Sobre nuestra relación con los esports

Con la vista puesta en la niebla de guerra

Este fin de semana Faker, el mejor jugador de la historia de League of Legends, ha agrandado su figura al alzarse con su cuarto campeonato del mundo. Sin embargo, una noticia así no parece tener hueco en nuestra agenda temática.

Podemos estar de acuerdo, nos guste más o menos el juego, en que League of Legends es el esport más relevante. Por su presencia y constancia durante más de una década, por la profesionalización de sus equipos en distintas regiones, por el seguimiento de sus campeonatos o por la presencia de la que goza en los medios especializados en deportes electrónicos. Se lo ha ganado a pulso. Hace unos días terminó la competición más importante del año en el circuito profesional de League of Legends, un Mundial que aumentó más aún la ya de por sí enorme leyenda de Faker, el mejor jugador de este videojuego.

No obstante, esta noticia no ha tenido mucho impacto en la mayor parte de medios especializados en videojuegos. ¿Por qué?

Aportemos un poco de contexto, porque la victoria de Faker y T1, su equipo, ha sido una historia curiosa, con el presidente coreano felicitando al equipo por volver a la senda de la gloria después de siete años sin ganar un mundial. A pesar de todo, Faker es considerado el mejor jugador de League of Legends tanto por un dominio mecánico absurdo —capaz de superar la comprensión del juego de la gente que trabaja en él desde Riot— como por la docena de campeonatos nacionales en la región con más nivel y los tres títulos mundiales que cosechaba. Desde el pasado fin de semana, Faker cuenta con cuatro mundiales y se ha convertido en el jugador más veterano en alzar el trofeo, una década después de su primera corona. Por si fuera poco, T1 tuvo que superar en las rondas eliminatorias a equipos de la liga de China, con un nivel altísimo durante los últimos años; sin ser favoritos, Faker y su equipo lograron ganar por primera vez ante su público.

Es evidente que los esports suponen un territorio desconocido para la redacción de Anait, pero nuestra falta de conocimiento en la materia no hace que ignoremos su importancia. Entender por qué no nos fijamos tanto en este tipo de competiciones con una base evidentemente ligada con los videojuegos es lo que me ha llevado a escribir estas líneas y, según repasaba la gesta de Faker, a medida que recordaba cómo vibré estas semanas con el éxito de T1, me he percatado que en la palabra «esport» la parte deportiva tiene un peso mucho mayor. No es una cuestión matemática, no se trata de que «sport» contenga más letras que el prefijo «e», sino de cómo nos aproximamos a un fenómeno como, por ejemplo, el último mundial de League of Legends. El calor del público, el formato del torneo, las narrativas que se generan en torno al desarrollo de la competición, las jugadas destacadas, las estrellas emergentes y las consagradas, las elecciones en el draft de campeones que sorprenden al rival… todo tiene un cariz más similar al periodismo deportivo que al cultural.

Esto no quiere ser un ataque ni una crítica ni a LoL ni al periodismo deportivo; no tendría sentido, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de horas que he dedicado a ver partidos de League of Legends, vídeos de Drafteados o programas con Miguel Quintana al frente. Abordar el desarrollo de torneos como este mundial o quizá alguno más seguido por ciertos miembros de la redacción, como el EVO, a menudo queda fuera de nuestro radio de acción; pero claro, esa pequeña zona en la que coinciden los dos mundos, esa superposición entre esport y videojuego, hace que me pregunte si no deberíamos adentrarnos, aunque sea de vez en cuando, en la indómita niebla que domina este territorio, al menos a ojos de un neófito.

Al fin y al cabo, la base de todo sigue siendo el videojuego, como en las speedruns y las nohitruns. Comentar ciertos hitos de una dimensión colosal podría tener más sentido que repasar los cambios en el meta de cada temporada o comentar cada nuevo campeón, héroe o leyenda que llegue a League of Legends —de hecho, en la final del otro día Riot aprovechó la ocasión para presentar a Hwei, el Visionario—, Valorant o Apex Legends. Pero me cuesta ver cómo ir más allá de una mera mención de algo puntual a un comentario en profundidad sobre lo acontecido en una competición de esports.

