Vanitas vanitatum omnia vanitas

Todo es vanidad: Una lectura barroca del E3

Todo es vanidad: Una lectura barroca del E3

Las conferencias del E3 se parecen a una misa católica del barroco. Te piden tener una fe inquebrantable en lo que te están proponiendo y promueven el fervor militante. La teatralización de la vida en la era de la imagen es un asunto heredado y cuyo inicio se podría situar el barroco.

Steve Jobs no inventó las keynotes: de eso se ocuparon los jesuitas y la Contrarreforma. Nunca fue tan importante convencer (sobre todo a los que ya estaban convencidos) como durante las guerras de religión que asolaron la Europa del siglo XVI y XVII. Porque cuando las guerra son por las creencias religiosas las consecuencias suelen ser terribles: no solo se trata de conquistar el espacio y los cuerpos que lo habitan, sino de asaltar su mente, el único espacio que siempre se ha considerado como personal e inviolable, el yo mismo de las personas. 

Si hay algo de lo que se le acusa todos los años al E3 es que “vende humo”. Como si los que organizan las charlas estuviesen más preocupados por la liturgia que por el contenido. En el Reload del E3, Pep Sànchez advierte sobre los profetas del realismo, los que vienen a decirnos a los demás que Sony, Ubisoft o quien sea solo nos han vendido humo. En resumen, Pep comenta que no hay que confundir, como hacen los que vaticinan la venida del Apocalipsis, tener ilusión con ser un iluso. A estas alturas de la película sería poco razonable no andarse con mil ojos ante cualquier anuncio de una compañía en el E3. Hay muchos motivos para estar alerta, como el hecho de que más de la mitad de lo que sale en el E3 no llega a estrenarse en lo que queda de año; otros productos son anunciados año tras año como si estuviesen a punto de salir (Cuphead, por ejemplo); los más desafortunados jamás llegan a terminarse. 

Si dejamos de lado un rato la pesadumbre escéptica, el E3 es un predicar para conversos: uno no está ahí para saber qué es lo que viene, está para que le deslumbren con las promesas de una vida mejor. Nos situemos en el lado de querer ser ilusionados o en el tratar de verle los trucos de manos a los conferenciantes, lo cierto es que existe una tensión entre la vanidad y los valores.

Todo es vanidad: Una lectura barroca del E3

En el 1517 el statu quo de la Iglesia católica sufrió el mayor golpe desde el cisma de medieval de Avignon. Martin Lutero clavaba sus famosas 95 tesis en la catedral de Wittenberg: nacía la reforma protestante. El descontento generalizado con las prácticas corruptas de la Iglesia venía de lejos. Las indulgencias papales (básicamente pagar por conseguir ventajas espirituales como el perdón) fueron las gotas que desbordaron el vaso de Lutero. La Reforma se extendió como la pólvora por los estados alemanes, que aprovecharon la coyuntura para posicionarse en contra del dominio de Carlos V. Iban a llegar cien años de guerras constantes por toda Europa en las que el principal motivo por el que morir iban a ser las creencias religiosas. Es cierto que no todo fue religión: el imperio español de Carlos V y Felipe II eran una amenaza inconmensurable para los intereses ingleses, franceses, italianos, alemanes, holandeses, en fin, de la práctica totalidad del mundo conocido. A veces da vértigo pensar que podríamos trazar el comienzo de todo esto hasta una mañana en la que Lutero se atrevió a ir hasta la iglesia y clavar sus tesis.

