
¿Qué tenía que haber hecho Nintendo ayer, a un año del lanzamiento de su consola más reciente? Habrá quien te diga que justo lo que hizo: enseñar unos cuantos juegos para los próximos meses, quizá alguna cosita para principios del año que viene y darnos un par de motivos para tener los JoyCon 2 en la mano.
Otra gente, quizá más fetichista, quizá más cerril, quizá más exigente, te dirá que habría que haber hecho algo más. El qué seguramente sea más debatible: hay un agujero indeterminado, cuya forma y tamaño cambia cada vez que piensas en él. Por eso a veces lo mejor es no dar tiempo a que pensemos en él, y Directs como el de ayer casi subrayan el agujero. Por cada Onimusha: Way of the Sword hubo un Devil May Cry 5; por cada Lords of the Fallen II, un Stellar Blade, o un Lies of P, o un Space Marine II, o un Rise of the Tomb Raider. A sabiendas o sin querer, Nintendo puso el foco con esta presentación en la idea de Switch 2 como la consola en la que juegas, tarde y peor (el comparativo es importante: todo esto hay que leerlo en términos relativos, nunca absolutos), a lo que se pudo jugar en otras plataformas hace ya un tiempo.
¿Os acordáis de la ocurrencia de las Cloud Versions? Parece que ya no hace falta, y para agradecer la confianza ahora se podrán comprar los mismos juegos con un descuento, para ejecutarlos localmente. ¿No quieres? Tienes un año para disfrutar las versiones en la nube, y después se acabaron. Es ridículo pretender que una versión en la nube, nada más y nada menos —el final boss de las ediciones digitales—, aguante activa para siempre, pero movimientos como este son un amargo recordatorio de que muchas veces compramos humo. Nintendo se ha llevado el bombazo de Kingdom Hearts IV, claro, pero a cambio ha tenido que dar legitimidad a una práctica francamente cuestionable.
Pero es cierto que se enseñaron unos cuantos juegos para los próximos meses, alguna cosita para principios del año que viene y se nos dieron un par de motivos —y más— para tener los JoyCon 2 en la mano, así que supongo que, con la lista en la mano, la cosa no fue tan mal. ¿Seguro? Personalmente, no lo tengo tan claro; creo que algo está cambiando, y no digo que no me guste pero los cambios siempre son complicados.
Los cinco de (L5D) es la serie de artículos en las que listaremos, de cinco en cinco, los juegos más destacados del Junio Jugón; cada evento, haya diez o haya cien juegos, se resumirá en los cinco que más nos hayan llamado la atención. ¿Notas alguna ausencia? Cuéntanos cuáles son tus 5D.
The Legend of Zelda: Ocarina of Time
Hay un elefante en la habitación que tiene forma de niño durmiendo; un niño kokiri que no tiene hada, el único de ellos. Puede que sea cierto eso que se ha leído por ahí estos días de que teníamos tan rumoreado este remake que ver solo una escena tan breve, tan poquita cosa, inevitablemente tenía que saber a poco y generar más incertidumbre que cualquier otra cosa; con todo, la parquedad con la que se ha anunciado un proyecto del calibre de este «renacimiento», por seguir a Nintendo con la nomenclatura, se hace necesariamente sospechosa, sobre todo si tenemos en cuenta que la idea es lanzar el juego más o menos ya: por si ver a ese Link niño tan cambiado no era suficiente, el tráiler terminó con un impactante «2026» que, viendo el calendario, coloca este viejo nuevo Zelda en noviembre o diciembre, o sea, en la órbita de ese Galactus que es GTA VI.
Competiciones vacías aparte, me resulta imposible ver este Link sin que se me vaya la cabeza a otros sitios, tan cercanos y remotos como la primera aparición de Saria, la urgente llegada de Navi, la presentación ante el árbol Deku, la salida a la campiña de Hyrule; el reto de Ingo, la incursión dentro de la barriga de Jabu-Jabu, la carrera en el cementerio, el reto del científico del lago, el bullicio de la plaza del castillo de Hyrule. Es un juego, el original, que todavía sabe ser más que las innumerables innovaciones técnicas y de diseño de su momento, que en muchos casos se establecieron como estándares; su influencia está presente en muchos de los juegos que jugamos hoy, todos los años. Pocos remakes, así, más peligrosos e importantes como este: sé que no es así, pero es como si estuviéramos rehaciendo los cimientos mismos del videojuego, como si pudiera derrumbarse todo el edificio si una sola viga no está en su sitio. 2026, por ahora, ya tiene otros cimientos. ▟ VÍCTOR MARTÍNEZ

