Dreaming my life away counts for nothing
Análisis de The Last Day of June
Una desgarradora historia de pérdida y culpabilidad que insiste, como la propia pesadilla que es ver morir a un ser querido, en una repetición mental agotadora.
Una desgarradora historia de pérdida y culpabilidad que insiste, como la propia pesadilla que es ver morir a un ser querido, en una repetición mental agotadora.
The Fullbright Company propone una aventura espacial interesante y bien diseñada que, sin embargo, no alcanza la brillantez y espontaneidad de Gone Home.
Nintendo se alía con el estudio madrileño MercurySteam para traer de vuelta a Samus con este sólido remake de Metroid II, lanzado en Game Boy en 1991.
Aunque el formato sea distinto, Capcom sabe traducir con ingenio las bases de su archiconocida serie de caza de monstruos para hacerlo más digerible.
Una colección de actividades y pasatiempos para fortalecer el coco en estos tiempos de redes sociales, sobredosis informativa y notificaciones Push.
Un arranque que alivia las dudas sobre si Deck Nine sabría manejar la esencia de la serie y emerge como un bello argumentario sobre la rebeldía juvenil.
Sega trae al presente el primer juego de la serie con un remake respetuoso que mantiene el tipo a pesar de que se le note el paso de los años.
La expansión de Uncharted 4 ha querido ser algo más que un DLC, y repite una fórmula ganadora pero que empieza a quedársele pequeña a Naughty Dog.
A medio camino entre la secuela y la antología, Sonic Mania sabe jugar con las expectativas para convertir lo viejo en nuevo.
Un gran despliegue técnico, narrativo y sobre todo humano que vuelve a evidenciar el poderío del videojuego como catalizador de experiencias.