Es curioso, porque cuando se trata de otro producto con el videojuego como base parece que nos cuesta menos. De hecho, las adaptaciones de videojuegos, sean películas o series, tienen en realidad menos que ver con el propio juego que una competición en la que los profesionales están jugando a lo mismo que podemos probar nosotros en casa. No obstante, encontrar la senda del análisis cultural cuando hablamos del salto al cine (o a las series) se antoja más natural: en Anait se ha hablado largo y tendido de la película de Mario, se comentó la primera película de Sonic como se merecía —crossover con Choquejuergas mediante—, de The Last of Us produjimos un podcast de ocho episodios dedicado a la adaptación de HBO y Alberto Corona se encargó de abordar el fenómeno de Arcane con su texto Un nuevo universo. Parece que, a veces, resulta más sencillo superar la frontera entre cine y videojuego, pese a ser dos artes diferentes, que adentrarnos en uno de los campos dentro del propio sector videolúdico.

Con esta reflexión, este pensar en alto —o más bien, por escrito—, sólo pretendo constatar algo que me resulta llamativo. El mejor jugador de la historia del videojuego más relevante dentro de los esports ha logrado una gesta tremenda y su repercusión en nuestra agenda temática ha sido nula. Imagino que Riot Games es consciente de la limitación de su buque insignia y de ahí el desarrollo de nuevos juegos ambientados en el universo de League of Legends. Mediante un movimiento tan lógico como ambicioso ampliaron su catálogo con el lanzamiento de Valorant, Teamfight Tactics, Legends of Runeterra, una versión del LoL para móviles o Hextech Mayhem, disponible en Netflix. A este conjunto hay que sumar dos líneas más: una que tiene a Arcane como futuro motor, un juego de lucha con personajes ya conocidos y queridos por aficionados que ni siquiera han instalado el LoL en sus ordenadores, y otra bastante consagrada: la serie A League of Legends Story, encabezada por Riot Forge.

Con estos spin-offs la niebla se despeja y podemos ver todo el mapa a la perfección; el enfoque cultural respecto a estos videojuegos centrados en un campeón del LoL surge de forma natural, son juegos con su propio planteamiento, género, historia, mecánicas… y todo ello con el estilo de diferentes estudios y muy bien adaptados a su protagonista. Quizá Ruined King (Airship Syndicate) no causó el impacto esperado, pero propuestas como Song of Nunu: A League of Legends Story de Tequila Works, The Mageseeker: A League of Legends Story de Digital Sun o Convergence: A League of Legends Story de Double Stallion —protagonizados por Nunu, Sylas y Ekko, respectivamente—, sí han generado cierto movimiento, al menos en las aguas que solemos navegar en la redacción.

Es el camino a seguir, tanto para atraer a nuevos jugadores a ese universo como para ganar presencia en los medios que tendemos a no incluir el LoL entre nuestros temas a cubrir. Y si los cambios en el juego en sí no tienen cabida, las competiciones relacionadas con él, menos. Quizá sea una cuestión de enfoque, pero tras esta reflexión tengo más claro que lo que me resulta más interesante de los esports tiene más que ver con su narrativa, que en ocasiones parece sacada de un anime: la emoción, las estadísticas, el nivel mecánico; en definitiva, el deporte. La gesta de Faker me lleva a pensar en Messi ganando un Mundial con Argentina o en LeBron James con casi 39 años siendo uno de los mejores jugadores de la NBA, mientras que los videojuegos me hacen pensar en qué se cuenta —con su apartado gráfico, con el argumento en sí o con el control del juego, por ejemplo— o cómo nos relacionamos con la experiencia confeccionada por el equipo creativo. Igual cuesta encontrar, al menos en 2023, un hueco en el Reload para el mundial de T1. Aunque también costaba encontrarlo en Anait para el LoL y aquí está este texto; un backdoor al estilo Xpeke.

Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la universidad de lo de Cifuentes, Juan es una de las voces de NAT Moderada y ha colaborado en medios como BreakFast, Desayuno Continental y Cocinando Fandoms. Observador nato, le encantan los gatos y si algún día ves que te mira intensamente es porque quiere grabar un podcast contigo.

  1. DarkCoolEdge

    Hola, JuanTanamera.
    Me ha gustado el artículo y es interesante aunque creo que todo se reduce a que tanto a la redacción como a la mayoría de la comunidad de Anait simplemente no nos interesan este tipo de competiciones electrónicas, fundamentalmente por el tipo de juego.

    Un apunte, la mención a Hextech queda rara, da la sensación de que solo se encuentra disponible en Netflix. ¿Quizás añadir un » entre otras plataformas» lo dejaría más claro? Y quedaría la mención de rigor a lo Sarandos 😂.

