
Tras la sísmica oleada de despidos anunciada ayer por Xbox, que ha afectado ya a 1.600 personas y afectará a otras 1.600 a lo largo de este año fiscal, empiezan a verse los efectos del tan comentado «reinicio» de Xbox en algunos de sus estudios. Es el caso de Bethesda, que en un email interno enviado a sus empleados (profusamente citado por IGN, que ha tenido acceso a él) ha dejado claro que la compañía tiene que «cambiar de dirección» para «tener éxito en el futuro».
«Debemos fortalecer nuestro negocio, volver al crecimiento sostenible y asegurarnos de que somos capaces de invertir en nuestras franquicias y nuestros jugadores», escribe Jill Braff, presidenta de Bethesda Game Studios y de la división de juegos casuales de Microsoft, que reconoce que este nuevo plan de futuro «no hace que un día como el de hoy sea más fácil»: los despidos han impactado con especial fuerza en Bethesda y ZeniMax, desde id Software hasta ZeniMax Online Studios, que ha anunciado cambios drásticos en la hoja de ruta de The Elder Scrolls Online a pocos días del estreno de su primera temporada.
Ese cambio de dirección se materializará, explica Braff, en una aproximación centrada en las franquicias «más fuertes» de Bethesda, de manera similar a los planes de Asha Sharma para Xbox en conjunto, parece.
«Para posicionar mejor a Bethesda de cara al crecimiento futuro, vamos a pasar de un modelo de planificación principalmente centrado en el siguiente proyecto de cada estudio independiente a uno que se centre en nuestras franquicias más fuertes», escribe Braff en el email, «y en determinar la hoja de ruta de contenido que mejor sirva a nuestros jugadores y a Bethesda en general». Con esta visión «franquiciacéntrica» en mente, «alinearemos el talento, la tecnología y los recursos apropiados a lo largo de toda la organización para cumplir esas prioridades», explica la ejecutiva.
Es un cambio de planes solo en términos relativos u organizativos, porque en realidad Bethesda siempre ha apostado por sus IPs más fuertes; en este caso, las novedades más importantes están en el peso de los estudios en este proceso, que pasa a ser necesariamente menos relevante en favor de un intercambio de recursos y apoyos diseñado para agilizar procesos y sacar, como viene diciéndose desde hace ya unas semanas, algunos juegos más rápido. Bethesda tiene unos cuantos de esos que la gerencia de Xbox seguramente querría sacar cuanto antes, con The Elder Scrolls 6 a la cabeza.
«Trabajando más cerca en toda la organización, compartiendo experiencia y capacidades y centrando nuestras inversiones en las oportunidades con más potencial», escribe Braff, «creemos que podemos dar más apoyo a nuestras franquicias e IPs con potencial significativo a largo plazo». Las rimas de estas declaraciones con otras recientes de Asha Sharma no anima a ser optimista con el futuro de algunos de los estudios que se han quedado en Xbox. Los despidos en id Software, por ejemplo, animan a pensar en un futuro muy distinto para el estudio de Doom (repito: el estudio de Doom), quizá más centrado en dar apoyo técnicos a otros equipos. En Eurogamer recogen informaciones que hablan de 95 despidos ayer en el estudio de Doom, aproximadamente la mitad del staff.
El email completo, bastante extenso pero con mucha morralla, se puede encontrar en IGN.
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