Análisis de 10 Second Ninja
Parece dibujado por un niño de ocho años y lo protagoniza un adorable ninja de media pulgada, pero en su interior esconde un mecanismo demoníaco.
Parece dibujado por un niño de ocho años y lo protagoniza un adorable ninja de media pulgada, pero en su interior esconde un mecanismo demoníaco.
Terror indie precolombino, negro como la noche y rojo como la sangre, de la escuela de Dark Souls y similar: exigente, implacable y atmosférico.
Rompecabezas caballerosos y juicios llenos de protestas se dan la mano en uno de los crossovers mejor paridos de los últimos años.
Sucker Punch entran por la puerta grande en la nueva generación con un cóctel, rotundo pero poco generoso, de mamporros, superpoderes y mundo abierto.
Sin Itagaki pero con Inafune, el Team Ninja apuesta por el grindhouse y la macarrada para darle un soplo de aire fresco a su otrora legendario hack and slash.
Las jerarquías, los secretos y los demonios de cada uno empiezan a definirse con claridad y en nuestra mano está dejar que Clem tome parte en una alianza u otra.
Tamsoft y Marvelous AQL demuestran, para su desgracia, que no siempre se aplica lo de que tiran más dos tetas que dos carretas.
Arzest sigue intentando dar a Yoshi la secuela que se merece su imprescindible plataformas de Super Nintendo, con resultados desiguales y tristemente olvidables.
No «es tan malo que es bueno», sino que consigue trascender los prejuicios y hacer que su atrocidad técnica sea parte indispensable de su fórmula arcade.
From Software elimina todo lo que le sobraba a los anteriores Souls y hace diana con un juego que sabe ser a la vez más fácil y más difícil, para novatos y veteranos.