La seducción de la reforma caló especialmente entre la clase emergente de la burguesía. Las propuestas sobre el trabajo, el orden y la riqueza como un valor de los protestantes encajaban con la forma de vida burguesa. La desobediencia a una figura de autoridad como el Papa —que, además, estaba en sus horas más bajas en cuanto a confianza— ayudaron a pensar la religión como un asunto privado que, además, podía interpretarse por cuenta propia. El Papa dejó de ser infalible, la misa se consideró una representación (se negaba la transubstanciación) y cualquiera podía ser un predicador. La autonomía (darse a uno sus propias normas) comenzaba a ser el modelo que marcará el devenir de la Edad Contemporánea. Demasiadas cosas atrayentes que necesitaban ser combatidas por parte de los católicos si no querían que sus fieles abandonasen. De ahí la importancia del Concilio de Trento: entre 1545 y 1563 se decidió cómo iba a ser la Iglesia católica del futuro. Básicamente la de ahora.

Entre las reformas que afectaron a las bases del catolicismo destacan dos: el examen de conciencia y la importancia de un Misal que unificase la liturgia católica bajo el mismo manto. Mientras que el examen de conciencia será fundamental para el sacramento de la confesión, la actualización de la liturgia tenía el fin de hacerla más atractiva al público. Para cumplir este propósito la misa se teatralizó.

La relación entre las liturgias religiosas y el teatro viene de lejos. De hecho, cuando los griegos comienzan a diferenciar unas de otras el teatro queda aún como un lugar de recogimiento colectivo en donde se exponían las pasiones humanas en una especie de purificación general. Ver a Edipo arrancarse los ojos cuando descubre que se está acostando con su madre servía al propósito de cohesionar a la polis bajo el mismo paraguas de valores. Incluso Platón, que lo odiaba, consideraba que el buen teatro contribuía en esa función pedagógica. Cuando en Trento se proponen que las misas se actualicen lo que pretenden es que tengan tanta importancia para las masas en cuanto a seducción como la tiene el teatro. La Contrarreforma católica es fundamentalmente cultural: afectó a qué se debía leer y escribir, cómo expiarse, qué ver y cómo verlo, a la arquitectura y, en último término, a la forma de representar los valores religiosos. El mundo del barroco es el de la teatralización de la vida misma. Por eso el E3 recuerda a una misa barroca: el efecto dramático, el apelar a la emoción y la devoción es casi más importante que el contenido mismo de aquello que vamos a tener el en el futuro. Sí, cualquier realista que esté leyendo esto pensará que el fin del E3 es vender; estaríamos de acuerdo: ¡claro que pretenden vender! De eso se trata. Pero no pueden venderte algo si no estás convencido. Y la manera de convencerte no consiste en crearte una necesidad donde no la hay, como en la publicidad tradicional, sino en que expreses tu filiación por algo específico, la identificación especular con lo que hay sobre el escenario.

Todo es vanidad: Una lectura barroca del E3

Cuando Shawn Layden, de Sony, sale al escenario conducido por la música de Bear McCreary tras la catártica introducción del nuevo God of War, solo le falta recitar el mantra jesuita, muy dado a escucharse en la misa, «Vanidad de vanidades todo es vanidad», cita del Eclasiastés («vanitas vanitatum omnia vanitas»). No en vano Iglesia viene de ecclesia: “reunión” o “asamblea”. Cuando nos congregamos ante Sony, Microsoft, Nintendo, Bethesda, etc., no solo lo analizamos desde el punto de vista del fan, del periodista, del hater o del espectador casual, también nos posicionamos como miembros de una congregación. Cuando asisto a una de las charlas quiero (necesito) que me prometan la vida eterna. ¿De verdad necesitamos que sean tan honestos como un profeta de Apocalipsis? ¿Aquellos del realismo materialista que se piensan que están descubriendo las verdades? ¿Que los conferenciantes nos digan: «Mirad, esto va tener un downgrade tremendo, es probable que no salga, el HUD no se parece en nada al final, prometemos mucha agencia al jugador pero no va a tener apenas, tienes más agujeros que un queso…»? ¿Para qué?

