When we dance, we dance together
Análisis de The Talos Principle
The Talos Principle no rehuye las comparaciones, ni necesita coquetear con el plagio, ni se siente acomplejado por inspirarse en el Bob Dylan de su género.
The Talos Principle no rehuye las comparaciones, ni necesita coquetear con el plagio, ni se siente acomplejado por inspirarse en el Bob Dylan de su género.
Una historia bien escrita y expuesta, satisfactoria por darnos una dosis de Juego de Tronos en plena sequía, pero exenta de frescura y relevancia alguna.
El debut de la saga en nueva generación sorprende por su forma de echar la vista atrás y de ignorar los últimos capítulos, pero también por perder de vista sus errores.
Volver a Hoenn se hace más agradable gracias a los nuevos gráficos, pero sobre todo gracias a las novedades que heredan de las últimas generaciones estos remakes.
Yacht Club firman el mejor plataformas del año por mérito propio, sin necesidad de sobreestimular la nostalgia y sin formar un pastiche de referencias.
El título de This War of Mine, “esta guerra mía”, es una declaración de intenciones: ver la guerra como algo propio, una experiencia sufrida en las carnes.
El flujo de información es tan brutal que FM2015 vive al filo de la navaja en cuestiones como la rentabilidad del tiempo invertido o la fluidez en el diseño de su interfaz.
Revisando el trabajo ya hecho, Nintendo lleva a su portátil esta lección de historia, donde repasa y juega (de nuevo) con algunos de sus clásicos de los 8 bits.
Podría ser más, como arcade y como sandbox, pero no como juego de Insomniac. Sería un error menospreciar el concepto de los cielos azules.
Cosmic DJ bebe de su simpatía, sus historietas de psicodelia, lásers y perritos voladores, y su genial narrador, un Andrew W.K. con un bajón de azúcar.