
Con lo poco que hemos visto de Metal Gear Solid: Rising, hemos tenido suficiente. En el tráiler se vio claro dónde estaba las dos claves principales del juego: en usar el Zan-Datsu para cortar todo lo cortable y conseguir que el amanerado y antipático Raiden nos caiga bien de la única forma posible: convirtiéndole en un despiadado e iracundo engendro biomecánico en pleno brote psicótico.
Lo que no teníamos claro era si esta ultraviolencia, ese desmembrar a enemigos a diestro y siniestro iba a suponer un cambio radical en la filosofía de la saga: se acabó el sigilo y el matar al mínimo número de adversarios posible. Por eso, su productor Shigenobu Matsuyama, ha decidido aclarar en sus últimas declaraciones cuáles son los valores morales de su juego:
Creo que MGS tiene un elemento clave oculto que es no matar a nadie. De hecho es posible terminar el juego sin matar a nadie. Habrá muchos mechas y ciborgs, pero si los cortas no serán considerado como muertes. Tendrás la libertad de matar a humanos, por supuesto, pero se puede acabar el juego sin matar a ningún ser humano, sólo desmembrando a robots.
Puede que cortes a enemigos humanos accidentalmente. Tenemos que pensar en la violencia y las implicaciones morales que hay tras eso. Me gustaría añadir también la expresión de dolor, no sólo hacer corte y daditos de los enemigos. Con esto no es que quiera hacer sentir mal al jugador por tomar decisiones, pero no creo que sea correcto si simplemente cambiamos el color de la sangre o emborronamos la escena.
Quiero que en esencia se exhiba la belleza de no matar. Quiero enfatizar que nunca recompensaré a un jugador por matar a seres humanos en el juego. No haré que el juego sea más fácil de terminar haciendo eso. Probablemente lo haré más difícil.

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