
Si en la gamescom me fui de cabeza a por Bayonetta, el E3 empezó para mí con Vanquish. Presentación con el amigo Atsushi Inaba primero y partidica después para confirmar lo que unos ya sabíamos y otros nunca querrán aceptar: lo nuevo de Platinum Games y SEGA es de lo mejor que se ha podido probar en Los Angeles.
La demo empieza en la tercera misión del primer acto o tercer acto de la primera misión, qué más da, con los soldados americanos y los robots rusos cascándose a base de bien por el control de la colonia espacial que da nombre al juego. Nosotros, en el traje mecánico e inventado por él mismo y la piel de Sam, somos la mejor baza de los americanos, que acaban de ver cómo los soviéticos petaban San Francisco y van locos por evitar que pase lo mismo con Nueva York.
La mejor forma de explicar una historia así es con un shooter en tercera persona. La mejor forma de hacer un shooter en tercera persona es hacerlo frenético e intenso, pero sin que el jugador pierda el control. La mejor forma de conseguir eso es sabiendo diseñar juegos. Y por si las firmas de Mikami e Inaba no bastaran, es muy fácil ver en Vanquish esas cosas del típico juego bien hecho.

Algo tan simple y tan importante en el título como el Boost System, para deslizarte a gran velocidad sobe tus rodillas o pantorrillas, dependiendo del ángulo de movimiento, es un buen ejemplo. ¿En quántos juegos tenemos la sensación de avanzar demasiado lentos? ¿En cuántos probamos si saltando constantemente arañamos unos segundos en cada trayecto? Aquí tenemos claro desde el primer segundo cuál es la mejor forma de escapar de una lluvia de plomo o de rodear a a un enemigo. Es efectivo, espectacular y característico.
Aunque "el Bayonetta de los shooters" suena bastante bien, no veo por ahora un claro paralelismo con la anterior obra maestra de Platinum Games. De nuevo, eso sí, la palabra "estilo" tiene que aparecer al hablar de Vanquish, por lo coreográfico de la combinación entre mencionado turbo y el tiempo bala de turno. Augmented Reaction, lo llaman, y tiene más miga de lo que puede parecer. Su versión activa nos permite apuntar mejor si disparamos durante un boost o si pulsamos LT 1 al saltar por encima de una cobertura. El modo pasivo se enciende cuando pillamos cacho, para darnos la oportunidad de movernos a un lugar más seguro o de acabar con los la chatarra que nos dispara. La gracia está en que hay una única barra para todas estas acciones, de modo que si hemos estado derrapando por ahí antes de recibir daño crítico, la cámara lenta durará poquísimo. Lo vendían como esa querida pizca de componente táctico, y seguramente así será en las situaciones más complejas.

Qué coño, la primera nos la encontramos al a los dos minutos: naves de transporte descargando tropas, enemigos incordiando desde arriba con torretas fijas, otros controlando a robots bípedos de 5 metros... hasta que se lo robamos. No suena fácil y no lo es: la diñé dos o tres veces ahí, y otras tantas en el enemigo final de después, con el que entran en escena los QTE.
En ciertos aspectos la forma de correr y esquivar del protagonista, el indicador de munición bajo el punto de mira..., Vanquish me recuerda a Lost Planet, pero por suerte tiene una suavidad en el control con la que el título de Capcom sólo puede soñar. El apuntado es una delicia con cualquier arma, podemos llevar hasta tres; una para cada dirección del D-Pad, con la izquierda reservada para las granadas. En realidad tenemos un solo dispositivo que, al recolectar la información necesaria, adopta la forma y las características de una ametralladora, un rifle de precisión o una shotgun. La forma en que cambia de una arma a otra es bastante vistosa, además. Y para cuando vamos justos de munición, también hay un botón para realizar ataques cuerpo a cuerpo con una animación sabor a God Hand.
Gráficamente el juego es muy resultón, me ha sorprendido gratamente. Sobre todo en una escena más avanzada, que nos mostró Inaba pero no se podía jugar, en la que estamos sobre una especie de tren y hay unas vistas bastante asombrosas. Sam decide contemplarlas echando un cigarrillo entre oleada y oleada de robots voladores. Este tío promete.

En definitiva, esto es justo lo que me esperaba: diversión, intensidad y personalidad. Todo al estilo japonés, en el mejor de los sentidos. Si la duración acompaña, se pule un poquitín la cámara y se trabaja lo suficiente el diseño de escenarios en alguna zona había demasiadas barricadas colocadas de forma algo artificial, Platinum Games puede colocar dos títulos entre los mejores del año. Compra a esta gente ya, SEGA, porque se los van a rifar si Vanquish sale como creo que saldrá.
- Jugué en 360 porque me gusta más el mando, pero el juego se mueve exactamente igual en sus dos versiones. [↑]

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