Si tengo el aparataje crítico engrasado ya sé que todo eso puede ocurrir: yo no asisto a la charla para pensar en que todo lo que venden sea humo (sé que lo es, ¿no?). El motivo por el cual asisto es otro bien diferente. Para charlas honestas y con menos teatralidad, mejor ver las de GDC: si se aguanta la hora o dos horas de cada vídeo no es porque uno quiera emocionarse, desear una vida (videojueguil) mejor, o ver las formas de las cosas que vienen. No; lo haces por aprender sobre el medio. Los contextos son diferentes: es como contraponer un informativo con el teatro, se esperan cosas distintas –incluso aunque ahora sea difícil saber si se nos informa mejor desde el teatro que desde las agencias de noticias.

Vanidad de vanidades todo es vanidad. Mientras los burgueses engalanaban sus casas y hacían ostentación de las riquezas que acumulaban con su trabajo, la Contrarreforma se empeñó en recordarnos que todo es vanidad, es decir, todo está “vacío”. Lo material es perecedero y debemos recordar que vamos a morir. Incluso toda una corriente pictórica, las Vanitas, servían al propósito de que no olvidáramos que lo espiritual es lo relevante: los cuadros se llenaron de calaveras, de frutas podridas, de efímeras burbujas, todo para que no olvidemos: memento mori. Chocaba esta perspectiva con la de algunos pintores de Flandes como Holbein o Veermer, en donde los fondos siempre estaban adornados con toda suerte de objetos que servían como afirmación de que lo material era una forma de acceder al conocimiento: mapas, astrolabios, calendarios, libros… La conquista de lo real no es nada “vacio”: se necesita materia, corporeidad, algo donde aferrase. No todo es abstracción; lo empírico es necesario.

Cuando Microsoft sale a anunciar su Proyecto Scorpio o Jade Raymond presenta un vídeo sobre los futuros proyectos relacionados con Star Wars y no vemos nada, no nos están haciendo una pintura de Veermer: nos están diciendo que todo es vanidad, que lo que importa es la ilusión y lo por venir, la idea misma antes que el objeto en cuestión. Ellos no son los vanidosos: lo son los espectadores que no se contentan con la idea misma, con la abstracción de las cosas. Sí. Pero a algunos les resulta insuficiente. Aunque, no nos engañemos, hay tanto de idea en las promesas de Scorpio como en el God of War. Por eso, entre otras cosas, recurrimos a la prensa. No tanto por su criterio como Inquisidores (aunque también) como para saber si han tocado ese pedazo de cielo que nos prometen. ¿Funciona en PS4? ¿Visteis la Scorpio? ¿Qué tal la RV? ¿Cuánta verdad hay en sus promesas?

Todo es vanidad: Una lectura barroca del E3Una de las órdenes religiosas que surgen durante el barroco, posiblemente la más importante que ha dado el catolicismo después de los benedictinos y franciscanos fueron los jesuitas de Ignacio de Loyola, un militar retirado que como buen fundador de órdenes religiosas pasó por el calvario de la carne y la concupiscencia para luego renegar de ella. Lo de que fuese militar es un dato importante: si por algo se caracterizó el movimiento jesuita es por su carácter militante. Al contrario del resto de las órdenes (aunque los franciscanos se les parecían), los jesuitas se especializaron en ser soldados de Dios al servicio del Papa (la obediencia incondicional al papado era una de sus señas de identidad). Militantes en tanto que eran capaces de desplazarse a cualquier lugar de la Tierra para difundir las ideas de la iglesia. Mientras que la Iglesia del medievo se caracterizó por la órdenes monásticas y la reclusión, el barroco jesuítico se plantea la evangelización como una tarea activa, de conquista. Se dice que los checos se quedaron sorprendidos con cómo los jesuitas predicaban en su lengua al poco tiempo de llegar; de hecho, era obligatorio para cualquier jesuita conocer al menos cuatro lenguas diferentes. Algunos jesuitas llegaron hasta Japón.

