tampoco va a enmascarar la verdad: que pasarme esta chorrada de juego coincidió con una semana muy dura de octubre, y me vino realmente bien admirar graficotes y pisar cabezas. Los triple A-exclusivos-piperos quizá se vayan a quedar en eso para mí. Sacándole partido ratonil a mi suscripción de PlayStation Plus he disfrutado razonablemente los Tomb Raider e incluso otra chorrada paralela como inFamous: Second Son logró que me pusiera nostálgico, por recordar aquellos tiempos en que los mundos abiertos no eran eternos ni estaban petados de iconos, sino que iban al grano y solo eran tan grandes porque querían saciar tus ganas de destruir cosas. 

Me veo capaz por fin de ser condescendiente con estas superproducciones tan excesivas y genéricas: yo, que hasta hace no mucho lo peor que podía decir de Horizon era que el guion no estaba demasiado bien escrito. Pero también me he sorprendido en este marco. He descubierto, gracias a Death Stranding, que me gusta Kojima. Son muchos descubrimientos para tener con más de 30 años, cuando cada vez se antoja más seductora la trágica suposición de que lo has visto y jugado todo y nada te va a sorprender. Evidentemente no lo he jugado todo, la Switch ha venido a demostrarlo de la forma más ridículamente obvia, en conjunto a la necesidad profesional de no dejar nunca de pensar en lo que estaba jugando —aunque con los Marios nunca había sido tan difícil, la verdad—, y de hallazgos históricos como superar de forma encadenada Limbo e Inside, o entrever en L.A. Noire un camino no tomado por Rockstar. Ha sido un buen año, sin duda, pero sobre todo lo ha sido por la forzada asunción de que vendrán años mucho mejores.


¿Cuáles son los mejores juegos de 2023? ¿Qué temas han dominado la actualidad durante el año? ¿Qué nos conviene repasar antes de arrancar 2024? Durante los últimos días de 2023, el equipo de AnaitGames y sus olaboradoras y colaboradores exploran los temas, juegos y noticias más relevantes del año.

Lee todos los contenidos »

Colaborador

Periodista especializado en cine y cultura pop. Autor de ‘La otra Disney’. Ha ejercido de crítico cinematográfico en medios como SensaCine, Canino Magazine o Espinof, y actualmente es redactor de Actualidad en Cinemanía y copiloto del podcast Choquejuergas.

  1. Rules

    Esos tres Marios seguidos son sin duda una experiencia que puede marca un año. Alberto, no sé si tienes sobredosis de Mario, pero no dejes de jugar al Mario Bros U y al Mario Maker 2. Aunque el primero parezca un título menor, sobre todo ahora que está el Wonder, no lo es en absoluto; y la campaña del segundo es divertidísima y un derroche de ideas.

  2. carndolla

    Alberto, lo que has descubierto este año con la switch llevo diciéndoles a mis amigos des que salió y me la compré: La Switch te cambia la vida: la coges, pulsas un botón y a los 3 segundos ya juegas, sigues desde donde lo habías dejado. Y puedes jugar tanto partidas cortas como largas. Es un avance muy grande en varios aspectos.
    No es la consola más avanzada tecnológicamente hablando pero es bastante resultona si no eres un friki de los frames y los graficotes.
    A mi me ha permitido compaginar el vicio con el trabajo y mi pareja. Nada más que decir, gracias Switch!!

  3. Juan Salas

    Nunca nadie habló con tanta pasión y cariño de The Callisto Protocol, doy fe.

    1. Renetrado

      @juan-salas
      Jajajaja