Análisis de Need for Speed: Hot Pursuit
Hablando con Pep el otro día, surgió en la conversación el tema de mi, digamos, bloqueo temporal mientras escribía la crítica de Need for Speed: Hot Pursuit, este texto que estáis leyendo. Es difícil hablar largo y tendido sobre algo tan brutal, tan inmediato; aquí juegan las entrañas, no el intelecto. Para los impacientes, ya os lo adelanto: estamos ante un juego de coches muy, muy cojonudo, un arcade de conducción robusto al que pocas pegas se le puede sacar.