Desde el comienzo, la compañía de Ignacio de Loyola se hizo cargo de la guía espiritual de la Contrarreforma: las élites se educaron con ellos. Aún siguen haciéndolo: Georgestown, la universidad católica de la élite de la costa este de Estados Unidos, se dirige bajo los principios de Loyola. Eran los jesuitas, expertos psicólogos que prácticamente inventaron el psicoanálisis en forma de la confesión, los dogmáticos que predicaban la infalibilidad del Papa, los que tradujeron sus enseñanzas en un misal lleno de humos, espejos, calaveras e hilos invisibles que mezclaron teatro y misa. Con los jesuitas volvió el dios irascible y castigador del antiguo testamento. Ellos eran los que nos recordaban que todo era vanidad.

Así que supongo que a los que disfrutamos de la ilusión del porvenir se nos puede acusar de comprar humo pero no de ser vanidosos. Pues, en este sentido, mejor una idea que una realidad material perecedera. Además, la ilusión tiene un carácter tan personal que poco o nada tiene que ver con saber diferenciar que en lo que vemos hay mucho ilusionismo, si no de desear que eso sea verdad. Ahora bien, sí es responsabilidad del periodista el no comportarse como un jesuita: ni le debemos respeto a una figura de autoridad a la que consideramos infalible, ni deberíamos ser militantes de una única causa como si formásemos parte de una orden religiosa. Si ves el E3 es porque eres un convencido, o que trata de ser seducido, pero si no te interesa, si eres un realista recalcitrante, no tendrías que verlo. Sin embargo, si quieres estar informado sí es responsabilidad de la prensa que transmite el dirimir, en la medida de lo posible, cuánto de humo y espejos hay.

Mientras tanto, seguiré pensando en un mundo mejor y en la vida eterna de ciertas ideas, de esa magia vudú del teraflop, del gigahercios y los fps. Con juegos fluidos sin downgrade y promesas narrativas con actores de postín que entre tanto pez muerto recuerdan el advenimiento de Cristo. Seguiremos yendo a la ecclesia del E3 por muchos años.

Todo es vanidad: Una lectura barroca del E3

  1. Moebius

    Los cojones en el suelo.

  2. ultralaura (Baneado)

    Diría que este homenaje a la Wikipedia es lo peor que he leído nunca si no fuese claramente una broma.

    Porque es una broma, ¿verdad?

  3. SnakeIsSnake

    ¿La última foto está retocada?

  4. Triple_R (Baneado)

    Kojima, la estrella del pop de los videojuegos

  5. SenyoretaYamabuki

    El teraflop es el nuevo humo.
    Bravisimo.

  6. Mominito

    Yo veo el E3 buscando ilusión, ver alguna nueva IP que me deje loco, o el volver de una clásica que no me esperaba, todo en estado muy verde a sabiendas de que lo que no es humo perfectamente puede acabar cancelado, porque estaba en primeras fases de desarrollo.

    Si quisiéramos realismo habría que ver los juegos que están a punto de salir de los que ya habíamos visto trailers por un par de años, y entonces hay poca gracia ir a un E3 lleno de lo que ya has visto hasta en la sopa, ¿no?.

  7. Gegr is Win

    @psicoadict3
    No, ese es el Papa Hideitus V.

    Bravo por el texto y la comparación, se que por puntos parece cogida con pinzas, pero si quiero leer un artículo que mezcle el E3 y la iglesia en tiempos barrocos hay que aceptar ciertas cosas. Muy buen escrito el de Alberto.

  8. SamaelXI

    Por BRUTALIDADES como esta es que ustedes, amigos de Anait poco a poco se han ido ganando mi cariño, son unos parias, son una guerrilla, metiendole webos a su labor, me encanta saber que aun dentro de sus curtidos cerebros de periodistas profesionales cabe esa ilusión con la que se construyo esta industria!!! amen!!!

  9. HAYATO

    El descontento generalizado con las prácticas corruptas de la Iglesia venía de lejos. Las indulgencias papales (básicamente pagar por conseguir ventajas espirituales como el perdón) fueron las gotas que desbordaron el vaso de Lutero.

