
Son las doce y media de la mañana del mundo real cuando la gente de Rockstar me acoge en sus oficinas para enseñarme Read Dead Redemption. Un servidor no tiene ni por asomo el aspecto de tipo rudo y peligroso que podría tener un Clint Eastwood al uso más bien todo lo contrario, pero tiene una fe ciega en que todas las noches en vela viendo spaguettis le habrán servido de algo.
En el mundo virtual la noche ya está bien entrada y la apariencia de un servidor ha cambiado por completo; ahora ya no es el Álber, ahora es John Marston, un antiguo criminal que harto de cometer las fechorías más salvajes ha decidido encauzar de nuevo su vida formando un familia para olvidar su pasado. ¡Ahora sí que tengo aspecto de tipo duro! Cicatrices en la cara, una mirada de acero, una corpulencia a tener en cuenta, ropas sucias. Y como no podía ser de otra manera en un juego de esta compañía... unos andares de tío sobrado y vacilón que ya los quisiera el tito Bellic.
Estoy a las puertas de la taberna de Chuparosa, un pueblucho de mala muerte y un granito de arena dentro un área de juego más grande que la de GTA IV. Cruzo las puertas abatibles y aún con los guantes puestos casi puedo sentir el tacto de la madera. El nivel de detalle en los gráficos es sorprendente. El rumor de risas, gritos, disparos y vasos golpeando se convierte en estruendo y de repente estoy dentro de la típica taberna de frontera.
Puedo jugar al póquer, al Black Jack, beber chupitos de tequila o whiskey, puedo mezclarme entra la gente. Hay una veintena de personajes muy bien modelados y se nota claramente el trabajo hecho para mejorar tanto el motor gráfico RAGE como el motor de físicas Euphoria. Gracias a que antes me he cargado a unos cuantos gringos de la Agencia la futura FBI los gregorianos me acogen como un héroe. El pueblo confía en mí y aunque mi indicador de Honor está por los suelos, tengo el de Fama a tope. En este momento, podría juntarme con Abraham Reyes uno de los secundarios del juego y salir a liderar la revolución.

De todas maneras, la revolución puede esperar. Lo que de verdad me apetece ahora es darme un buen baño caliente y ver una cara y un cuerpo bonitos que me alegren el día. A mi alrededor lo único que tengo son desdentados totalmente borrachos. Caras sucias como las que noche tras noche veo en los capítulos de Deadwoood que mi gestor de descargas me va suministrando. Busco al Al Swearengen de turno tras la barra pero no hay rastro de él. Afortunadamente, al fondo del salón, en un sofá, veo a dos jóvenes en las que todavía no había reparado. Me acerco a ellas, pero un tipejo las está molestando. No me cuesta deshacerme de él, soy tan amenazador para los hombres como irresistible para las mujeres. Me acerco cada vez más a ellas. Lentamente. Espero que en la esquina superior de la pantalla aparezca el indicador que me sugiere pulsar LB para subirme al cuarto con ellas por un módico precio. El menú contextual se niega a aparecer. El silencio incómodo inunda la sala en la que Rockstar me presenta el juego. La muy amable chica de Rockstar que tengo a mi lado se aparta ligeramente de mi. Algo extraño ocurre, no aparece la opción esperada.
De repente el chico de Rockstar que me está haciendo la demo me advierte...
Chico muy amable de Rockstar: No puedes tener relaciones sexuales con las prostitutas.
Periodista intrépido: ¿Ah, no?
CMADR: Es por las enfermedades venéreas, en aquella época eran muy comunes y causaron muchísimas víctimas.
PI: Aaaahhh, claro.

A continuación John Marston sale de la taberna. La noche es de las más estrelladas que recuerdo en un videojuego. Como se nota que estamos en 1908, madre mía. En Red Dead Redemption no se puede zumbar, pero las noches estrelladas son totalmente orgásmicas.
Son las doce y cincuenta y cuatro del mundo real y un servidor tiene el mismo aspecto que hace un rato, solo que veinticuatro minutos más viejo. Seguramente para la gente de Rockstar ya no soy aquel periodista respetable de hace un rato, pero sea como sea no debo dejar escapar ni un detalle del juego que tengo ante los ojos.
En el juego ya es de día. El ciclo del día a la noche es tan espectacular como en Liberty City. La iluminación es algo aberrante, y lo digo en el buen sentido de la palabra. Estos de Rockstar San Diego tienen tan bueno gusto como los escoceses de Rockstar North, y aunque tal vez sus personajes tienen más aristas que otros über-recauchutados a polígonos, gracias al diseño artístico y la mencionada iluminación logran un resultado espectacular y, como siempre, con mucha personalidad. Por su parte, los escenarios son de lo más bello que uno recuerda haber visto en esta generación. La profundidad de campo nos da una sensación de horizontalidad que chocará a los que ya estén cansados de hacer Salto Base en GTA IV: Gay Tony. Es un mapeado gigantesco y árido, lo que no quiere decir que sea repetitivo.

