Se ve que estos de IGN van bien de billetes, así que han decidido llamar a alguien muy especial para felicitarnos las fiestas. El gran Peter Molyneux, OBE —por lo de la medalla del Orden del Imperio Británico; muy gracioso llamarlo así—, quién mejor que él, se apoltrona en su butaca, frente a árbol digital, para contarnos cuatro cosillas. No, tranquilos; no es un publireportaje ni nada por el estilo. De hecho, ni se menciona Kinect. Es un discurso muy decente, con un breve repaso al año que termina y algunas reflexiones para el que vendrá. El bueno de Peter está más ilusionado que nunca, se nota en el brillo de su incisivo inferior izquierdo, con las posibilidades que ofrecen unos jueguicos cada vez más accesibles y democráticos. Está especialmente encantado con Minecraft, pues su hijo Lucas ha decidido darle caña mientras espera que Valve se anime de una maldita vez con Half-Life 3. El chaval ha aprendido a comunicarse y a negociar gracias al juego de Notch, llegando a iniciar una petición para conseguir un lobo hecho de bloques. Su padre está contento, y por lo tanto nosotros también, pensando en cómo futuras colaboraciones entre grandes desarrolladores, pequeños estudios y la comunidad podrán cambiar la forma de hacer, ver y entender los juegos. El gran momento llega un poco antes, cuando advierte los imitadores en Twitter de que está a punto de soltar una de las suyas:
Uno: los juegos van a cambiar el mundo.
Dos: Los juegos son la mejor forma de aprender y de inspirar a la gente para que aprenda.
Tres: Los juegos cruzarán la división cultural
Lo dicho: no está mal el discurso. Pero claro, las palabras nunca han sido el problema de Molinete, OBE.
Esto es de traca ya. Yo creo que este pavo ya es consciente de la parodia de sí mismo en la que se ha convertido, de que no es más que la mascota oficial, el comic relief de la comunidad jugadora. Y lo acepta, porque gracias a ello sigue siendo objeto de vídeos y entrevistas.
Y yo no descartaría los anuncios de pan de molde. Ni los libros de autoayuda para desarrollar el videojuego definitivo desde el salón de tu casa, usando el 80% del cerebro inerte.
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Siempre le he tenido cierta simpatía al señor Molyneux. Y si cumpliera la mitad de lo que dice siempre, sería lo puto mejor.
Opino igual, aunque es un vende-motos, el tio tiene pinta de «entrañable»
Es como ZP, vende-motos y «entrañable»
Es un Punset sin pelazo a lo Einsten.
Al final lo veremos anunciando pan de molde de doble horneado.
Molinete vuelve a casa por navidad.
Esto es de traca ya. Yo creo que este pavo ya es consciente de la parodia de sí mismo en la que se ha convertido, de que no es más que la mascota oficial, el comic relief de la comunidad jugadora. Y lo acepta, porque gracias a ello sigue siendo objeto de vídeos y entrevistas.
Y yo no descartaría los anuncios de pan de molde. Ni los libros de autoayuda para desarrollar el videojuego definitivo desde el salón de tu casa, usando el 80% del cerebro inerte.