    ¿Quiere decir esto que, con las indulgencias plenarias y las bulas papales… la Iglesia Católica inventó el freemium y los DLC? WAHT

  10. KilgoreT

    El artículo está muy bien pero prefiero el realismo. Los juegos deberían enseñarse cuando están para enseñarse, y luego salir como mucho un E3 despues.

    La culpa de los juegos repetidos hasta la saciedad precisamente la tiene esa manía de vender humo, los vemos desde el teaser, y los seguimos volviendo a ver durante tres o incluso cuatro E3 más, por no hablar de las promesas incumplidas.

    El día que pongan la regla en el E3 de que un juego solo puede aparecer en dos conferencias antes de salir, ese día el E3 se volverá realmente apasionante y lleno de sorpresas.
    El E3 que yo quiero es uno en el que algún día se atreva a lanzar un juego durante la focking conferencia de presentación. Que te enseñen el trailer y te digan «vete a la tienda de tu consola que allí lo tienes disponible, en una semana estará en las tiendas». Eso sí que le daría emoción.

    Imaginad que ese mismo trailer que a muchos les ha ganado de God of war, fuera seguido de un anuncio de que YA está disponible, sería jodidamente épico, y haría que a partir de entonces nos esperáramos cualquier cosa de un E3.

    Ni siquiera era una sorpresa que Kojima fuera a enseñar lo suyo, aunque no tenga nada más que ideas.

  11. agendaverde (Baneado)

    @kilgoret

    +1 to this

    De hecho Bethesda ya hizo algo así en su conferencia de 2015. Aunque fue con un juego menor… Fallout Shelter. A mí me gusta su estrategia de, «mira, no te vamos a enseñar nada pero cuando te lo enseñemos, sale en 6 meses.» – como hicieron con Fallout 4.

    Hablar de lo que es o no es el E3 me parece que es meterse en terreno pantanoso. «You don’t get to decide that» como diría Louis CK. Cada compañía sigue unas pautas que no tienen nada que ver con las del vecino. Unas sólo muestran gameplay siempre. Otras, un poco de ambos y otros sólo venden humo.

    A mí personalmente el humo no me gusta. Me hace toser. Yo creo que hay que cuidarse un poco del hype, que es muy traicionero.

  12. SavageSteak

    Me gusta la idea de que el E3 es como una misa, aunque en esta ultima solo te venden humo sin nada que demuestren lo que dicen, mientras en el E3 solo viene en forma de CGI o graficos que estan un par de generaciones por delante. Y aun asi la gente se lo traga pq son mas felices asi, unos pensando que su dios esta de su lado, otros que ese video que han visto plasma un gameplay inexistente.

  13. SerJuanLu

    @psicoadict3 dijo:
    ¿La última foto está retocada?

    Sería taaaaan bonito que no lo estuviera…

  14. KilgoreT

    @agendaverde teniendo en cuenta que hasta cuando prometen cosas que de verdad están en desarrollo (Fable Legends sin ir más lejos) y los juegos acaban cancelándose, para encima aplaudir el humo, por el humo.

    De verdad nos gustan los downgrade bestias, los juegos que acaban cancelados o saliendo siete años después de la primera presentación, o las CGI que se hacen pasar por gameplay? De verdad, en realidad esto deberia suponer el descrédito de la empresa que lo haga, no el aplauso.

    Lo de Bethesda presentando un bombazo como F3, meses antes de salir me pareció genial, el camino a seguir.

  15. Víctor Martínez

    @kilgoret
    Estoy de acuerdo en lo esencial (a mí también me pareció genial lo de Fallout 4, y creo que es la forma más honesta de hacer las cosas), pero mira hasta dónde llegan los dominios del humo que tú mismo estás comprándolo en forma de conferencia: no hay más que ver la de Bethesda de este año, que ha sido lo más «E3 normal» del mundo, pero te sigues aferrando a la fantasía de Bethesda como ejemplo de buen hacer. El E3 es peliagudo porque nada depende de nosotros, y el humo está ahí porque es lo que funciona, lo que los feligreses quieren, lo emocionante y lo que deja marca. Este E3 será para siempre el E3 en el que Kojima presentó lo de las ballenas muertas y el paisano con los pendrives colgados del cuello; nadie se acordará de Trials of the Blood Dragon dentro de tres meses, por mucho que lo lanzaran en ese mismo momento.