Para guiarnos por este mundo previo a la Revolución Mejicana disponemos de un radar clavadito al de GTA IV. De hecho, es conveniente apuntar para los veteranos que ya jugaron a Red Dead Revolver (PS2, Xbox) hace cinco años que no estamos ante un juego de misiones de acción sueltas. Lo que tenemos delante de las narices es un mundo abierto que espera que lo exploremos y con su distribución típica de sandbox. De hecho, en la esquina inferior izquierda de la pantalla tenemos el susodicho radar que además de servirnos de GPS ecuestre también nos indica nuestra barra de Disparo Mortal (la energía que consumismo para disparar en tiempo bala) y la barra de energía del caballo.
Al respecto del medio de transporte, siento anunciar en esta página de adoradores de Shadow of the Colossus (¡que os tengo calados!) que los caballos de Red Dead Redemption le dan un buen repaso a Agro. De acuerdo, no en carisma, pero sí en realismo como es lógico. Y es que esto de estar en un mundo de pistoleros no es tan bonito como lo pintan. Aquí no podremos ir por allí tan tranquilamente y robar un caballo pulsando Y. Lo más seguro es que el caballo pase de nosotros, nos tire al suelo, nos suelte una coz y hasta que marche corriendo dejándonos como un pringado en medio de una campo de cactus.
Una de las mejoras en las que Rockstar ha puesto un mayor esfuerzo es el nuevo sistema de apuntado. El paso del modo de a pie a modo disparo es muy fluido, casi podría deciros que orgánico. Pulsando el gatillo derecho cambiamos la perspectiva de la tercera persona a un plano de espalda estilo Resident Evil 4 que va muy bien para disparar. A todo esto se suma un sistema de semi-apuntado que nos dirige hacia los enemigos pero que nos da libertad para apuntar la zona del cuerpo donde deseamos impactar. Gracias a este ágil sistema los tiroteos se vuelven rápidos e imprevisibles, y si a esto le sumamos nuestra capacidad de disparar ráfagas de balas en en plan Neo como ya hacíamos en la anterior entrega pues estaremos ante una bacanal de sangre cuyo efecto sobre los escenarios está sumamente logrado.

Finalmente, me gustaría destacar la ambientación, y es que los seguidores de este tipo de películas aquellos que de pequeños se lo pasaron mejor en los hoteles Cheyenne y Santa Fe de Euro Disney que el en propio parque les encantará. Por el hecho de situarse en las postrimerías de ese mundo de ensueño llamado Salvaje Oeste, Red Dead Redemption guarda una estrecha relación con algunas de las películas que tratan ese período en concreto. Por eso, aunque las referencias son múltiples se nota la influencia muy clara de un film en concreto como es Grupo Salvaje de Sam Peckinpah y de sus cuatro forajidos espléndidos encabezados por les señores Holden y Borgnine y el que quizás sea el mejor tiroteo jamás filmado. Se aprecian otras muchas detalles que en Rockstar han decidido para deleite de los fans, desde un pequeño plano que nos evoca claramente a Centauros del Desierto (John Ford), hasta bellezas poligonales que nos remitirán a las diosas de nuestros padres, como esa clon de Voneta McGee en El Gran Silencio (Sergio Corbucci) que ya se vio en el anterior tráiler. Entre otras cosas también hará acto de presencia el arma secreta de Django (Sergio Corbucci) prohibido decir cual y otros mil pequeños detalles, como el hecho de que los enemigos mueran de manera un tanto sobreactuda. Todo ello sin mencionar los omnipresentes spaguettis dirigidos por Sergio Leone y Clint Vuela Puente Eastwood.
Es la una y cuarenta y siete, hora de comer y de dejar las oficinas de Rockstar. Ya no soy el molón John, pero vuelvo a Barcelona con la certeza de que Red Dead Redemption va a ser uno de los grandes de 2010 y sin duda el mejor spaguetti-western virtual que jamás hayamos conocido.

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