Fire Emblem: Fortune’s Weave
El susto de Engage deslustró un poco el prestigio aparentemente inquebrantable de Three Houses, tengo la sensación, pero este Fire Emblem: Fortune’s Weave vuelve a tener unas irresistibles hechuras de gran juego que, en el caso de Nintendo, es difícil considerar algo así como un acontecimiento. Ya definitivamente instalado en una narrativa épica en fondo y forma, que tiene las batallas tácticas en el centro pero que no descarta otros formatos a la hora de hacer lo suyo, se intuye aquí una jugada similar a de Three Houses, con cuatro protagonistas que animan a pensar en cuatro «rutas»; tiene algo de superproducción otaku que, con permiso de Xenoblade Genesis, es muy único dentro del catálogo de Nintendo. Un mamotreto como este necesita espacio en la biblioteca, todo sea dicho de paso, y el 17 de septiembre, que es cuando sale, me parece que va a tener más competencia de la que habría tenido cualquier otro año. Three Houses ya dio alguna que otra sorpresa, y no me extrañaría que este hiciera lo mismo. ▟ VÍCTOR MARTÍNEZ

The Duskbloods
No todos los días tienes delante un nuevo juego de Hidetaka Miyazaki; ayer no fue la primera vez que vimos The Duskbloods, pero después de meses (doce, para ser preciso) husmeando notas de prensa, webs oficiales e informes financieros en busca de las migajas de información que pudieran dejarnos, alegra poder colocar en el calendario una nueva cita con este enigmático juego de From, aunque todavía sea algo general e imprecisa: en «verano» habrá un Network Test cerrado en el que se podrá probar el juego, algo así como lo que ocurrió con Elden Ring en noviembre de 2021. Echando cuentas, y buscando paralelismos con el caso de Elden Ring (que acabó saliendo en febrero de 2022), quizá sí que acabemos viendo este juego en el último trimestre de 2026, un momento particularmente disputado y que creo que parece particularmente peligroso para una propuesta como esta, que no contenta con ser exclusiva de Switch 2 apuesta por una mezcla de PvP y PvE que suena a marcianada de primer nivel. La marcianada no es lo del multijugador, claro, sino los dinosaurios y los rocket men, el rollo gótico, la deliciosa idea de un Miyazaki juguetón permitiéndose el lujo de hacer experimentos con gaseosa cuando podría estar ordeñando Elden Ring hasta dejarlo seco. Sé que no es la opinión más extendida, pero aquí que cuenten conmigo: estoy totalmente dentro. ▟ VÍCTOR MARTÍNEZ

Earth Defense Force 5
Me gustó especialmente esta vez el Nintendo Direct japonés, y en él encontré un juego que representa a la perfección la Paradoja del Refrito. Ya sabéis: esa circunstancia por la cual unos ports son buenas noticias y otros, maniobras aprovechadas y burdas para sacar los cuartos al personal revendiendo mandanga caducada. Me pasó con Earth Defense Force 5, un juego de 2017 que quiero jugar en Switch 2 a pesar de tenerlo más que jugado en PlayStation, la 4, no la 5. Creo que le va particularmente a la híbrida de Nintendo el gameplay engañosamente machacón y repetitivo de la legendaria serie EDF, y creo que el díptico que forman la quinta y la sexta entrega, que también se publicará en Switch 2 (aunque un poco más adelante, dijeron; el 5 sale en octubre y el 6 en «invierno», que fácilmente puede ser principios de 2027), es de los que merece la pena conocer, aunque no tengas más contacto con Earth Defense Force que este. Son dos juegos geniales y que ya tengo, por cierto, con su caja y todo; me gustaría tenerlos también en Switch 2. La Paradoja del Refrito, ya digo. ▟ VÍCTOR MARTÍNEZ

DK Challenge
No es un juego como tal, pero me gustó particularmente la idea de DK Challenge, una colección de desafíos en forma de cromos digitales que coquetean con la idea del logro nintendero a la vez que proponen unas cuantas excusas extra para jugar a los clásicos de Donkey Kong de Nintendo Switch Online. Es una colección de desafíos que se arma extrayendo y aislando secciones concretas de Donkey Kong, Donkey Kong Country y demás para proponer desafíos que desbloquean, cuando los cumples, unos cromos con los que vas completando un álbum virtual; te dan uno por pasarte la primera pantalla de Donkey Kong Country, por ejemplo, igual que te dan un logro o un trofeo cuando te pasas una pantalla de un juego en Xbox o PlayStation. En este caso, me interesa lo que tiene este DK Challenge de repaso más o menos ordenado a unos juegos que, maravillosos como son, no siempre están en el radar de según qué tipo de jugadores; si no como puerta de entrada al videojuego clásico, que quizá también, sí creo que es una buena forma de montar un digest con el que mojar los pies en una «saga» o serie, y me gusta con Donkey Kong pero me gustará también ver cómo hacen algo así con Kirby o con Mario, o con géneros en vez de series, por ejemplo.
Esto tiene más avisos y notas al pie que los anuncios de los bancos, claro. Solo está disponible en Switch 2; está incluido Donkey Kong Bananza, que está lejos todavía de ser un Nintendo Classic incluido en la suscripción online; solo estará disponible por un tiempo limitado, hasta septiembre de este año; la idea del «logro de pago» es insidiosa, qué duda cabe. Pero me gusta la propuesta, la verdad, y creo que las editoras podrían hacer más cosas así para mover su catálogo y animar a explorar unos catálogos que cada vez necesitan más de un sherpa para explorarlos sin perderte ni descalabrarte. ▟ VÍCTOR MARTÍNEZ

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