  16. agendaverde (Baneado)

    @chiconuclear

    No estoy de acuerdo. Todo es cuestión de perspectiva. Para mí este E3 ha sido el que le ha puesto fecha a The Last Guardian. He visto algo más del juego y me sigue gustando. Por eso es bueno que presenten gameplay y no tráilers. Perfectamente lo nuevo mostrado de The Last Guardian podría haber sido algo muy alejado del concepto original que nos hubiese defraudado. Por eso es bueno que haya transparencia y la mejor forma de obtenerla es viendo cómo se va a jugar el jueguico en cuestión.

    A mí por ejemplo lo de Kojima no me llama nada. Porque es un tráiler… porque no hay… nada palpable. Y sin embargo la demo de PT me ganó totalmente. Ahí veo yo la diferencia. Será que soy un hombre de ciencia más que de fé. 😉

    Te pongo otro ejemplo, me encanta (en general) todo lo que hace Obsidian, pero su tráiler de Tyranny me pareció una tomadura de pelo. Enséñanos cómo se juega, por dónde van a ir los tiros con el combate, el diálogo… pero no una cinemática cutroncilla que nos explica algo que ya sabíamos. No sé. No me gusta casarme con nadie. Alpha Protocol me gustó por ejemplo pero tenía tantas virtudes como defectos. Y si hay que decirlo, se dice y punto.

  17. Víctor Martínez

    @agendaverde
    Claro, sin duda. Para mí ha sido el E3 del Zelda. Posiblemente para muchos sea eso, también. Pero el día de mañana este no será el E3 de The Last Guardian ni el de Tyranny ni el de muchos otros. A medida que nos olvidemos de todo esto (porque son putos anuncios, al fin y al cabo: se olvidan y punto, y no pasa nada, y mejor) solo quedará en el recuerdo lo que destacó, y Kojima destacó por muchas cosas. La principal seguramente sea que Sony diseñó su conferencia para que el estatus como autor de Kojima brillara a tope; el tráiler de The Last Guardian (que a mí me emocionó mucho, por cierto) no lo presentó Fumito Ueda, sino que salió ahí como podía haber salido Fat Princess Returns o Medievil Origins o lo que sea.

    También va a ser el E3 de God of War, por supuesto, y no lo digo a título personal porque a mí me la trae floja, de momento, este giro ridículo hacia la relación padre-hijo que quieren darle. Pero va a serlo, igual que será el E3 en el que se desveló Scorpio, pero ReCore se nos va a olvidar prontito. Son intuiciones, no es ciencia; espero que se entienda en qué terminos digo que «será el E3 de tal cosa».

  18. agendaverde (Baneado)

    @chiconuclear

    Yep. Entendido. Está claro que no podemos quedarnos sólo con una cosa. Sony perdió una gran oportunidad al no sacar a Fumito Ueda a darlo todo, la verdad sea dicha. Pero en el fondo lo importante es el juego. Esperemos que todo salga bien.

  19. KilgoreT

    @chiconuclear yo el ejemplo de Bethesda lo pongo porque fueron quienes lo hicieron con E3, pero de este año no me he enterado de nada de lo que han hecho, ni les pongo como ejemplo de nada.

    Yo este año me quedo con la confe de Microsoft hasta justo antes de Scorpio. Presentaron la Slim sin perder tiempo, y sin aspavientos, con pequeños cortes durante la conferencia, como lo de los mandos. Super dinámico, juegos todo el rato, con una beta disponible desde despues de terminar la conferencia, muchas cosas con fechas, casi todo de hecho, incluso aunque se lleguen a retrasar, de entrada te están dando algo tangible a lo que asirte.