    Personalmente detesto el término esport o deporte electrónico por la parte deportiva. Es una competición y su práctica se beneficia de un estado físico óptimo, como cualquier otra actividad, pero no me parece un requisito indispensable ni mucho menos (tampoco me ha parecido nunca un deporte el ajedrez, igual que no lo son el poder, el Catán o el Go). Deporte es otra cosa.
    Fin del rant.

  2. flipper83

    Juan! yo estoy contigo. Soy lector de Anait y oyente del Reload ni se sabe, yo creo que salía Xavi por aquel entonces. X__D

    Estoy contigo que se debe a la falta de intereses y gusto por parte de la redacción, al igual que no se hablan de ciertos juegos como MMOs o juegos que en otros podcast o webs tienen mayor espacio.

    Yo he vibrado con este mundial de los Worlds. Siendo mi esposa y yo muy poco jugadores del Lol, yo habré jugado 10 veces contadas en mi vida y ella algo más. Nos carrileamos todas las semanas mínimo los partidos de la LEC y hemos visto todo el mundial por las tardes. Como dices es una sensación muy distinta a lo que es jugar y entra en otro ámbito también creo que en parte Riot lo monta muy bien y sabe lo que se hace.

    Asi que si hablas en el Reload del Lol o si sale algún texto más hablando del juego aqui tendrás un lector.

    1. Juan Salas

      @flipper83
      Qué comentario tan lindo, ¡muchas gracias!

  3. Franxurio

    Muy bueno el artículo Juan!
    Este año me he aficionado muy fuerte a ver torneos de Pokémon VGC, y entiendo que es una cosa completamente distinta a jugar a Pokémon. Es otra cosa. Tiene otras normas, otro lenguaje, incluso. Los bichos dejan de ser bonitos o feos. Se convierten en números, sinergias y habilidades. Y supongo que pasará lo mismo con la vertiente competitiva de cualquier videojuego. Aunque me gustaría ver noticias relacionadas con las competiciones que me interesan, ¿no pegarían más en un portal deportivo que en uno como Anait?

    1. Juan Salas

      @franxurio
      Seguramente sí, Fran, seguramente sí. Quizá hay espacio para otro tipo de textos alejados de esas noticias sobre este evento o aquel torneo, eso sí.

      ¡Gracias por leer y comentar!

  4. Gordobellavista

    Ojalá la misma atención para las adaptaciones cinematográficas que para los esports.
    Buena reflexión anyway, JuanTirita.

    1. Juan Salas

      @gordobellavista
      ¿Atención casi nula dices? xD

  5. Shalashaska

    Los esports a los videojuegos son como la WWE a los Juegos Olímpicos. Sí, comparten cosas de manera tangencial, pero el núcleo es tan diferente que no tiene mucho sentido meterlos en el mismo saco.

    1. Juan Salas

      @shalashaska
      Cierto, pero ojo que hasta los Juegos Olímpicos evolucionan y añaden cada vez más disciplinas.

  6. raposeiro

    Me gustó mucho este artículo. Vivan Faker, Quintana y Juan T1 Salas.

    1. Juan Salas

      @raposeiro
      Tremendo comentario <3

  7. carndolla

    Gracias JuanTrabuco, buena reflexión. No soy mucho de esports pero un par de veces he puesto algún que otro video o he visto en directo algún torneo y tiene su aquél. Es un filón que tengo aún por explorar a fondo, como muchas otras cosas buenas en esta vida.

    1. Juan Salas

      @carndolla
      Es un buen pocito en el que meterse. Con cierta ayuda, puede ser algo realmente atractivo.

  8. Orlando Furioso

    Mi hermano es muy aficionado a Rocket League y le acompañé a ver unos mundiales en Madrid. Fue divertido, la verdad.

  9. Renetrado

    Jeje, que agradable ver un texto así, siendo un jugador y fanático del juego. Es muy cierto que lo que se experimenta con este juego y lo que lo rodea es muy similar a lo que se viven con deportes como el futbol. Ya por eso, vale la pena echarle un ojo encima. Texto muy genial, Juan!

    1. JT'Salas

      @renecasso
      ¡Muchísimas gracias! A mí me sorprende que con 0 horas de juego conozca tantos campeones, equipos, jugadores y términos específicos de este mundillo. Algo estará haciendo bien.