    De alguno de los juegos que se presentaron con gameplay y fecha nos podemos olvidar en tres meses, o que resulten ser tan buenos que los recordemos durante años aunque no sepamos ni en que E3 fueron presentados. Lo que yo propongo es, y si juntamos ambas cosas? Y si alguien gana el E3 por presentar un juego cojonudo, del que además da una fecha cercana?

    A mi el humo me sigue sin parecer ilusión, me parece mercantilismo. Sería ilusión si luego ese mismo juego no lo fueramos a ver en 2-3 E3 más.

  20. Pep Sànchez

    A veces pecamos, puestos a seguir con el lenguaje religioso, de no saber mirar más allá de los videojuegos. Si ese «humo» es un problema —y, repito, creo que se está usando esa palabra muy a la ligera; un puto God of War no es vaporware—, no tiene sentido fijarse únicamente en Sony o en Ubisoft o en el propio E3. Es, como se dice en el texto, parte de una teatralización que se supone efectiva de cara al público.

    Samsung mostró esta pedazo de mierda durante su conferencia del CES 2013, en enero de ese año. Evidentemente, cuatro años después no se puede comprar ni uno de esos cacharros. No sé lo bastante de nada, otra vez, como para decir qué se pretende: atraer a los inversores y hacer subir las acciones, digo yo. Y me parece medio normal. Estaría muy bien pensar en un vídeo mínimamente inteligente y hacerlo con algo de gusto, desde luego, pero ahí lo tienes. Hay que tener al usuario en muy poca estima para pensar que se le está intentando engañar con eso.

    Presentar intenciones es algo perfectamente legítimo, que se ha hecho y se hará siempre. Confiar en lo que uno quiera e ilusionarse con propuestas afines a tus gustos, faltaría más, también. Y nada de eso es lo mismo que otros comportamientos irresponsables, como lo de intentar engañar —haciendo como que juegas con un mando desconectado y demás trucos de la escuela del downgrade— o, desde el punto de vista del consumidor, reservar un puto juego del que no sabes nada.

  21. IndiAlien

    Yo creo que el problema no es el E3, ni lo que enseñan. Si no los consumidores.

    Somos nosotros lo que decidimos darle una importancia capital a lo que enseñan, o una fe ciega en caso de ciertos juegos que, no nos hagamos los tontos, sabemos hasta donde podrán llegar o no.

    A mi me parece bien que MS presente juegos que van a salir a corto plazo, pero también me parece bien ver un FF VII que saldrá en varios años, o un God of War que ni tiene fecha ¿Por qué no? ¿Qué tiene de malo o nocivo para mi? Me están enseñando productos que seguramente podré tener en un tiempo y yo decido, el usuario en otras palabras, en última instancia hasta donde dejo que mi consumismo tome los mandos y comprarme ya una consola por juegos que no van a salir pronto precisamente.

    Y no estoy criticando que se haga porque yo tengo una PS4 por The Last Guardian, y he tenido la suerte de que vaya a salir ya. Lo que digo es que todos sabemos las reglas, que los engaños flagrantes son casos contados, como Ubi y otros downgrades famosos. Pero en la mayoría de casos las cosas están claras, o al menos está claro que hay que esperar para que se aclaren.

    Si uno decide no hacerlo, si un trailer de intenciones como el de Kojima le vale para comprarse una consola, o uno mucho más real como el de GOW le impulsa a hacerlo aún sin fecha de salida próxima… no creo que nos estén engañando. Creo que de alguna forma nos gusta eso, las ilusiones, las expectativas.

    También diré a favor del consumidor que si un juego anunciado te impulsa a comprarte una consola, por seguir con el ejemplo, seguramente tenías ya una lista grande de motivos que te tenían cerca de dar el salto.

    Resumiendo, cada uno debe saber sus condiciones, tiempo, dinero, paciencia… para gestionar las expectativas de una forma u otra.

  22. Víctor Martínez

    @airrel dijo:
    tengo una PS4 por The Last Guardian, y he tenido la suerte de que vaya a salir ya.

    ¡Piensa en los que tuvimos PS3 por The Last Guardian! xd

  23. IndiAlien

    @chiconuclear

    Calla, calla… que también fui de esos pero me lo había callado por dignidad, maldito trailer del 2009 xD

  24. HAYATO

    @chiconuclear dijo:

    @airrel dijo:
    tengo una PS4 por The Last Guardian, y he tenido la suerte de que vaya a salir ya.

    ¡Piensa en los que tuvimos PS3 por The Last Guardian! xd

    Aquello sí que fue un salto de fe… con doble tirabuzón y sin red de seguridad! Y así acabamos: vírgenes y mártires por obra y gracia de Ueda :/

  25. libertad72521

    Maravillosa comparativa, voy a mostrársela a mucha gente que TODAVÍA cree que los videojuegos no dan para más que para pasar el rato.

  26. raulfepa

    Echo en falta alguna mención a como Nintendo empezó con el negocio de los juegos de cartas, en su día traídas por los misioneros (creo que jesuitas portugueses). 😀

  27. Sams

    Steve Jobs no inventó las keynotes: de eso se ocuparon los jesuitas y la Contrarreforma. Nunca fue tan importante convencer (sobre todo a los que ya estaban convencidos) como durante las guerras de religión que asolaron la Europa del siglo XVI y XVII.

  28. DrTenma

    No había comentado hasta ahora porque no sabía cómo ordenar mis ideas (ahora tampoco, pero en algún momento tenía que pasarme para felicitar al autor del artículo). Me parece que el símil del teatro y la religión es acertadísimo. Yo soy más realista, pero me gusta -y necesito- ilusionarme con los videojuegos. Aburre no sentir pasión por algún lanzamiento y no me había planteado nunca que los religiosos y creyentes deben sentir eso mismo por su(s) Dios(es).

    Se enseña humo, desde luego, y creo que el problema no es eso, sino que cada vez vemos el humo más claramente. A mí me molestan esas presentaciones con trailers hechos con CGI porque sé que el juego no va a ser así, prefiero un gameplay con futuro downgrade que una cinemática, sinceramente. Pero como comentaba hace tiempo con @petete_torete, esa técnica funciona y consigue crear esa sensación de anhelo ante la novedad.

    Como dice @pep_sanchez vender humo no es cosa de los videojuegos unicamente, los propios anuncios de la cronología de películas de Marvel es ese humo en el cine. Busca que se desee e interese ver una película sobre el siguiente héroe y que se pueda uno preparar leyendo antes algunos de sus cómics. Es un modelo redondo en lo económico, admitámoslo.

    Dicho todo eso, me quedo con la genial frase:

    En resumen, Pep comenta que no hay que confundir, como hacen los que vaticinan la venida del Apocalipsis, tener ilusión con ser un iluso.

  29. nelo

    Supongo que todo está en alimentar la ilusión (el deseo).
    Cuando salió la fecha de The Last Guardian (estaba viendo en directo la conferencia, por aquello de rendirme a la liturgia y eludir mis responsabilidades) admito que me levanté del sillón alzando el puño. Juraría que hasta se me escapó un grito ahogado (gente duerme) de «Vamossssssss!»

    Dicho eso, y entendiendo que quieran el secretísimo para preservar sus ideas, a mi me jodió infinito que no presentasen la NX.
    Porque no sé vosotros, pero yo los E3 en los que hay hardware nuevo los miro con otros ojos.
    Y si ese hardware es la nueva movida de Nintendo, que (en mis sueños más desenfrenados) viene para dar un golpe de mesa y volver a enseñarnos de qué va esto de los videojuegos… pues pajas sin control.

  30. Rocks

    Fantástico artículo. Gracias, Alberto.